martes, 7 de febrero de 2017
Galletas Shortbread
Ingredientes:
- 200 gr. de mantequilla.
- 108 gr. de azúcar caster.
- 231 gr. de harina de repostería.
- 55 gr. de almidón de maíz (Maizena).
- Sal (opcional).
Elaboración:
Pon en un bol la mantequilla atemperada partida en trozos, añade el azúcar y bate hasta conseguir una crema.
Mezcla la harina y el almidón de maíz e incorpóralos a la mantequilla y azúcar en tres veces. Cuando tenga un aspecto terroso, pon todo en la encimera y con las manos mézclalo bien hasta que quede una pasta fina. Envuelve en papel film y refrigera una hora más o menos para que coja cuerpo.
En la encimera, ayudándote de un rodillo, estira hasta obtener un pastón de 1/4 de centímetro y corta en bastones del tamaño que quieras. Pásalos a una placa y refrigera de nuevo mientras que se calienta el horno a 170º C.
Hornea entre 15-18 minutos o hasta que veas que los extremos están dorados. Saca del horno, deja reposar unos minutos en la placa y pasa a una rejilla para que terminen de enfríar.
Notas:
Antes de nada, seguro que alguien dice que las cantidades son raras, pero tiene una explicación sencilla. Con las que he puesto, da justo para una bandeja. Pero os dejo las cantidades originales que me pasaron, por si queréis hacer más cantidad. Evidentemente si elegís la segunda columna de cantidades os saldrán galletas como para una boda...
- 325/650 gr. de mantequilla.
- 175/350 gr. de azúcar caster.
- 375/750 gr. de harina.
- 90/180 gr. de Maizena.
Dicho esto, añado que yo siempre le pongo un poco de sal, lo que vienen siendo "dos pizcas" (a gramo por pizca, que para eso las tengo bien pesadas), vamos, poco o nada, que dirían algunos. Pero es que me encanta ese punto salado que le da a estas galletas. Otra cosita que se me olvidaba, si les ponéis unas avellanas troceadas quedan también buenísimas.
Como ya he dicho, lo mejor es tener la mantequilla atemperada, que hará que el batido sea más rápido. Con respecto al azúcar caster, si no lo encontráis lo mejor es que utilicéis azúcar glas, ya que se integrará mucho mejor en la mantequilla que si se usa el azúcar blanquilla de toda la vida.
La mezcla estará lista cuando presente aspecto de crema y haya blanqueado. Como suelo hacer poca cantidad, siempre lo hago en un bol y bato con unas varillas eléctricas.
En este punto ya está toda la harina integrada y como veis, tiene aspecto como de migas. Lo mejor es pasar a una encimera y acabar de integrar todo bien con las manos. Puede que os desesperéis durante un momento, pero al final se separa de las manos.
Este es el aspecto que tiene cuando está listo. Si queréis, os podéis ayudar con una rasqueta para separar de la encimera.
Pasado el tiempo de reposo en el frigorífico, podeís estirar en la encimera directamente (si lo hacéis así, lo mejor es que espolvoreéis un poco de harina para que no se pegue), o poniendo un silpat o un papel de hornear, lo que falicitará bastante el trabajo. Para estirar, entre el rodillo y la pasta, siempre pongo un papel film, así no se me pega la masa al rodillo.
Con ayuda de una rasqueta o de lo que tengáis en casa, mientras que se va estirando es conveniente que le vayáis dando a la masa una forma rectangular o cuadrada.
Esta vez las he hecho así, pero otra forma más rápida es hacer un rulo, meterlo en el frigorífico y después, con ayuda de un cuchillo, ir cortando las porciones del grosor que más nos guste. Yo las hago finitas habitualmente, pero alguna vez las he hecho más gruesas y quedan igual de fantásticas.
Y siempre, para que en el horno aguanten el primer golpe de calor, lo mejor es meterlas en el frigorífico un rato, como digo, con el tiempo que tarda el horno en coger temperatura será suficiente.
Apuntes:
Muy feas han salido, lo sé, pero os cuento. No tenía pensado hacerlas, para qué nos vamos a engañar. Y de esto que te pones a preparar un "angel food" (es un bizcocho de claras, azúcar, harina y poco más), ya que tenía que gastar el medio bote de claras que tenía en el frigorífico y al abrirlo para sacarlas veo en la primera balda un paquete de mantequilla... ¡¡Ohhhhhhh, Dios mío, me apetecen shortbread!!
Os dejo el enlace a la misma receta en vídeo por si os apetece ver como las hago:
Galletas shortbread o galletas de mantequilla (pincha aquí para ir al enlace)
Pues nada, la mantequilla como una bala, sin azúcar caster, pero no hay problema, mantequilla atemperada en el microondas en un plis y el azúcar hecho en la infernal (Thermomix) en un plas. Hice la masa y al frigo mientras que hacía el bizcocho.
Claro, al precio que está la luz no quería tener el horno encendido más tiempo del necesario y no me podía poner a hacer monerías en las galletas, estiro después del reposo, cuchillo en mano, corte, corte, corte... Agujeritos con una brocheta a como caigan y a reposar corriendo que al angel food le quedan 10 minutos. Con lo preciosas que quedan cuando me las curro bien...
Esta receta me la pasó hace ya mucho tiempo Sergio, el vasco-escocés que ya me pasó la tarta de zanahoria o carrot cake (pinchando aquí os llevará a la receta), buenísima, por cierto. Si no la habéis visto, os invito a que la preparéis en casa. Tengo algunas recetas más que me pasó y que os iré enseñando con el tiempo.
Desde que me las pasó me di cuenta de que esta receta de galletas me iba a encantar y así fue. Bueno, me encantan a mi, a padre y a todo el mundo que las prueba. Para el que no las conozca, son unas recetas con bastante fama en Escocia. Hay unas que se comercializan en España que suelen venir en unas cajitas con motivos de cuadros estilo falda escocesa, no sé si os sonarán. Pues os aseguro que estas no tienen nada que envidiarlas.
Y ahora voy a ver si se me ocurre alguna receta para poner en el canal de YouTube, que hace mucho que no pongo ninguna. Por si no lo conocéis, os dejo el enlace:
La Cocina de Padawan (enlace a YouTube)
Será una receta sencillita, no será de las largas con historia, que después se me queja un amigo pejiguera que tengo. Repasaré la libreta para ver alguna que sea de fácil elaboración, que no necesite mucha luz o que no sea de esas de mucho cocinar y mucho plano. En serio, no es fácil. Una larga tengo en mente, pero tengo que hablar primero con la persona que quiero que me acompañe para hacerla, que es una típica extremeña y eso se debe hacer en el pueblo.
En fin, con respecto a la receta de hoy espero que, como digo con todas, os animéis a prepararla en casa y vengáis a contarme lo que os ha parecido, si habéis tenido alguna dificultad al hacerla, si habéis cambiado algo (tengo un amigo, que cuando le pasas una receta, sea la que sea, te la cambia entera y si es un pollo en pepitoria, por ejemplo, al final lo único en común entre las recetas es que las dos llevan carne, aunque acabe siendo carne de pescado... Por cierto, tiene un blog dedicado a la pesca, con nombre "raro" para los que no hablamos euskera, eso sí, escrito en los dos idiomas, tranquilos. La verdad es que mola mucho y os invito a que los visitéis: Euskal Arrantzalea se llama). Y con esto me despido por hoy.
Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!
martes, 31 de enero de 2017
Pasta con salsa al vodka
Ingredientes:
- 300 gr. de pasta.
- 30 ml. de aceite.
- 30 gr. de mantequilla.
- 200 gr. de cebolla.
- 3 dientes de ajo.
- 80 ml. de vodka.
- 200 ml. de nata líquida.
- 400 gr. de tomate triturado.
- 200 gr. de langostinos crudos y pelados (opcional).
- Copos de chile al gusto.
- 25 gr. de queso Parmesano.
- Sal.
- Pimienta.
- Extra de Parmesano al gusto.
Elaboración:
Calienta en una sartén el aceite y la mantequilla. Añade la cebolla partida en brounoise y cuando haya perdido el aspecto de crudo, incorpora el ajo bien picado y saltea. Riega con el vodka y deja que evapore el alcohol un poco (con unos tres minutos será suficiente).
Echa en la sartén el tomate triturado y deja que reduzca y se cocine durante unos 15 minutos más o menos. Cuando esté listo, añade la nata, los copos de chile, sal y pimienta y cocina unos cinco minutos. Todo esto a fuego medio-bajo.
Si pones los langostinos, incorporalos en este momento a la cocción, deja que se hagan un poco y añade el parmesano rallado moviendo bien.
Mientras que se prepara la salsa, puedes ir cociendo la pasta. Es importante dejar reservada un poco de agua de esa cocción por si quedase demasiado espesa.
Mezcla la pasta con la salsa y sirve caliente. Acompaña con más parmesano rallado.
Notas:
No especifico el tipo de pasta, ya que se puede utilizar la que más os guste. Si la hacéis con macarrones, la salsa se meterá por los agujerillos y será muy jugoso, el único inconveniente es que al final quedará menos salsa en el plato que si se hace con espaguetis y no podréis mojar tanto pan...
El ajo podéis ponerlo cortado o como yo suelo hacer, machacado en mortero. Me parece que así se nota menos al comer y se integra mejor en la salsa. Siempre hay que ponerlo cuando la cebolla está ya algo pochada.
Podéis añadir copos de chile, aunque si lo preferís se le puede poner una cayena, o algo de picante en polvo. Por supuesto que si no os gusta nada el picante, omitís este paso y listo.
La nata, pimienta, sal y copos de chile van todos juntos a la salsa. Como siempre digo, lo mejor es tener todos los ingredientes preparados antes de empezar a elaborar la receta, de ese modo no se olvida nada.
En este punto ya vais a ver si la salsa queda demasiado espesa para vueltro gusto y es en este momento cuando hay que añadir el agua reservada de cocer la pasta si fuera necesario hasta dejarla a nuestro gusto.
Recordad que si ponéis langostinos (hoy no le he puesto), van siempre antes de añadir el queso parmesano, dejando uno minutos para que se cocinen. Los 25 gramos puede parecer poco queso, pero es que, como siempre digo, los ralladores Microplane hacen que lo que rallas con ellos cunda mucho. Como siempre esto es un poco al gusto, pero para que el queso no se coma mucho el sabor del resto del plato, lo mejor es no pasarse. Además, al poner el plato en la mesa siempre se le puede poner un poquito más.
Lo de añadir langostinos, como digo en los ingredientes, es opcional, pero le da un puntazo a esta receta. Si lo que se busca es una receta barata, dejamos los langostinos para otro día, pero en serio que con ellos está muy rica, aunque no sea la clásica receta de pasta con salsa de vodka.
Alguno seguro que se pregunta si se puede omitir el vodka y poder, se puede, pero os aseguro que cuando no lo lleva se nota. La función que hace en la receta es equilibrar la dulzura que aportan el tomate y la nata. Pero si por cualquier cosa no podéis tomar alcohol, se elimina y no pasa nada, pero no dejéis de probar esta receta por ese detallín.
Apuntes:
Lo sé, llevo demasiado sin publicar absolutamente nada, pero he estado un tiempo un poco, no sé como decirlo, desencantada ¿podría valer esto? puede ser, aunque también podría decir que he estado un poco zángana, la verdad. Pero ya he vuelto, que tengo muchas recetas para compartir con todos y me quiero poner las pilas.
Me fui con una receta de pasta y vuelvo con otra también de pasta, a la pregunta de ¿y con todas las recetas que tienes pendientes vuelves con esta? la respuesta es sí, una amiga me lo pidió y yo soy muy obediente (cuando me interesa, claro). La segunda no está decidida todavía, pensaba que lo tenía claro, pero no, todavía no. Lo que sí está claro es que la semana que viene vuelvo con otra.
¿Conocíais esta receta ya?, imagino que muchos sí, pero para los que os resulta nueva, os diré que allá por los años 70, incluso a principios de los 80, fue muy popular en Estados Unidos, vamos, que es una receta clásica donde las haya. Por cierto, la receta ya la han probado unos cuantos, ya que hablando un día de ella me la pidieron (hablo del año pasado) y según me cuentan, les gustó mucho cuando la han hecho en sus casas.
Por cierto, aunque hoy sea 31 de enero, no voy a dejar de desearos a todos un feliz año nuevo, que las formas no hay que perderlas nunca, ¿verdad?. Lo bueno es que como ya se han pasado las fechas de los atracones que algunos se meten como si no hubiera mañana, pues cualquier receta que se lea es bienvenida. En fin, que no me entretengo más. Espero que si hacéis la receta, vengáis aquí a decirme si os ha gustado o no, o si habéis cambiado algo de la receta.
Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!
martes, 19 de julio de 2016
Pasta con langostinos y chile Ancho
Ingredientes:
- 250 gr. de espaguetis.
- 150-200 gr. de langostinos pelados.
- 1 chile Ancho.
- 2 ajos.
- Parmesano.
- Limón en cuartos.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
Pon agua a calentar y cuando hierva, cuece la pasta como lo hagas de forma habitual. Mientras que se cuece, prepara el resto de la receta.
Lamina los ajos, parte el chile en dos y esas dos mitades en otras dos, siempre a lo largo. Cuando tengas las cuatro mitades, pícalas en laminas. Los langostinos tienes la opción de dejarlos enteros o picarlos en trozos. Ralla el parmesano.
En una sartén con un chorro de aceite, dora los ajos y reserva. Saltea el chile durante unos segundos y reserva. Añade los langostinos y cuando estén hechos, vuelve a añadir los ajos y el chile. Añade la pasta escurrida y saltea para que se impregne bien de todos los sabores.
Coloca la pasta en los platos donde se vaya a servir y espolvorea con parmesano al gusto y zumo de limón.
Notas:
Ni qué decir tiene, que como en otras ocasiones, las fotos de hoy están aquí por el mero hecho de sacarlas a la luz, no por la complicación del plato, que es mínima. Antes que de que me olvide, que me conozco, os digo que con estas cantidades comen tres personas, aunque tengo que decir que estas cantidades en casa dan para comer los dos y no sobra ni gotina...
La foto superior es del chile Ancho, en una se ve entero y en la otra veis el tamaño que tienen los trozos. Como siempre suelo decir, así lo hago yo, pero cada uno los puede partir a su antojo.
En la elaboración de la receta os comento que el langostino puede ir en entero o picado en trocitos, a mí me gusta más picado, no por una cuestión de sabor, sino por una cuestión de comodidad. Así no tengo que andar partiendo al comer y además, se reparte mejor entre la pasta.
Los ajos hay que dorarlos y lo más importante de todo, el chile debe pasar por el aceite de forma muy rápida, para que se haga un poco, deje su sabor, pero no se queme, ya que si así fuera, amargaría y nos echaría a perder el plato.
Los langostinos estarán listos con un salteado rápido, para que no se pasen mucho. Si decidís partirlos, siempre podéis dejar alguno entero para adornar el plato a la hora de servir.
Una vez que estén hechos, se añaden ajos y chile, se echa la pasta escurrida y se mezcla todo muy bien, para que se reparta y para que la pasta coja todos los sabores, que estarán en el aceite.
Como os decía más arriba, con estas cantidades comemos dos, de ahí que haya dos trocitos de limón. Si hacéis la misma cantidad y coméis más, pues se pone un cuarto de limón para cada uno. El parmesano también lo llevo a la mesa, así cada uno se lo pone a su gusto.
Apuntes:
Lo primero que si os puede venir a la cabeza a algunos es la pregunta de ¿dónde conseguir el chile Ancho?, pues fácil, hoy en día se consigue todo a golpe de internet. Hay una tienda en Madrid, que vende ese y otros muchos tipos de chiles, además de otras muchas especias, algunas raras y que no se consiguen facilmente en los supermercados. Se llama Black Pepper (pinchando os llevará al enlace), la lleva un chico amabilísimo llamado Luís, que os atenderá encantado y os solucionará todas las dudas que podáis tener. Como veis, no hay excusa para no realizar este plato.
Por supuesto que si os apetece, podéis eliminar ese ingrediente, que por cierto, tiene un punto de picante no muy alto, pero el plato no sería igual. Siempre se le pueden poner unas guindillas en rodajas, pero como digo, el resultado será diferente.
Sigo tirando de los chiles que me trajo Amparo de México, ya os enseñé la receta de la salsa Macha, picante, bastante picante, esa sí, por los chiles con la que está elaborada, el chile Árbol, que por cierto, también tenéis en el enlace que os he puesto más arriba.
Evidentemente esta receta se puede hacer con cualquier tipo de pasta, pero con espaguetis me gusta mucho, por lo que es con lo que más suelo hacerla. Y otra cosa, que no pongo en notas, ya que no es imprescindible para elaborar la receta, si no como un gusto personal, al igual que el tipo de pasta y es que la cantidad de aceite es un poco al gusto, yo no le pongo mucho, pero tengo que decir que si un día le pongo más de la cuenta a la sartén, no retiro nada y así el plato queda más
Nada más por hoy, tan sólo que espero que el verano os esté yendo genial y los calores no os tengan aplatanaditos. Este fin de semana pasado ha tocado ir al pueblo y el paseo más grande que he dado ha sido del sofá a la piscina. Madre mía, qué calor más grande!! Pero es lo que toca en las fechas que estamos. Sólo salí de casa para ir a comprar el sábado por la mañana y después, no me han visto el pelo en la calle. Tenía pensado dar una vuelta por la viña, para ver como va evolucionando y de paso ir a ver a Miguel a la Kabila, pero el exceso de calor hizo que me lo pensase mejor. Claro, después pasa lo que pasa, que voy un día, me ven por ahí y me dicen que llevo mucho sin ir...
Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
viernes, 8 de julio de 2016
Rin Ran extremeño
Ingredientes:
- 1 tomate.
- 1 huevo cocido.
- 1/4 de cebolleta.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre de vino.
- Sal.
- Agua.
Elaboración:
Pela el tomate y pártelo en gajos (si te gusta más otro tipo de corte, hazlo). Pica la cebolleta en juliana. Pela el huevo cocido y separa la yema de la clara, partiendo esta última en trozos. Pon los tres ingredientes en un plato o cuenco.
Prepara una vinagreta utilizando el vinagre, la sal, el aceite y la yema de huevo. Bate bien hasta emulsionar. Una vez que lo tengas, añade un chorrito de agua y vuelve a batir.
Echa la vinagreta por encima del huevo, tomate y cebolla y mueve bien antes de servir.
Notas:
Como podéis ver, no pongo cantidades de los ingredientes de la vinagreta, ya que eso es algo muy personal. Se dice que la porporción perfecta es de una parte de vinagre por tres de aceite, pero para esta ensalada me parece demasiado aceite. De agua tampoco pongo cantidad, siempre depende de lo clarito que queráis el caldo.
Lo que sí os recomiendo a la hora de prepararla es que primero disolváis la sal en el vinagre, ya que en el aceite es más complicado. En la foto que pongo, como veis, el agua todavía no está añadida.
Aunque del resto de los ingredientes he puesto esas unidades, al igual que con la vinagreta, son al gusto, dependiendo de si lo queréis más equilibrado o menos. Por ejemplo, los tomates que yo utilizo suelen pesar unos 250 gr., para que os hagáis una idea.
Si os apetece, le podéis añadir pepino y pimiento verde y añadir un puntito de pimentón de La Vera.
Apuntes:
Este es un plato típico de mi pueblo, que preparaban los abuelos cuando salían al campo a trabajar. Es, como veis, una ensalada sin muchas pretensiones, pero que conseguía el objetivo, refrescar el paladar en las calurosas mañanas de verano. Es recomendable comerlo con cuchara, para poder tomar el caldo junto con el tomate y demás ingredientes.
En otras zonas de Extremadura esta receta se elabora añadiendo pepino, pimiento verde y un punto de pimentón de La Vera, que le queda ideal en la vinagreta. Como casi todos los platos de la gastronomía popular tiene variaciones a la hora de elaborarla. También se puede encontrar un Rin Ran totalmente diferente en zonas de Murcia o en Jaén, utilizando patata y bacalao, aunque hoy toca la de mi tierra.
La verdad es que es una pena que se vayan dejando caer en el olvido algunos platos maravillosos que cocinaban nuestras abuelas, platos que son parte de la cultura de un pueblo y que me he propuesto ir plasmando en el blog para que estén a mano de todos.
Algunos platos típicos de Extremadura ya los he puesto, sirva a modo de ejemplo estos. Clicando encima de la receta, os llevará a ella.
- Escarapuche, típico de la zona de Peloche, entre otros sitios.
- Bacalao al estilo del monasterio de Yuste, que es evidente de donde viene.
- Caldereta extremeña, buenísima cuando llega el frío.
- Ajoblanco de espárragos, un plato que enseñaron a hacer a mi madre en Don Benito.
- Flores extremeñas, una rica merienda
- Perrunillas extremeñas, una fantástica receta que me enseñó Tere.
Hay alguno más ya en el blog, pero con estos sobra para hacernos una idea. La gastronomía extremeña es muy rica y no sólo tenemos calderetas y migas (que también están en el blog). Como en casi todas las comunidades, tenemos platos muy contundentes para soportar el frío del invierno y también muy ligeros, como el de hoy, para llevar mejor esos días en los que la canícula es insoportable. A ver si al menos, una vez al mes, publico una receta de la tierra, de esas que se van dejando abandonadas al fondo del cajón...
Y poco más por hoy, tan sólo decir que espero que os animéis a preparar esta sencillísima y refrescante receta, aprovechando que estamos en verano y apetecen cosas fresquitas. En vez de hacer la clásica ensalada, se puede preparar esto para acompañar las barbacoas que disfrutáis muchos estos días.
Si no conocíais esta receta me encantaría que me contaseis qué os parece y si ya la conocéis, me gustaría saber cómo la preparáis vosotros, así iremos sabiendo las diferentes formas de hacerla, según la zona de donde seáis.
Nos vemos en unos días... Feliz semana!!! Y por si me entretengo con las musarañas... Feliz Verano!!!
domingo, 26 de junio de 2016
Galletas crinkles de chocolate
Ingredientes:
- 100 gr. de cacao en polvo.
- 280 gr. de azúcar blanca.
- 125 ml. de aceite de girasol.
- 4 huevos.
- 260 gr. de harina.
- 9 gr. de impulsor químico.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 15 ml. de vainilla en pasta.
- Azúcar glas para rebozar.
Elaboración:
En un cuenco mezcla con unas varillas el cacao, azúcar y aceite hasta que tengas una pasta con aspecto terroso.
Añade la pasta de vainilla y ve incorporando los huevos de uno en uno, batiendo unos treinta segundos entre huevo y huevo.
Cuando estén bien integrados y la masa haya suavizado, añade la harina, que habrás tamizado junto con el impulsor y la sal. Cuando esté bien integrado, deja de batir. Tapa con un papel film y refrigéralo mínimo 4 horas, aunque siempre es mejor dejarlo durante toda la noche.
Precalienta el horno a 180º C. Mientras, ve tomando porciones de masa, de unos 30 gr., haz bolas con ellas y pasa por azúcar glas, poniendo esas bolitas en la bandeja del horno, sobre papel de hornear. Hornea entre 10-12 minutos y cuando estén, pasa a una rejilla, para que enfríen.
Notas:
Hay mil marcas de cacao y varias marcas de vainilla, pero yo hago estas galletas con el cacao de la marca Valor y la pasta de vainilla de la marca Nielsen-Massey. Los cacaos son todos muy similares, pero entre las vainillas hay mucha diferencia, por lo que si utilizáis otra marca, deberéis ajustar hasta encontrar el punto que os guste.
En la foto inferior se puede ver desde que se pone el cacao junto con el azúcar y el aceite (sí, ahí también está la pasta de vainilla, de hecho la podéis poner desde el principio y así controlar desde el inicio el sabor. Como veis, esa primera mezcla queda como un barro oscuro y denso. Más abajo, se puede ver la mezcla una vez que se han incorporado los cuatro huevos de la receta. Por cierto, el tamaño que utilizo en esta receta es M, que es la que habitualmente tengo en casa. Veréis que la masa suaviza muchísimo. Es importante que entre huevo y huevo se bata bien, contad hasta treinta, otro huevo, 30, otro más y así hasta echar el cuarto y volver a contar esos treinta segundos. La harina la echo en dos veces, para que no se acumule toda y sea más fácil de integrar. Pero mucho cuidado con batir demasiado, que se queda como gomoso (es que no sé como explicarlo).
Mi consejo es que primero porcionéis toda la masa y una vez hecho esto, forméis las bolas. Al principio vais a ver que la masa es compacta, pero si se hacen estas galletas en verano o en una cocina con mucha temperatura, vais a ver que se va ablandando, por lo que para que no se pongan las manos hasta arriba de masa, lo mejor es que las humedezcáis levemente con agua para formar. Una vez hecho esto, se pasan por azúcar glas y se van poniendo en la bandeja, con una distancia prudencial entre ellas, ya que crecen al hornearse.
En esta foto podéis ver como van subiendo en el horno.
La receta de estas galletas me la pasaron en medidas americanas, os las pongo y así decidís la forma más sencilla para vosotros a la hora de medir:
- 1 taza de cacao en polvo.
- 1 1/2 taza de azúcar.
- 1/2 taza de aceite vegetal.
- 4 huevos.
- 2 cucharadas de extracto de vainilla.
- 2 tazas de harina.
- 2 cucharaditas de impulsor.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1 taza de azúcar glas.
Y antes de terminar con este apartado, decir que con las cantidades que doy, salen dos bandejas de galletas.
Apuntes:
Este vídeo lo subí a Instagram, metimos las galletas y cuando Caco dijo... Oye, ¿qué tal un vídeo?, ya habían empezado a subir, pero llegamos a tiempo para que se viera el cambio.
Tengo que reconocer que de estas galletas hay mil por la red, pero hasta que alguien de confianza no te da una receta, no te pones al lío y la culpable en este caso es Marga, que las puso en un grupo de cocina intimísimo que tenemos y fuimos muchos los que no nos pudimos resistir a hacerlas. Ella dio las cantidades como he puesto en las notas y yo las he pasado al nuestro sistema de medición, los gramos de toda la vida de Dios...
Están deliciosas, son como bizcochitos por dentro, en serio, animaos a prepararlas si os gusta el chocolate, que no os vais a arrepentir.
Sabéis, esta receta debería llevar ya un mes en el blog, pero he tenido el ordenador en el limbo durante un mes, me han tenido que cambiar la placa base, ya que se quemó parte de ella, afectando a la tarjeta gráfica, con tan buena suerte que Apple (sí, lo reconozco, pertenezco a lo que algunos llaman secta de la manzana mordida) me ha cubierto el estropicio y me ha salido a coste cero patatero. No os haceís una idea de la alegría que me dio cuando me lo dijeron!!!
La verdad es que fue un desastre, ya que no he podido hacer nada durante este tiempo, de hecho, con el disgusto cogí la cámara de fotos y la guardé en el armario, puesto que me daba mucha pena no poder utilizarla. Vale, algunos diréis que podría haber utilizado el ordenador de Caco, que también pertenece a la misma secta que yo, pero no me atrevía a tocar ninguno que no fuera mío, por eso del gafe... Pero ya lo tengo de nuevo!!!
La parte mala de todo este tiempo (tengo que decir que realmente el ordenador han tardado en devolvérmelo arreglado cinco días, pero yo tardé en llevarlo, ya que antes me hicieron un diagnóstico previo en otro sitio), es que las fotos que hice el fin de semana del Corpus en mi pueblo han estado paradas todo este tiempo.
Ahí tenéis lo que llamamos "diabluco", que ponen el punto profano a esta celebración religiosa. No os hacéis una idea del miedo que daban cuando éramos pequeños. Os tenía pensado poner unas pocas de fotografías, pero como que ya no vienen a cuento por haber pasado tanto tiempo. El año que viene tocará...
En fin, lo dicho, ánimo y a preparar las galletas antes de que el verano haga imposible arrimarnos al horno.
Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
jueves, 19 de mayo de 2016
Garbanzos especiados
Ingredientes:
- 400 gr. de garbanzos cocidos.
- 1/2 cebolla.
- 30 ml. de aceite.
- 3 gr. de anardana.
- 2'5 gr. de comino.
- 2 gr. de cilantro.
- 1 gr. de pimienta negra.
- 0'2 gr. de clavo.
- 2 dientes de ajo.
- 3 gr. de jengibre fresco.
- Sal
Elaboración:
Pon la sartén a calentar con el aceite. Cuando coja temperatura, añade la cebolla partida en juliana y saltea hasta que esté tierna, con cuidado de no quemarla.
Añade las especias a la sartén junto con el jengibre, los ajos bien machacados y la sal. Da unas vueltas para que se tuesten un poco y añade los garbanzos escurridos. Saltea para que se impregnen bien de los sabores y para que cojan temperatura.
Este plato se puede servir tanto caliente como a temperatura ambiente.
Notas:
Empiezo diciendo, para los que no lo sepáis, que la anardana es simplemente la semilla de la granada. Se puede conseguir sin problema en tiendas de especias bien surtidas o, como siempre, por internet. Si no la pudiérais conseguir, no pasa nada, se omite y listo.
En la foto podéis ver todos los ingredientes necesarios en la receta, excepto la sal y el aceite (también podéis probar a poner ghee (pinchando aquí obtendréis la receta), que le da un sabor muy bueno). En la foto además podéis ver unas cucharas medidoras, en este caso, regalo de mi queridísima Nieves, que me dio un sorpresón cuando me las puso en la mano con su preciosa bolsita de regalo. Si las tenéis en casa os diré que para medir los ingredientes de la receta los gramos corresponderían a 2 tbsp de aceite, 1 tsp de jengibre fresco rallado, 1 tsp de anardana, 1 tsp de comino, 1 tsp de cilanto, 1/4 tsp de pimienta negra y 1/8 tsp de clavo. Igual así vais más rápidos. También pongo la foto para los que no tenéis ni cucharitas, ni báscula de precisión, cosa que como siempre, recomiendo que os compréis.
Los garbanzos los podéis cocer en casa o utilizar de los que vienen cocidos ya en cristal. Hoy los míos son de bote, que iba con prisas, estaba de antojo y no quería esperar a remojarlos y cocerlos. Si los utilizáis de bote, no olvidéis enjuagarlos.
Como véis, en esta ocasión, en vez de rallar el jengibre, lo he machacado junto con el ajo. El motivo por el que se ralla es para que quede más fino, pero así queda también genial.
Aunque la receta original va con cebolla roja, la receta la hago siempre con la que tengo a mano. En este caso va con cebolla amarilla. La diferencia es que la roja es algo más picante, pero realmente, la diferencia no es tan abismal como para dejar de hacer la receta por no tenerla a mano.
Como veis, no la frío en exceso, tan sólo lo suficiente para que se quede tierna. Una vez que está, se añaden todas las especias junto con la sal para que se tuesten y suelten sabor en el aceite, que después se pasará a los garbanzos. Hay que tener mucho cuidado de no quemarlas!!
Los garbanzos no deben saltearse mucho tiempo, tan sólo lo justo para que se impregnen del sabor de las especias y se calienten. Como digo en la elaboración, no es un plato que se tenga que comer caliente a la fuerza.
Apuntes:
Y vuelvo con un plato bien especiado y delicioso, si os gustan estos sabores. Como ya he dicho en las notas, la anardana es la semilla de la granada, de la que soy fan incondicional desde tiempos inmemoriales. Esta se utiliza mucho en la cocina india y en la persa, ayudando a acidificar el plato, del mismo modo que se utiliza el zumaque o el amchoor, con la diferencia de que la anardana aguanta muy bien las cocciones y se puede añadir desde el principio de la receta. Cocinado con cordero queda bárbaro, en las "anardana aloo", queda de muerte lenta, en adobos, en el hummus, añadiendo lo que en cocina viene siendo un flus, no os imagináis el puntazo que le da!!. En fin, en mil y un platos, incluyendo las ensaladas, pescados e incluso como parte de la receta de un pan cualquiera.
Esta receta me la encontré un día dando un paseo por la red y me enamoró tanto por la el tipo de especias que llevaba, que la apunté en la libreta dedicada a "recetas pendientes" que siempre tengo al lado del ordenador, ya que si no lo hago así, sé que después, lo normal, es no dar con ellas de nuevo.
Aunque os parezca una mezcla muy potente, mucha cantidad de especias, en serio, probadla, eso sí, siempre que os gusten los sabores especiados...
Y casi sin darnos cuenta estamos ya a mediados de Mayo, vamos, que tenemos el verano a la vuelta de la esquina, aunque esta primavera haya tardado en llegar. Tengo que decir que el primer día que he tenido esa sensación de calorcito fue el domingo, en Sevilla. Sí, en Sevilla, ya que he bajado a ver como mi sobrino recibía su Primera Comunión. Sabéis que a los eventos familiares ni se puede, ni se debe faltar siempre que sea posible. Llegamos la madrugada del viernes al sábado, puesto que por el trabajo de Caco salimos de Madrid a las mil, pero llegamos, que es lo importante. Podría poner foto de Ignacio, que es quien era el protagonista, pero sabéis, los que seguís el blog habitualmente que de quien suelo poner fotos aquí es de Carlota, otra de mis sobrinas, por lo que ahí la tenéis, en el momento en el que me pidió que le hiciera una foto.
Estáis en lo cierto, ahí estaba todavía sin peinar, pero mi hermana sabía que si lo hacía antes, no llegaba bien al evento, por lo que la peinó al bajar del coche. Dos años, casi dos meses y la perruza sigue casi sin hablar, sigue utilizando el famoso dedo mágico que todo lo consigue, por lo que me sorprendió cuando me pidió la foto, la verdad.
Lo pasamos genial, la verdad, aunque yo terminé la noche algo accidentada preparando unas pizzas en casa de mi hermana por la noche, después del fiestorro en el sitio de la comunión. El domingo madrugué para tomarme un café con Marga y con padre, que se alargó mucho rato, pero es que yo estaba tan bien que no tenía prisa por volver a casa, la verdad. Al final nos echó el sol, que como he dicho, apretaba de lo lindo y yo iba más vestida de medio invierno que de medio verano, pero os juro que por la mañana temprano hacía fresquete.
Después nos llevaron mis padres a conocer la Lonja del Barranco, que a pesar de haber bajado unas pocas de veces a Sevilla, entre unas cosas y otras, no había ido a conocerlo. La verdad es que está fenomenal, sitio pijillo, molón, con luz y con comida rica. La pena es que esta vez me he quedado sin comer el clásico piripi (aquí la receta), pero lo haré cuando vuelva a bajar.
En fin, que como siempre suelo decir, no me entretengo más, que ya os he soltado suficiente rollo por hoy. Tengo ganas de poner un par de recetas en el blog, una salada y una dulce y no sé en el orden en el que irán, pero irán las dos, sin duda alguna. Una es de pasta y otra es de unas riquísimas galletas de mantequilla. La primera que vuelva a hacer será la primera en ir al blog.
Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
martes, 3 de mayo de 2016
Salsa Macha
Ingredientes:
- 25 gr. de chile de árbol.
- 20 gr. de ajo.
- 3 gr. de sal.
- 75 gr. de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
Lo primero que tienes que hacer es quitar el rabito a los chiles, ya que no van en la preparación. También pela y lamina los ajos.
Pon en una sartén un tercio del aceite total y saltea los ajos hasta que cojan color, con cuidado de que no se quemen. Cuando estén dorados, aparta y deja enfriar.
En la misma sartén pon los chiles y deja que se hagan un poco, con mucho cuidado, hasta que veas que cambian un poco de color. Saca de la sartén y deja enfriar junto con los ajos.
Una vez que esté todo frío, ponlo en un procesador de alimentos, junto con el aceite restante y la sal. Bate hasta que tenga el molido que te guste, ya sea dejándolo todo muy picado o por el contrario, dejando trocitos de chiles.
Guarda en un bote bien cerrado. Se conserva bien fuera del frigorífico, pero durará más tiempo si lo conservas en frío.
Notas:
Antes de que se me pase, los 20 gr. de ajos son sin piel y los 25 gr. de chile de árbol son sin el rabito, pero con las semillas. Si queréis, se le pueden quitar también, pero estas le dan un toque muy bueno a la salsa.
En la foto podéis ver la cantidad que son 25 gr. de chile de árbol, como podéis ver son un buen puñadito, son pequeños y pesan poco.
Y esos son los ajos laminados y la sal, como veis es una cucharita pequeña. Como siempre os pongo estas fotos por si no tenéis báscula de precisión para que veáis más o menos las cantidades. Del aceite no tengo foto, pero son más o menos unos 9 cl.
Ahí tenéis los ajos, antes, bueno, más bien durante y después, para que veáis el punto de dorado que les doy. Los ajos no hace falta laminarlos, se pueden dorar enteros o incluso no hacerlo e incluirlos en crudo, pero el sabor cambiará un poco.
Y os prometo que aunque en la foto no se vea la diferencia de color, al natural sí que se veía!!! Como he dicho antes, hay que tener muchísimo cuidado para que no se quemen, ya que si no amargaría mucho la salsa y se echaría a perder.
Si hacéis mucha cantidad y tenéis "la infernal", lo hacéis en ella, pero para poquita cosa me da mucha pereza ensuciarla y trituro las cosas en el accesorio de la batidora.
Y eso es lo que sale con las cantidades que doy en los ingredientes. El motivo de hacer tan poquita es porque cunde mucho y prefiero ir haciendo de poco en poco. Si queréis más, es sencillo, se doblan, triplican o "-ican" hasta el infinito...
No salgo del apartado de "Notas" sin antes decir alguno de los usos que se le pueden dar a esta salsa, que vale para acompañar y mojar una carne, añadir a un sandwich, para poner en un taco... Eso sí, siempre con mesura, ya que pica mucho.
Si os apetece suavizar un poco el sabor, se le puede poner un poco de chile morita, que es más dulce y añadirle cacahuete y semillas de sésamo, que deberéis tostar también. Es una variación de la receta que yo he puesto. Incluso, si se le quiere dar un punto de acidez, se le puede poner un poquito de vinagre. Como digo, todo eso es al gusto. A mí me gusta más pura, por eso no le meto nada más que lo básico.
Apuntes:
Salsa recomendable al cien por cien si gusta el picante. Aquí empieza una serie de recetas elaboradas con chiles, que iré poniendo poco a poco, para que os animéis a elaborarlas todas.
Antes de nada decir que si no conocéis ninguna tienda cerca, siempre podéis comprar los chiles en internet. Por si no tenéis ningún sitio de confianza, os digo que en Black Pepper &Co (pinchando aquí iréis a la web) encontraréis todos los chiles que yo voy a utilizar en estas recetas. Aunque alguno no lo tenga en la página, en la tienda física sí los tiene, por lo que una simple llamada o mail y Luis estará encantado de atenderos.
Os enseño una foto de los chiles que me han traído directamente desde México, me encantan, me tienen loca y estoy separando las semillas de los que utilizo, por si valieran para sembrarlos.
Molan, ¿verdad?. No me digáis que no, que no me lo creo. Es curioso, cuando los compro, ni de broma compro esa cantidad y los utilizo con cuenta gotas, ya que me da pena que se terminen, pero ahora que tengo ese montonazo me da pena usarlos por lo mismo. No me entiendo ni yo, la verdad. Las variedades que me ha traído mi Ampa son de izquierda a derecha, pasilla, morita, ancho, árbol (el de la receta de hoy), chipotle y cascabel.
En esa foto los podéis ver más de cerca. Ahora dudo sobre cual será la próxima receta que ponga en el blog con alguno de ellos, tengo dos en mente, por lo que me tocará echarlo a cara o cruz.
Y como digo, la culpable de todo es Amparo, antes estaba viviendo en Nueva York, de ahí me trajo unas tazas y cucharas medidoras preciosas, que ya os enseñé en otra entrada, ahora vive en México DF y lo que me trae son chiles. La verdad es que se los encargué cuando fueron sus padres a verla en Navidad, pero la jodía modorra dijo que se le olvidó mandarlos, pero realmente lo que quería era traérmelos y dármelos ella. Lástima que no se vaya a vivir una temporada a Australia, que hay una cosa de allí que me gustaría tener...
A la izquierda la culpable, Amparo, a la derecha, su compañera de viaje, Maru, que se ha apuntado a pasar unos días en España y nos dieron la sorpresa del día en el bautizo de Martina. Creo que menos a mi hermana y a mi tía, que sabían que estaban por estas tierras, a los demás se nos debió quedar una cara de apampanados de esas que hacen época.
Y poco más por hoy, la verdad. El puente ha sido muy tranquilo, no he ido a ningún sitio, pero es que en breve tengo otro evento familiar y hay que ir dosificando. Aunque bien es cierto que el jueves viví un día muy emocionante con unas amigas. Hubo una quedada en Madrid y lo pasé fenomenal con todas. En la siguiente entrada os pongo alguna foto, que antes tengo que convencerlas para que salgan aquí. Patusqueamos medio Madrid y fue un gustazo poder abrazarlas a todas. Lo dicho, ya os lo contaré más despacio.
Nos vemos en unos días... Feliz y picante semana a todos!!!
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