lunes, 11 de abril de 2016

Sazonador verde de Trinidad


Ingredientes:
- 80 gr. de cebolla.
- 35 gr. de ajo.
- 20 gr. de cilantro fresco.
- 10 gr. de perejil.
- 15 gr. de tomillo fresco.
- 100 gr. de cebolleta de primavera.
- 20 gr. de pimiento verde.
- 70 gr. de pimiento rojo.
- 100 gr. de apio.
- 7 gr. de jengibre.
- 1 gr. de Scotch Bonnet.
- 3 cl. de zumo de limón.
Elaboración:
   Teniendo todos los ingredientes preparados de antemano, es una receta que se hace de forma muy rápida.
   Lo único que tienes que hacer es meter todos los ingredientes en un procesador de alimentos y triturar hasta conseguir una pasta.
   Yo lo hago en la infernal (Thermomix), primero pongo todos los ingredientes en el vaso y trituro durante 10 segundos a velocidad 5. Bajo los ingredientes y pongo de nuevo 10 segundos, pero a velocidad 10 (el modelo que tengo es el 31, pero imagino que la 21 y la 5 irán más o menos de forma similar).
   Cuando está listo lo pasas a un bote, bien cerrado y al frigorífico hasta que lo vayas a utilizar.

Notas:
   Bueno, que no cunda el pánico, sólo hay dos productos que puede que no se encuentren con facilidad, dependiendo de donde viváis, pero para todo hay solución...


   En esa foto tenéis las cebolletas de primavera, que no las encontráis, no hay problema, se le pone cebolleta fresca y primer problema solucionado. A simple vista hay gente que las podría confundir con ajetes tiernos, pero no. Al tenerlas en la mano y olerlas se nota bien que son cebolletas.
   Si vivís en Madrid no tendréis problemas a la hora de haceros con un par de manojos, las suelen tener los supermercados de productos de alimentación oriental, que no "chinos" (no, las tiendas en las que igual te venden una bandeja, que un cable, que un cesto, que una lima no valen). En un triángulo pequeño del centro las podéis encontrar en varios sitios. Un super en la calle Leganitos, casi llegando a la Plaza de España. En los bajos de la misma Plaza de España también las encontraréis. Y en la Plaza de los Mostenses, tanto en el super grande que hay, como en el propio mercado.



   Punto importante, aunque en la foto aparezca el apio sin gracia y siendo casi todo ramita, lo normal es ponerle la parte de arriba, es decir, tronco y hojas, pero tenía unas ramas en el frigorífico que tenía que gastar y esta vez es un arreglo, pero o hacía la foto hoy, o tenía que esperar otro mes para publicar la receta, que me conozco, por lo que cuando lo vuelva a hacer, haré una foto con lo que le pongo normalmente, modificaré mis palabras y listo (siempre que me acuerde, claro). Ojo, no sólo las hojas, también parte del tronco!! Lo demás, ajos, cebolla y pimientos, van puestos para que veáis las cantidades aproximadas. Tímidamente aparece el limón al fondo, así veis también la cantidad que lleva.


   Aquí los aromáticos de la receta, perejil, cilantro, tomillo, jengibre y el Scotch Bonnet. Si no encontráis ese chile por donde vivís, tampoco pasa nada, se le mete un poco de cayena para darle en punto picante. Ojo, si lo encontráis, cuidado, que pica mucho y si os pasáis no quiero reclamaciones...


   Aquí está ya todo en la "infernal", listo y dispuesto para ser triturado.


   Así queda después de los primeros 10 segundos a velocidad 5. Lo sé, parece un poco de pasto rumiado por una vaca, pero es que no hay forma de hacer una foto que llame la atención de esto.


   Y así queda después de los 10 segundos a velocidad 10. Bueno, realmente no queda con ese color tan amarillento, pero entre el reflejo de las paredes, la luz de la campana y no sé qué más, pues se ve así. Aquí ya está listo para usar. Como digo en la elaboración, tan sólo hay que meter en un bote y guardar en el frigorífico. Se conserva perfectamente un par de semanas o tres, casi cuatro diría yo, pero eso ya lo iréis viendo vosotros.

Apuntes:
   Alguno se preguntará el uso que se puede dar a esta mezcla. Pues sirve para muchas cosas, por ejemplo, para marinar un pollo y hacerlo después en el horno o en la barbacoa (bestial). También para añadir a unas lentejas. Sí, sí, a unas lentejas. Se le pone una cucharada y les da un sabor espectacular. Bien es cierto que yo a las lentejas no les suelo poner chorizo y esas cosas pringosas (lo dejo para otros platos de cuchara, no os penséis que no gasto grasucha... Bueno, la única grasucha que no gasto es la mía...). También va genial para enriquecer un caldo o para añadir a un arroz,...

   Curioso, esto lleva en mi recetario muy poco tiempo y lo quiero tanto como a las demás recetas que tengo en la libreta!! Llegó de casualidad, Cecilia, una amiga de un grupo de Facebook puso un enlace sabiendo que me gustaría. Me fui de cabeza a verlo y me tiré todo lo que quedaba de día investigando en páginas americanas las diferentes formas de prepararlo. Como siempre, pues cojes un pellizco de aquí, uno de allá, otro que le metes tú... Y aquí está hoy, vestido de largo para presentarse en sociedad mi sazonador, con mis ingredientes, mis cantidades y todo mi amor.

   La verdad es que la receta se podría complicar un poco metiendo culantro, que aunque aquí también sea un nombre para denominar el cilantro, en realidad es otra hierba, muy parecida, aunque con sabor mucho más pronunciado, pero como eso sí que es complicado de encontrar, pues no se pone y listo. En Trinidad se le conoce como "beni". También es conocido como "recao", de ahí el nombre que tiene algo muy similar en cuanto a ingredientes, como es el recaito caribeño.

   De nuevo en Madrid y con entrada nueva. Digo de nuevo en Madrid, porque este fin de semana ha tocado ir al pueblo a respirar un poco de aire puro. Como siempre, me lo he pasado genial. El sábado, después de desayunar con padre en el bar, fuimos a casa a despertar a los remolones y nos fuimos al castillo de Puebla de Alcocer. Os recomiendo, si alguna vez vais por la zona, que vayáis a verlo. El pobre está viejecillo, pero poco a poco le van poniendo un poco mejor, aunque nunca volverá a ser lo que fue, eso está claro.


    Es un castillo anterior a la época de "María Castaña", pero que fue remodelado poco después de esa época, vamos, en el siglo XV. Como ya digo está bastante deteriorado, pero se puede imaginar lo que fue en su día.


    Observando mechinales, ventanas, puertas y demás, se puede ver que tuvo en su día tres plantas. ¿No me digáis que la chimenea que se intuye al fondo no tuvo que ser divina en esas largas noches de invierno...?


    Lo mejor de todo son las impresionantes vistas con las que se disfruta, ya sea desde la misma puerta del castillo, desde la muralla o desde lo más alto, que es la torre del homenaje. Por cierto, si os atrevéis a subir, probad a hacer un experimento... Atravesad andando y siguiendo una de las líneas del suelo la torre, mientras que vais hablando. Al llegar al círculo del centro, veréis como no os escucháis igual. Pero sólo lo podréis escuchar vosotros, ya que los que se encuentran fuera de ese círculo os seguirán escuchando igual. Si hace aire, tendréis que buscar la posición en la que os escuchéis de forma más extraña. Si lo hacéis, venís y me lo contáis!!


    También fuimos a la zona baja del pantano, a ver los caracoles de Pedro (que como no estaba o no nos escuchó, toca volver otra vez). Fuimos a la viña, para ver como va brotando, va estando preciosa!!. Y el domingo fue un día de esos que tan pronto llovía, como salía el sol, por lo que aproveché para organizar un poco un armario que imagino ha debido tener una guerra interior y estaba manga por hombro y también para dar un paseo por el campo e inmortalizar la flor que más me gusta del mundo, mundial, sí, la flor de la jara. Me podría tirar horas mirando esas flores, me parecen mágicas!!! Y no me extiendo más...


   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!







sábado, 2 de abril de 2016

Pastel de naranja siciliano


Ingredientes:
- 250 gr. de mantequilla.
- 250 gr. de azúcar caster.
- 250 gr. de harina de repostería.
- 4 huevos M.
- 85 ml. de zumo de naranja.
- Ralladura de 1 naranja.
- 12'5 gr. de impulsor químico.
- Pizca de sal.
Para el glaseado:
- 125 gr. de azúcar glas.
- 25 ml. de zumo de naranja. 
Elaboración:
   Lo mejor es que empieces preparando todos los ingredientes, para así ir mucho más rápido y que no se olvide nada.
   El primer paso es preparar el molde. Para esta receta va genial un molde de 22 centímetros de diámetro. Engrasa el fondo y pon papel de hornear (en "notas" muestro como lo hago yo).
   Bate el azúcar con la mantequilla (que deberá estar a temperatura ambiente) hasta que la mezcla se vuelva blanquecina. Una vez que haya montado y que el azúcar no se note, ve añadiento los huevos de uno en uno, esperando a que se integre bien cada uno antes de añadir el otro.
   Incorpora la ralladura de la naranja y bate con suavidad hasta que se reparta por toda la masa. Añade toda la harina de golpe junto con el impulsor químico y mezcla muy bien (no hace falta tamizar, pero si crees que la harina puede tener grumos, hazlo, que no se tarda nada).
   El zumo lo debes echar al final, muy lentamente, para que la masa lo vaya absorbiendo bien. Todo esto se puede hacer a mano (ármate de paciencia), con unas varillas eléctricas (irás más rápido) o con un robot de cocina tipo KA (reconozco que es lo más cómodo).
   Cuando tengas todo bien mezclado, pon la masa en el molde que tienes preparado y extiende con la ayuda de una espátula, cuchara o similar. Introduce en el horno, que debes tener ya precalentado a 170º C y hornea entre 40-50 minutos, con las resistencias de arriba y abajo encendidas. Es importante estar un poco pendiente, ya que cuando lleva unos 20 minutos o así, la superficie suele estar ya dorada, por lo que debes poner por encima un trozo de papel de aluminio para que no se queme.
   Cuando introduzcas un palillo en el centro y salga limpio, será el momento de sacarlo. Pon el molde sobre una rejilla y deja enfriar sin desmoldar.
   Una vez frío, desmolda, pon en una fuente y, si has decidido cubrirlo con la glasa, prepárala. Tamiza el azúcar glas y ponlo en un cuenco, añade el zumo de naranja y mezcla todo muy bien hasta que se quede como una pasta. Extiéndelo por encima del pastel y deja que solidifique.

Notas:
   Antes de que se me olvide, que sé yo que puede pasar... El azúcar caster no es más que un azúcar intermedio entre el azúcar blanco granulado que tenemos casi todos en casa y el azúcar glas. Si no lo encontráis, se puede preparar en un momento en un molinillo de café (no olvidéis limpiarlo bien antes moliendo arroz), o en un robot de cocina tipo Thermomix, por ejemplo. El motivo de utilizar este tipo de azúcar es que es mucho más fácil de incorporar en algunas masas. Por cierto, en breve lo utilizaré en otra receta deliciosa.
   Y explicado esto, nos metemos en faena:


   Como veis  a veces me lio a la hora de empapelar un molde, pero esto era más rápido que cortar un trozo de forma redondeada y después hacer el borde. Es muy sencillo, se da de mantequilla el fondo y lateral del molde, se pone el papel, al que se le hacen unos cortes para que se vaya amoldando bien y con ayuda del pincel se van pegando para que se quede todo bien unido. Después está en vuestras manos dar o no mantequilla a todo el papel. Yo lo suelo hacer.


   Aquí podéis ver la cantidad de zumo de naranja necesario para la receta y también el tamaño de la naranja que suelo utilizar para sacar la ralladura. Es una naranja de tamaño medio (de mi naranjo, por supuesto).


   Sé que en la foto no se ve muy bien, pero a la izquierda está la mantequilla con el azúcar caster, que yo no compro, siempre lo suelo hacer en la "infernal" (Thermomix), ya que se hace en un plis-plas. Aunque cuando es una cantidad muy pequeña siempre lo preparo en el molinillo de las especias. A la derecha se ve la textura que debe tener la mezcla de mantequilla y azúcar una vez batidas.


   Como veis, la masa no es muy líquida una vez que está todo junto, por lo que como digo en la elaboración, debéis extenderla con cuidado antes de meter en el horno, alisando la masa, sin que tenga que quedar perfecta.


   ¡¡¡Importante y mucho dejar enfríar el bizcocho en el molde!!! Aunque en la foto no aparece, hay que ponerlo sobre una rejilla, para que "respire" y se enfríe sin condensar. Sí, lo sé, se me ha abierto, pero es que tenía el horno a más temperatura cuando lo metí y ese es el motivo, no esperar a que bajase la temperatura, pero me pudo mi "gonzalismo"...


   Aunque parezca mucho azúcar para tan poco líquido, os aseguro que es suficiente. Eso sí, si os gusta una glasa más ligera, es tan sencillo como añadir algo más de zumo de naranja. Pero con mucho cuidado, ya que un poquito más de la cuenta puede suponer un "aguachirri" que no sirva para nada.


   Así queda con las cantidades que doy arriba. A mi me gusta mucho, aunque el aspecto no sea tan bonito como cuando se hace más ligera, pero al dejarla con esta textura se queda perfecta para cortar y no aguar el bizcocho.


   Y aunque en la foto de portada se ve, pues no he podido resistirme a poner la foto del corte, que evidentemente, entre ayer que fue cuando la hice y hoy, pues ya el hueco es bastante más grande.

   Por cierto, cuando hago este tipo de preparaciones siempre le suelo meter al último huevo que añado una cucharada de la harina que tengo que utilizar. Y aunque no lo diga en la elaboración de la receta, es muy importante que los huevos estén a temperatura ambiente. Lo ideal es sacarlos como una hora antes.

Apuntes:
   Sí, lo sé, como siempre ha pasado tiempo desde que publiqué la última receta, casi un mes desde que puse el pesto de cilantro y pipas de calabaza (aquí la receta), pero entre la Semana Santa y unas cosas y otras, pues se me va el santo al cielo...
   La culpa de que publique hoy esta receta la tiene Isabel, que hace unos días puso una foto del pastel en Instagram y me recordó que llevaba tiempo sin hacerlo, por lo que aproveché para sacarle unas fotos y publicarlo en el blog. Por cierto, Isabel tiene una cafetería-tienda en Gijón, que recomiendo al cien por cien. Se llama Aliter Dulcia y tiene auténticas maravillas, por lo que si pasáis por allí espero que vayáis a hacerle una visita y a degustar entre otras cosas sus fantásticos "limoncitos", ya que mal que nos pese a todos, ha decidido llevarse la receta a la tumba...

   Podría decir que no sé desde cuando lleva esta receta conmigo, pero en este caso sí que lo sé. Me la encontré hace muchos años dando vueltas por internet, de rebote y buscando otra receta que no tenía nada que ver con dulce. Fue en "The Guardian" y viendo los ingredientes que llevaba, me enamoró, para que vamos a engañarnos. Mucha mantequilla, naranja, azúcar... El dulce perfecto para acompañar mi té de todas las tardes. Cuando la probé me apropié de ella y fue de cabeza a mi libreta de recetas. La diferencia es que la receta original va con lo que aquí se conoce como "harina bizcochona", vamos, la que lleva la levadura incorporada y yo le pongo lo que se conoce popularmente como "Royal" y harina de repostería. A veces reconozco que le hago una pequeña modificación y es ponerle un poco de ron, que le va que ni pintado.
   Investigando el origen de este fantástico pastel y siguiendo las palabras de Almost Bourdain, vi que era uno de los pasteles estrella de un negocio en Sydney, el "Caffe Agostini", propiedad de  Margei, aunque si vais no os molestéis en buscarlo, que cerró hará como 11 años. Pero bueno, al menos nos dejó la receta de este delicioso pastel.

   Y cambiando de tema antes de rematar la entrada. Carlota cumplió 2 años el 20 de Marzo (también Martiño, o como escribirían algunos, Martinho, cumplió 6 el día 15 e Ignacio cumplió los 10 añazos el 26).


   Lista es más que el hambre, graciosa a más no poder, pero madre de Dios, ¡¡¡qué perruza es para hablar!!! En eso no se parece en nada a mí, que a veces parezco un loro viejo. En eso se parece más mi sobrino, que nos peleamos para poder hablar... Cuando llegamos al pueblo estaban ya allí mi hermana, mi cuñado, mi sobrino David y ella y cuando nos vio se volvió loca, pero loca, loca. Casi de un salto se me encaramó al cuello, del mío al del tito Caco, de ahí al suelo y todo su afán era agarrar a su madre y señalarnos mientras que decía "¡¡¡mamá, titaaaaa, mamá, titooooo!!!". Esas cosas hacen que yo pierda la cabeza. Eso y la gran sonrisa que ponía cada mañana cuando iba a la cama a recogerla para llevarla a desayunar, aunque la sonrisa era igual de grande cuando se iba escaleras arriba a dormir, mientras que iba despidiéndose de todos. En lo dormilona debo decir que sale a la abuela, a la madre, a la otra tita (un besazo a mis tres marmotillas).

   En fin, que no os castigo más con mis cosas, que hay gente esperando la receta para poder hacerla y no quiero que por mi culpa no la puedan hacer, si no hoy, sí mañana. Ahora voy a echar a cara o cruz si la siguiente receta que suba es la de unos garbanzos especiados o por el contrario pongo la receta del sazonador del que os hablé cuando puse el pesto de cilantro. Ese me gusta mucho y esta Semana Santa la he probado en un pollo hecho en la barbacoa y en casa triunfó.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

viernes, 11 de marzo de 2016

Pesto de Cilantro y Pipas de Calabaza


Ingredientes:
- 60 ml. de aceite de oliva virgen extra.
- 60 ml. de agua.
- 50 gr. de pipas de calabaza.
- 8 gr. de cilantro fresco.
- 1'5 gr. de comino en grano.
- 1/2 limón.
- 1 diente de ajo.
- Sal.
- Pimienta.
- Aceite de oliva virgen extra para tostar las pipas de calabaza.
Preparación:
   Lo primero que debes hacer es tostar las pipas de calabaza, dejando que enfríen bien antes de seguir con la receta.
   En un procesador de alimentos tipo Thermomix o batidora americana pon las pipas, el cilantro, el comino y el ajo, triturando todo muy bien.
   A continuación, con la batidora en marcha, añade el zumo del medio limón, el aceite y el agua, muy lentamente, para que vaya montando. Debes conseguir una pasta no muy espesa.
   Vuelca la preparación en el bote donde lo vayas a guardar, o en un cuenco si lo vas a utilizar en ese momento. Sazona con sal y pimienta al gusto.

Notas:
   Las pipas, si os apetece, las podéis comprar ya tostadas (algunas llevan ya sal añadida, por lo que cuidado a la hora de sazonar), que es lo que hago yo normalmente para esta receta.
   Si no tenéis ni la infernal (Thermomix), ni una batidora americana, se puede hacer con un vaso de esos que suelen traer ya casi todas las batidoras para triturar. La diferencia es que no se podrán añadir los líquidos con ella en marcha, pero siempre se puede hacer de otro modo. Triturar primero en ese vaso que comento y después con el accesorio de la varilla ir montando. Si tampoco tenéis eso (por Dios, ¿es que no tenéis de nada?), pues paciencia. Se pica todo a cuchillo lo más fino que se pueda, se machacan los cominos en un mortero (o a las malas, se utiliza ya molido), se pone todo en un bol y con una varilla manual, de las de toda la vida se va montando mientras que añadís los líquidos.

   De nuevo, para los que no tenéis báscula para pesar algunos ingredientes, eso es lo que abultan los 8 gr. de cilantro.

   Y si tenéis cucharas americanas en casa, el gramo y medio de comino, es lo que entra en la clásica 1/2 tsp.

   Aunque la foto no se vea muy nítida (vuelvo a tener el trípode en el maletero del coche), así es como debe quedar de picada la parte sólida de la receta (cilantro, pipas, comino y ajo) antes de empezar a añadir los líquidos.

   Y aunque en la foto que encabeza la receta se puede ver también, así es como queda la textura una vez que hemos añadido todo.
   Si os apetece, podéis tostar alguna pipa de calabaza más para poner por encima en el plato en la que se utilice.

Apuntes:
   Este pesto es un clásico en casa para acompañar un sencillo salmón a la plancha, también para acompañar pasta y así variar el clásico pesto de albahaca y piñones (pincha aquí para ver la receta). Aunque, la verdad, está bueno hasta mojando pan, por lo que cuidado cuando lo hagáis en casa, no vaya a ser que cuando tengáis el plato preparado, no os quede salsa para poner por encima...

   Que curioso, seguro que muchos de vosotros conocéis los caramelos de violetas típicos de Madrid, pero seguro que hay más de uno que no conoce las violetas escarchadas que vende la misma famosa y clásica tienda en pleno centro de Madrid...

 
   Ahí las tenéis, son deliciosas. Me las ha descubierto Elena, una amiga con la que me fui de pingos el martes a recorrer medio centro de Madrid para hacer unas compras y dar gusto a unas cuantas "modorras" que tenían hecho encargo de especias. Me lo pasé pipa, sólo fallaba mi pie, que cada vez que parábamos en algún sitio, me ponía en postura flamenca doblando la rodilla... Desastroso!!
   Ella compró todo, en serio, cuando digo todo, es todo. No puedo hacer fotos por dos motivos, el más importante es que tiene las cosas en su casa, aunque ya ha mandado algunas cosas para Barcelona y la otra, casi más importante, es por no tener un gran angular que sea capaz de fotografiar el alijo con el que llegó a casa.
   Yo me porté muy bien (ella también, la verdad, pero es que necesitaba mucho), compré lo necesario y una vez que llegamos a Black Pepper Co, uno de los últimos lugares visitados, compré las dos cosas que me tengo puestas de tope en cada visita y es algo que cumplo a rajatabla. Compré laurel de la India , que me quedaba poquito y unos poquitos de chiles "Scotch Bonnet".


   Como veis, son deshidratados, pero así me duran más, que los frescos se estropean pronto (comparados con estos, claro). Los compré para probarlos en una receta nueva, que en breve va a ver la luz en el blog. En cuanto pase Semana Santa la comparto con vosotros. Lo haría antes, pero quiero probarla en una barbacoa a ver que tal queda, ya que me da que va a ser bestial en ella. Y, además la foto de portada sería muy parecida a esta y quiero variar, por no repetirme tanto. Aunque ya tengo a algunas que me da que van a probarla antes de que la publique, puesto que se la he pasado para que no tengan que esperar. A ver que me dicen...
   A ver si un día de estos llego con un horario en condiciones al mercado de Los Mostenses, me compro una buena tanda de chiles y los meto en la deshidratadora, que después viene muy bien. Aunque esperaré, que supuestamente me llega un alijo de México en breve, o eso me ha dicho mi querida Amparo, pero viendo donde tiene la cabeza desde que se fue de NuevaYork a vivir a DF, me da que otra vez me quedo sin chiles... No piensa nada más que en fiestas!!!!

   En fin, como siempre digo, espero que hagáis esta receta, es muy sencilla y los resultados son muy buenos. Ya me contaréis lo que os parece. Y si hay dudas, a preguntar, que si está en mi mano, intentaré solucionarlo.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

  

jueves, 3 de marzo de 2016

Zaatar


Ingredientes:
- 8'2 gr. de zumaque.
- 5 gr. de sésamo.
- 1 gr. de mejorana.
- 0'6 gr. de tomillo.
- 1'6 gr. de sal.
Elaboración:
   Pesa todos los ingredientes. Una vez pesados, tienes dos formas de prepararlo:
- Pasando por un molinillo todo excepto el sésamo e incorporarlo después a la mezcla.
- Mezclando todo directamente en un bote, que es la forma de hacerlo que tengo yo.

Notas:
   Como no sé la forma en la que os resulta más cómodo que ponga las mezclas de especias, pues voy variando para dar gusto a todos. Para los que no tenéis báscula de precisión, pero sí cucharas medidoras "americanas", os doy la receta en esa medida: 1 Tbsp. de zumaque, 1/2 Tbsp. de sésamo, 1/2 Tbsp. de mejorana, 1/2 tsp. de tomillo y 1/4 tsp de sal.


   Y la foto es para los que no tenéis ni lo uno, ni lo otro, para que os guieis por el volumen de lo que aparece en la imagen.
   El sésamo, si se quiere, se puede tostar antes de echarlo a la mezcla, lo que hará que los aromas que desprenda sean más potentes. Habitualmente yo no lo hago, pero también queda muy bien. Podéis probar de las dos formas y quedaros con la que más os guste.
    
Apuntes:
   Antes de nada os digo algunos usos que le podéis dar. El primero y más sabroso es poniendo en un cuenco aceite de oliva virgen extra y añadiendo un poco de zaatar para mojar el pan. Es una delicia. También se le puede poner a una masa de pan, untado con aceite y hornear. Como aliño en una ensalada, para acompañar pescados y carnes...
   El zaatar lo podéis encontrar con otros nombres muy parecidos, como za'atar o zataar, pero de cualquier forma es correcto.

   Quizá lo más complicado de conseguir para esta mezcla puede ser el zumaque (también se le llama sumac, sumaque o rus), pero hoy en día se encuentra todo en internet. Como veréis, es el ingrediente principal de esta mezcla de especias. Es lo que da ese sabor ácido característico del zaatar. Además se puede utilizar como acidulante en una receta, sustituyendo al limón o al vinagre. La última vez que fui a comprarlo, en la primera tienda a la que fui, me querían colocar una bolsa de un kilo, vamos, para dar y regalar. Menos mal que me encontré un envase más pequeñito en otra, aunque también me está dando mucho se sí...

   Como siempre, espero que os animéis a prepararlo en casa, así tendréis un poquito más cerca la cocina de Oriente Medio en casa.

   Mi hermana Maite no me deja darle mucho de esto, ya que dice que es muy peligroso, puesto que mi sobrino no ve el momento de meter el pan en el cuenco y ponerse a mojar. Ya le tengo preparado un buen bote para que el pobre disfrute. Además, como le he dicho (creo), "a esas verduritas que preparas a la plancha, le va que ni pintado".

   Y poco más que contar hoy. Voy a ver si subo un día de estos una receta de las contundentes, que Ander me está regañando por poner estas cosas. Dice que ya no soy la misma desde que el Facebook me hizo cambiar de nombre... Esto es pa'l que le cae!!

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
 

lunes, 29 de febrero de 2016

Cómo hacer Ghee (Slow Cooker)


Ingredientes:
- 500 gr. de mantequilla.
Elaboración:
   Parte la mantequilla en trozos y ponla en la Slow Cooker (olla de cocción lenta). Pon en posición "High" y deja cocer DESTAPADA hasta que veas que la espuma que se genera al principio empieza a cambiar y coge tonos amarronados a la vez que empieza a desaparecer.
   Cuando compruebes que la parte sólida de la mantequilla están tostadas, apaga la olla y cuela el ghee obtenido con una estameña, filtro de papel, gasa o lo que te resulte más cómodo, de manera que todas las impurezas se separen y nos quede un ghee limpio.
   Una vez que enfríe por completo tapa el bote y guarda en un lugar seco para utilizarlo en las recetas que más te gusten.

Notas:
   No especifico en los ingredientes que la mantequilla es SIN sal, pero así debe ser. Si se quiere (yo no lo hago), una vez que esté en el bote se le puede añadir una "pizca", pero no lo recomiendo.
   Os pongo una mini guía visual para que se vea como va cambiando la mantequilla. Los intervalos de tiempo son siempre tomando como referencia el momento en el que se enciende la olla con la mantequilla. Vamos, que en unas cuatro horas y media más o menos debería estar lista, aunque eso depende de la potencia de vuestra olla. Por lo que recomiendo que la primera vez que la hagáis estéis un poco pendiente de ella.

    La mantequilla recién puesta en la Slow Cooker.

   Una hora después.

   Tres horas después.

   Cuatro horas y media después de poner la mantequilla en la olla.

   Estos son los sólidos de los que os hablo. La diferencia entre hacerlo de forma tradicional con respecto a hacerlo en olla lenta es que las impurezas en este caso se van a la superficie y cuando se hace de forma tradicional se van al fondo de la olla.

   Este es el aspecto que tiene después de hacer. Si se quiere, se puede dejar más rato. Uno de los aromas que debe tener el ghee una vez hecho es a nuez, pero también a toffe. Sin duda vais a distinguir rápidamente cuando está listo.

   Queda pendiente poner una foto una vez que solidifica (en breve la pongo). Y es en ese momento, cuando ya está bien frío cuando se puede tapar.
   Si se hace de forma tradicional os llevará entre 30-50 minutos, dependiendo de la potencia del fuego. Sí recomiendo que se haga en una olla con una base gruesa y siempre a fuego muy bajo.
   En cuanto a la durabilidad de este maravilloso producto diré que dura meses.
   Se me olvidaba, la receta está hecha para hacerla en la olla lenta de litro y medio. Si la hacéis en una más grande se puede (o mejor dicho, se debe) aumentar la cantidad de mantequilla. 

Apuntes:
   Y alguno dirá lo típico de "¿En qué demonios puedo gastar yo esto? Simple, en lo que más os guste. El uso es similar al del aceite, por lo que será estupendo para saltear, hacer algo a la plancha, como base en un sofrito...
   Os dejo un par de enlaces en los que se puede dar uso, que son el pan Naan y el Tikka Masala:
- Pollo Tikka Masala
- Pan Naan

   Como veréis, el ghee no es más que una mantequilla clarificada, con una pequeña diferencia y es que se deja tostar un poco, lo que hace que tenga esos aromas y de paso dulcifica un poco el sabor.
   El ghee es muy típico en la cocina de Pakistán y en la cocina de la India. Y por supuesto importante en la vida ayurveda. Tiene muchos usos y con nada que os interese el tema, en la red encontraréis mil usos que darle incluso fuera de la cocina.

   Y poco más que contaros de esta maravilla que, aunque yo me declare enamorada de este producto, no hay que olvidar que es grasa y que hay que tomar con moderación. Espero que os animéis a prepararlo, ya sea en olla lenta o en olla tradicional, volváis aquí y me contéis vuestra experiencia.
   Esta de las fotos la he hecho en el pueblo, aprovechando que mi padre ha comprado la mini (la bañera ya la tenía). Así es otra cosa que sé que no tengo que llevar cuando tengo pensado hacer algo en lo que necesite un poco de ghee.

   Y ahora voy a organizar la maleta, que he estado en el pueblo haciendo labores en la viña y ahora mismo tengo la casa manga por hombro...

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
 

martes, 16 de febrero de 2016

Albóndigas rellenas de queso (Slow Cooker)


Ingredientes:
- 250 gr. de ternera picada.
- 250 gr. de cerdo picado.
- 1 huevo.
- 1/2 taza de pan rallado.
- 1/4 taza de leche.
- 1/4 taza de parmesano rallado.
- 1/4 taza perejil picado.
- 1 tbsp. de vino tinto.
- 1 tsp. de sal.
- 1 tsp. de pimienta molida.
- 1/2 tsp de ajo molido.
- 1/2 tsp. de pimentón.
- 1/4 tsp. de semillas de hinojo.
- 1/4 tsp. de cayena molida.
- 550-600 gr. de tomate frito o salsa de tomate.
- Queso mozzarella para meter dentro de las albóndigas.

Elaboración:
   En un cuenco en el que quepa todo bien, mezcla todos los ingredientes que he puesto más arriba, excepto el queso mozzarella y la salsa de tomate. Tapa con papel film y deja que la carne coja los sabores de las especias, a la vez que compacta un poco para poder manejar con facilidad. Si lo dejas de un día para otro, mucho mejor.
   Pasado ese tiempo de reposo, porciona la carne en bolas de unos 50 gr. más o menos, coge un trozo de queso mozzarella, mete dentro y cierra bien las albóndigas de una en una.
   Pon un poco de salsa de tomate en el fondo de la olla, una capa de albóndigas, otro poco de tomate, más albóndigas y así hasta terminar de colocar todas, terminando siempre con la salsa de tomate, hasta que queden cubiertas.
   Coloca la olla en posición "High", tapa y cocina durante dos horas. Pasado ese tiempo, ya deben estar listas para degustar con el acompañamiento que más te guste.

Notas:
   Empezamos con las explicaciones... Lo primero, antes de que se me olvide, decir que la receta original va con mitad ternera, mitad salchicha italiana, pero imagino que a muchos no os será fácil conseguirla donde vivís. Si tenéis suerte y la encontráis, debéis modificar los ingredientes que he puesto arriba, puesto que ese tipo de salchicha está ya aliñada. De mi cosecha en la receta son los ingredientes "extras" y sus cantidades, que es lo que da las albóndigas un sabor similar al que quedaría de utilizarse las salchichas de las que hablo. Por lo que tenéis que quitar (repito, siempre que le pongáis la salchicha italiana y no la carne de cerdo), el vino tinto, el hinojo, el pimentón y la cayena.
   Pongo foto de las albóndigas ya formadas, aunque en la foto no se aprecia el tamaño, son grandecitas. Si las hacéis más pequeñas, es importante que reduzcáis el tiempo de cocción.


   En caso de no encontrar la salchicha italiana y hacer la receta tal cual la he puesto yo, os podéis encontrar con otro pequeñísimo problema y es no encontrar hinojo en grano. Tranquilos, que no es el fin del mundo, se le pone un poco de anís en grano machacado y listo.
   Y aquí un collage rápido, para que se vea la alternancia del tomate con las albóndigas.


   Un truquillo para que no se os pegue la carne a las manos es untaros las manos con un poco de aceite, de esa forma podréis manipular las albóndigas sin problema.
   Con estas cantidades que doy salen entre 13-14 albóndigas más o menos. Ni que decir tiene que la receta está adaptada a la "slow cooker" de litro y medio de capacidad. Si queréis más cantidad, para hacerlas en una olla más grande, se duplican, triplican o "...-ican" hasta que queráis para adaptarla a la olla que tengáis en casa.
   Y con respecto al queso, en la receta original ponen queso mozzarella, pero cualquier queso que funda bien os servirá. Cortad los trozos de unos dos centímetros más o menos. Eso es al gusto de como lo queráis encontar al partir la albóndiga.
   Dije hace tiempo que no volvería a daros la vara con el tema de cucharas y tazas medidoras, pero ya sabéis lo que debéis hacer, ir a comprarlas!! Mientras que algunos vais y no, la "tsp" tiene 5 ml. y la "Tbsp" tiene 15. La taza tiene 240 ml, 1/2 taza tiene 120 y así dividiendo entre dos, ya que son medidas en volumen. A modo de guía diré que el pan son 65 gr. y la leche 50 gr., pero no diré más, ahora, a la tienda a comprarlas!!

Apuntes:
   ¿De dónde he sacado la receta esta? Conocéis una página en Facebook que se dedica a poner vídeos de comida en plan rápido que se llama Tasty? Pues de ahí mismo. Os pongo el enlace, para que veais lo rápido que se hacen y de paso tengáis una guía visual.
Aquí el vídeo (pincha encima para ir a él)
   ¿Lo has visto ya? Como puedes ver es sencillísimo de hacer. Lo mejor de todo es que no hay que freír las albóndigas antes de meterlas en la olla, con lo que ahorramos tiempo y grasas extras.
   Caco es un enganchado a esa página y cuando estamos sentados en el sofá, de vez en cuando me pone el teléfono delante de la cara para que vea alguna receta de las que hacen ahí, hace tiempo que me había enseñado este vídeo, pero esta vez he hecho la receta no por él, si no por Víctor, un amigo con el que estoy en un grupo muy reducido de amigos cocinillas. Él hizo la receta hace unos días y no le convenció, decía que quedaban sosas y mazacotes. Y dudando de su palabra, incluso cabreándolo por el WhatsApp diciendo que había cosas que no había hecho correctamente me decidí a hacerlas como yo pensaba que debían quedar bien. Y en efecto, ¡¡quedan de auténtico vicio!!. Eso sí, bajando a dos horas la cocción. Que seguro que en dos y media se quedan un poco secorras.

   Y yo como loca por un motivo triste y es que no encuentro la salchicha italiana para muchas recetas y por eso me hago mi mezcla y según dice mi querida Loreto (Pon, para las amigas), las hay en El Corte Inglés, Alcampo,.... Madre mía, que Dios me conserve las orejas, que las necesitaré para colgarme las gafas y así poder ver!!

   Y aquí ando muerta de risa yo sola, con la foto que he puesto encabezando la receta. El motivo es muy simple, la primera vez que las hice pesaban algo más de 50 gr., por lo que me salieron 13 justas, pero esta vez las he pesado a conciencia, por lo que salen 13, más una algo más pequeña. Y antes de ponerme a formarlas, corté mis 13 trozos de queso (reconozco que yo no le meto mozzarella, le meto uno queso de cabra tierno, que está para morirse de rico), pero como esta vez me han salido 14, pues me ha tocado dividir un trozo de queso en dos, ya que pasaba de lavarme las manos para sacer el queso y partir otro trozo, con tan "buena suerte" que la que he partido es la que lleva el queso desmenguado, pero no parto más, que me conozco y con la suerte que tengo, seguro que parto la otra con el trozo pequeño... Cuando las haga de nuevo os pongo como quedan normalmente. Espero que os gusten mucho las "Mozzarella-Stuffed Slow Cooker Meatballs", como las llaman en Tasty.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
   

 

viernes, 5 de febrero de 2016

Apple butter (mantequilla de manzana)


Ingredientes:
- 750 gr. de manzanas Golden peladas y descorazonadas.
- 18 gr. de vinagre de manzana.
- 80 gr. de azúcar blanca.
- 25 gr. de azúcar moreno.
- Canela.
- Clavo.
- Pimienta de Jamaica.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es partir en rodajas de entre tres y cinco centímetros las manzanas. Ponlas en la olla de cocción lenta junto con el vinagre, tapa y mantenlas en "High" durante siete horas aproximadamente.
   Pasado ese tiempo remueve, vuelve a tapar, pon "Low" en la olla y sigue cocinando las manzanas unas 9 horas más.
   Añade el azúcar, las especias en polvo, mezcla, vuelve a tapar y cocina de nuevo, esta vez durante 4 horas, para que la manzana coja los aromas de esas especias.
   Pasadas esas horas, tienes dos opciones, dejarlo tal cual, o hacer como yo, meter la batidora y triturar, para que sea una mezcla muy suave.

Notas:
   Empiezo comentando que esta receta, además de en "slow cooker" se puede hacer en una olla normal, pero no penséis que es una cosa rápida, ya que os llevará unas ocho o diez horas tenerla lista, por eso se requiere mucha paciencia.
   En el frigorífico aguanta perfectamente un mes o dos y si las ponéis al vacío, la conservación pasará del año, llegando casi a dos en perfecto estado. Eso sí, hay que asegurarse de que esté bien hecho ese vacío.
   Os pongo una foto del grosor que doy yo a las manzanas. por supuesto que podéis hacerlo del modo que más os guste, pero así se hacen mucho mejor que partiendo en gajos, por poner un ejemplo.


   Lo siento por la foto, pero el día que metí las manzanas en la "slow" no hice foto y como me acabo de comer una, pues he aprovechado para sacarle una foto rápida.
   Las especias como podéis ver en la foto que pongo, son muy poquitas. De canela va 1/4 de cucharadita (medida americana, que así no hay líos), de clavo algo menos de la mitad de esa cantidad y de Pimienta de Jamaica lleva un grano. Aunque en la foto está entero, en la receta va machacado.


   Esta receta está para hacerla en la olla de cocción lenta que se conoce como "la mini", es decir, la slow cooker de litro y medio de capacidad. Si tenéis una mayor y queréis hacer más cantidad, podéis subir un poquito los tiempos.
   Con esta cantidad tendréis para llenar dos botes del tamaño en el que suelen venir las salsas esas que se usan para mojar los nachos y similares.


Apuntes:
   Que nadie se asuste con el nombre de "mantequilla" de manzana, ya que como habéis comprobado no lleva nada de lácteos en la receta. Es como si fuera una especie de mermelada, pero con muchísima menos azúcar y mucho más rica (para mi gusto, claro).
 
   La mejor forma de degustarla es en una buena rebanada de pan, untada primero con mantequilla (de la de toda la vida) y después con esta otra, la mezcla es espectacular. Por supuesto que también queda de vicio como cobertura en una tarta, también para relleno, como acompañamiento de unas chuletas de cerdo, con un poco de queso y nueces, en un emparedado con mantequilla, pavo, queso y rúcula, a la plancha para que el queso funda… Es que está buena de todas las formas posibles!!

   Espero que os animeis a preparar esta sencilla receta. Vale, reconozco que es un poco larga de elaborar, pero el trabajo que da es poco, tan sólo es organizarse. Si tenéis una hora más o menos fija para ir a dormir, lo mejor es poner el tramo de cocción de siete horas por la tarde, dejar el largo de nueve para la noche y el cortito de cuatro para la mañana.

   No tengo mucho más que contar por hoy, tan sólo que aunque parezca que no, los 750 gr. de manzana que lleva la receta entra perfectamente en la olla, aunque parezca que no. Por cierto, si veis que al pincipio se queda la tapa como bailona, le ponéis un peso encima y solucionado.

   Nos vemos en unos días… ¡¡¡Feliz semana a todos!!!