jueves, 19 de mayo de 2016

Garbanzos especiados


 Ingredientes:
- 400 gr. de garbanzos cocidos.
- 1/2 cebolla.
- 30 ml. de aceite.
- 3 gr. de anardana.
- 2'5 gr. de comino.
- 2 gr. de cilantro.
- 1 gr. de pimienta negra.
- 0'2 gr. de clavo.
- 2 dientes de ajo.
- 3 gr. de jengibre fresco.
- Sal
Elaboración:
   Pon la sartén a calentar con el aceite. Cuando coja temperatura, añade la cebolla partida en juliana y saltea hasta que esté tierna, con cuidado de no quemarla.
   Añade las especias a la sartén junto con el jengibre, los ajos bien machacados y la sal. Da unas vueltas para que se tuesten un poco y añade los garbanzos escurridos. Saltea para que se impregnen bien de los sabores y para que cojan temperatura.
   Este plato se puede servir tanto caliente como a temperatura ambiente.

Notas:
   Empiezo diciendo, para los que no lo sepáis, que la anardana es simplemente la semilla de la granada. Se puede conseguir sin problema en tiendas de especias bien surtidas o, como siempre, por internet. Si no la pudiérais conseguir, no pasa nada, se omite y listo.


   En la foto podéis ver todos los ingredientes necesarios en la receta, excepto la sal y el aceite (también podéis probar a poner ghee (pinchando aquí obtendréis la receta), que le da un sabor muy bueno). En la foto además podéis ver unas cucharas medidoras, en este caso, regalo de mi queridísima Nieves, que me dio un sorpresón cuando me las puso en la mano con su preciosa bolsita de regalo. Si las tenéis en casa os diré que para medir los ingredientes de la receta los gramos corresponderían a 2 tbsp de aceite, 1 tsp de jengibre fresco rallado, 1 tsp de anardana, 1 tsp de comino, 1 tsp de cilanto, 1/4 tsp de pimienta negra y 1/8 tsp de clavo. Igual así vais más rápidos. También pongo la foto para los que no tenéis ni cucharitas, ni báscula de precisión, cosa que como siempre, recomiendo que os compréis.


   Los garbanzos los podéis cocer en casa o utilizar de los que vienen cocidos ya en cristal. Hoy los míos son de bote, que iba con prisas, estaba de antojo y no quería esperar a remojarlos y cocerlos. Si los utilizáis de bote, no olvidéis enjuagarlos.


   Como véis, en esta ocasión, en vez de rallar el jengibre, lo he machacado junto con el ajo. El motivo por el que se ralla es para que quede más fino, pero así queda también genial.


   Aunque la receta original va con cebolla roja, la receta la hago siempre con la que tengo a mano. En este caso va con cebolla amarilla. La diferencia es que la roja es algo más picante, pero realmente, la diferencia no es tan abismal como para dejar de hacer la receta por no tenerla a mano.
   Como veis, no la frío en exceso, tan sólo lo suficiente para que se quede tierna. Una vez que está, se añaden todas las especias junto con la sal para que se tuesten y suelten sabor en el aceite, que después se pasará a los garbanzos. Hay que tener mucho cuidado de no quemarlas!! 


   Los garbanzos no deben saltearse mucho tiempo, tan sólo lo justo para que se impregnen del sabor de las especias y se calienten. Como digo en la elaboración, no es un plato que se tenga que comer caliente a la fuerza.

Apuntes:
   Y vuelvo con un plato bien especiado y delicioso, si os gustan estos sabores. Como ya he dicho en las notas, la anardana es la semilla de la granada, de la que soy fan incondicional desde tiempos inmemoriales. Esta se utiliza mucho en la cocina india y en la persa, ayudando a acidificar el plato, del mismo modo que se utiliza el zumaque o el amchoor, con la diferencia de que la anardana aguanta muy bien las cocciones y se puede añadir desde el principio de la receta. Cocinado con cordero queda bárbaro, en las "anardana aloo", queda de muerte lenta, en adobos, en el hummus, añadiendo lo que en cocina viene siendo un flus, no os imagináis el puntazo que le da!!. En fin, en mil y un platos, incluyendo las ensaladas, pescados e incluso como parte de la receta de un pan cualquiera.
   Esta receta me la encontré un día dando un paseo por la red y me enamoró tanto por la el tipo de especias que llevaba, que la apunté en la libreta dedicada a "recetas pendientes" que siempre tengo al lado del ordenador, ya que si no lo hago así, sé que después, lo normal, es no dar con ellas de nuevo.
   Aunque os parezca una mezcla muy potente, mucha cantidad de especias, en serio, probadla, eso sí, siempre que os gusten los sabores especiados...

   Y casi sin darnos cuenta estamos ya a mediados de Mayo, vamos, que tenemos el verano a la vuelta de la esquina, aunque esta primavera haya tardado en llegar. Tengo que decir que el primer día que he tenido esa sensación de calorcito fue el domingo, en Sevilla. Sí, en Sevilla, ya que he bajado a ver como mi sobrino recibía su Primera Comunión. Sabéis que a los eventos familiares ni se puede, ni se debe faltar siempre que sea posible. Llegamos la madrugada del viernes al sábado, puesto que por el trabajo de Caco salimos de Madrid a las mil, pero llegamos, que es lo importante. Podría poner foto de Ignacio, que es quien era el protagonista, pero sabéis, los que seguís el blog habitualmente que de quien suelo poner fotos aquí es de Carlota, otra de mis sobrinas, por lo que ahí la tenéis, en el momento en el que me pidió que le hiciera una foto.


   Estáis en lo cierto, ahí estaba todavía sin peinar, pero mi hermana sabía que si lo hacía antes, no llegaba bien al evento, por lo que la peinó al bajar del coche. Dos años, casi dos meses y la perruza sigue casi sin hablar, sigue utilizando el famoso dedo mágico que todo lo consigue, por lo que me sorprendió cuando me pidió la foto, la verdad.
   Lo pasamos genial, la verdad, aunque yo terminé la noche algo accidentada preparando unas pizzas en casa de mi hermana por la noche, después del fiestorro en el sitio de la comunión. El domingo madrugué para tomarme un café con Marga y con padre, que se alargó mucho rato, pero es que yo estaba tan bien que no tenía prisa por volver a casa, la verdad. Al final nos echó el sol, que como he dicho, apretaba de lo lindo y yo iba más vestida de medio invierno que de medio verano, pero os juro que por la mañana temprano hacía fresquete.
   Después nos llevaron mis padres a conocer la Lonja del Barranco, que a pesar de haber bajado unas pocas de veces a Sevilla, entre unas cosas y otras, no había ido a conocerlo. La verdad es que está fenomenal, sitio pijillo, molón, con luz y con comida rica. La pena es que esta vez me he quedado sin comer el clásico piripi (aquí la receta), pero lo haré cuando vuelva a bajar.

   En fin, que como siempre suelo decir, no me entretengo más, que ya os he soltado suficiente rollo por hoy. Tengo ganas de poner un par de recetas en el blog, una salada y una dulce y no sé en el orden en el que irán, pero irán las dos, sin duda alguna. Una es de pasta y otra es de unas riquísimas galletas de mantequilla. La primera que vuelva a hacer será la primera en ir al blog.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

martes, 3 de mayo de 2016

Salsa Macha


Ingredientes:
- 25 gr. de chile de árbol.
- 20 gr. de ajo.
- 3 gr. de sal.
- 75 gr. de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Lo primero que tienes que hacer es quitar el rabito a los chiles, ya que no van en la preparación. También pela y lamina los ajos.
   Pon en una sartén un tercio del aceite total y saltea los ajos hasta que cojan color, con cuidado de que no se quemen. Cuando estén dorados, aparta y deja enfriar.
   En la misma sartén pon los chiles y deja que se hagan un poco, con mucho cuidado, hasta que veas que cambian un poco de color. Saca de la sartén y deja enfriar junto con los ajos.
   Una vez que esté todo frío, ponlo en un procesador de alimentos, junto con el aceite restante y la sal. Bate hasta que tenga el molido que te guste, ya sea dejándolo todo muy picado o por el contrario, dejando trocitos de chiles.
   Guarda en un bote bien cerrado. Se conserva bien fuera del frigorífico, pero durará más tiempo si lo conservas en frío.

Notas:
   Antes de que se me pase, los 20 gr. de ajos son sin piel y los 25 gr. de chile de árbol son sin el rabito, pero con las semillas. Si queréis, se le pueden quitar también, pero estas le dan un toque muy bueno a la salsa.


   En la foto podéis ver la cantidad que son 25 gr. de chile de árbol, como podéis ver son un buen puñadito, son pequeños y pesan poco.


   Y esos son los ajos laminados y la sal, como veis es una cucharita pequeña. Como siempre os pongo estas fotos por si no tenéis báscula de precisión para que veáis más o menos las cantidades. Del aceite no tengo foto, pero son más o menos unos 9 cl.


   Ahí tenéis los ajos, antes, bueno, más bien durante y después, para que veáis el punto de dorado que les doy. Los ajos no hace falta laminarlos, se pueden dorar enteros o incluso no hacerlo e incluirlos en crudo, pero el sabor cambiará un poco.


   Y os prometo que aunque en la foto no se vea la diferencia de color, al natural sí que se veía!!! Como he dicho antes, hay que tener muchísimo cuidado para que no se quemen, ya que si no amargaría mucho la salsa y se echaría a perder.


    Si hacéis mucha cantidad y tenéis "la infernal", lo hacéis en ella, pero para poquita cosa me da mucha pereza ensuciarla y trituro las cosas en el accesorio de la batidora.


   Y eso es lo que sale con las cantidades que doy en los ingredientes. El motivo de hacer tan poquita es porque cunde mucho y prefiero ir haciendo de poco en poco. Si queréis más, es sencillo, se doblan, triplican o "-ican" hasta el infinito...
   No salgo del apartado de "Notas" sin antes decir alguno de los usos que se le pueden dar a esta salsa, que vale para acompañar y mojar una carne, añadir a un sandwich, para poner en un taco... Eso sí, siempre con mesura, ya que pica mucho.
   Si os apetece suavizar un poco el sabor, se le puede poner un poco de chile morita, que es más dulce y añadirle cacahuete y semillas de sésamo, que deberéis tostar también. Es una variación de la receta que yo he puesto. Incluso, si se le quiere dar un punto de acidez, se le puede poner un poquito de vinagre. Como digo, todo eso es al gusto. A mí me gusta más pura, por eso no le meto nada más que lo básico.

Apuntes:
   Salsa recomendable al cien por cien si gusta el picante. Aquí empieza una serie de recetas elaboradas con chiles, que iré poniendo poco a poco, para que os animéis a elaborarlas todas.
   Antes de nada decir que si no conocéis ninguna tienda cerca, siempre podéis comprar los chiles en internet. Por si no tenéis ningún sitio de confianza, os digo que en Black Pepper &Co (pinchando aquí iréis a la web) encontraréis todos los chiles que yo voy a utilizar en estas recetas. Aunque alguno no lo tenga en la página, en la tienda física sí los tiene, por lo que una simple llamada o mail y Luis estará encantado de atenderos.

   Os enseño una foto de los chiles que me han traído directamente desde México, me encantan, me tienen loca y estoy separando las semillas de los que utilizo, por si valieran para sembrarlos.


   Molan, ¿verdad?. No me digáis que no, que no me lo creo. Es curioso, cuando los compro, ni de broma compro esa cantidad y los utilizo con cuenta gotas, ya que me da pena que se terminen, pero ahora que tengo ese montonazo me da pena usarlos por lo mismo. No me entiendo ni yo, la verdad. Las variedades que me ha traído mi Ampa son de izquierda a derecha, pasilla, morita, ancho, árbol (el de la receta de hoy), chipotle y cascabel.


   En esa foto los podéis ver más de cerca. Ahora dudo sobre cual será la próxima receta que ponga en el blog con alguno de ellos, tengo dos en mente, por lo que me tocará echarlo a cara o cruz.
   Y como digo, la culpable de todo es Amparo, antes estaba viviendo en Nueva York, de ahí me trajo unas tazas y cucharas medidoras preciosas, que ya os enseñé en otra entrada, ahora vive en México DF y lo que me trae son chiles. La verdad es que se los encargué cuando fueron sus padres a verla en Navidad, pero la jodía modorra dijo que se le olvidó mandarlos, pero realmente lo que quería era traérmelos y dármelos ella. Lástima que no se vaya a vivir una temporada a Australia, que hay una cosa de allí que me gustaría tener...


   A la izquierda la culpable, Amparo, a la derecha, su compañera de viaje, Maru, que se ha apuntado a pasar unos días en España y nos dieron la sorpresa del día en el bautizo de Martina. Creo que menos a mi hermana y a mi tía, que sabían que estaban por estas tierras, a los demás se nos debió quedar una cara de apampanados de esas que hacen época.

   Y poco más por hoy, la verdad. El puente ha sido muy tranquilo, no he ido a ningún sitio, pero es que en breve tengo otro evento familiar y hay que ir dosificando. Aunque bien es cierto que el jueves viví un día muy emocionante con unas amigas. Hubo una quedada en Madrid y lo pasé fenomenal con todas. En la siguiente entrada os pongo alguna foto, que antes tengo que convencerlas para que salgan aquí. Patusqueamos medio Madrid y fue un gustazo poder abrazarlas a todas. Lo dicho, ya os lo contaré más despacio.

   Nos vemos en unos días... Feliz  y picante semana a todos!!!

lunes, 11 de abril de 2016

Sazonador verde de Trinidad


Ingredientes:
- 80 gr. de cebolla.
- 35 gr. de ajo.
- 20 gr. de cilantro fresco.
- 10 gr. de perejil.
- 15 gr. de tomillo fresco.
- 100 gr. de cebolleta de primavera.
- 20 gr. de pimiento verde.
- 70 gr. de pimiento rojo.
- 100 gr. de apio.
- 7 gr. de jengibre.
- 1 gr. de Scotch Bonnet.
- 3 cl. de zumo de limón.
Elaboración:
   Teniendo todos los ingredientes preparados de antemano, es una receta que se hace de forma muy rápida.
   Lo único que tienes que hacer es meter todos los ingredientes en un procesador de alimentos y triturar hasta conseguir una pasta.
   Yo lo hago en la infernal (Thermomix), primero pongo todos los ingredientes en el vaso y trituro durante 10 segundos a velocidad 5. Bajo los ingredientes y pongo de nuevo 10 segundos, pero a velocidad 10 (el modelo que tengo es el 31, pero imagino que la 21 y la 5 irán más o menos de forma similar).
   Cuando está listo lo pasas a un bote, bien cerrado y al frigorífico hasta que lo vayas a utilizar.

Notas:
   Bueno, que no cunda el pánico, sólo hay dos productos que puede que no se encuentren con facilidad, dependiendo de donde viváis, pero para todo hay solución...


   En esa foto tenéis las cebolletas de primavera, que no las encontráis, no hay problema, se le pone cebolleta fresca y primer problema solucionado. A simple vista hay gente que las podría confundir con ajetes tiernos, pero no. Al tenerlas en la mano y olerlas se nota bien que son cebolletas.
   Si vivís en Madrid no tendréis problemas a la hora de haceros con un par de manojos, las suelen tener los supermercados de productos de alimentación oriental, que no "chinos" (no, las tiendas en las que igual te venden una bandeja, que un cable, que un cesto, que una lima no valen). En un triángulo pequeño del centro las podéis encontrar en varios sitios. Un super en la calle Leganitos, casi llegando a la Plaza de España. En los bajos de la misma Plaza de España también las encontraréis. Y en la Plaza de los Mostenses, tanto en el super grande que hay, como en el propio mercado.



   Punto importante, aunque en la foto aparezca el apio sin gracia y siendo casi todo ramita, lo normal es ponerle la parte de arriba, es decir, tronco y hojas, pero tenía unas ramas en el frigorífico que tenía que gastar y esta vez es un arreglo, pero o hacía la foto hoy, o tenía que esperar otro mes para publicar la receta, que me conozco, por lo que cuando lo vuelva a hacer, haré una foto con lo que le pongo normalmente, modificaré mis palabras y listo (siempre que me acuerde, claro). Ojo, no sólo las hojas, también parte del tronco!! Lo demás, ajos, cebolla y pimientos, van puestos para que veáis las cantidades aproximadas. Tímidamente aparece el limón al fondo, así veis también la cantidad que lleva.


   Aquí los aromáticos de la receta, perejil, cilantro, tomillo, jengibre y el Scotch Bonnet. Si no encontráis ese chile por donde vivís, tampoco pasa nada, se le mete un poco de cayena para darle en punto picante. Ojo, si lo encontráis, cuidado, que pica mucho y si os pasáis no quiero reclamaciones...


   Aquí está ya todo en la "infernal", listo y dispuesto para ser triturado.


   Así queda después de los primeros 10 segundos a velocidad 5. Lo sé, parece un poco de pasto rumiado por una vaca, pero es que no hay forma de hacer una foto que llame la atención de esto.


   Y así queda después de los 10 segundos a velocidad 10. Bueno, realmente no queda con ese color tan amarillento, pero entre el reflejo de las paredes, la luz de la campana y no sé qué más, pues se ve así. Aquí ya está listo para usar. Como digo en la elaboración, tan sólo hay que meter en un bote y guardar en el frigorífico. Se conserva perfectamente un par de semanas o tres, casi cuatro diría yo, pero eso ya lo iréis viendo vosotros.

Apuntes:
   Alguno se preguntará el uso que se puede dar a esta mezcla. Pues sirve para muchas cosas, por ejemplo, para marinar un pollo y hacerlo después en el horno o en la barbacoa (bestial). También para añadir a unas lentejas. Sí, sí, a unas lentejas. Se le pone una cucharada y les da un sabor espectacular. Bien es cierto que yo a las lentejas no les suelo poner chorizo y esas cosas pringosas (lo dejo para otros platos de cuchara, no os penséis que no gasto grasucha... Bueno, la única grasucha que no gasto es la mía...). También va genial para enriquecer un caldo o para añadir a un arroz,...

   Curioso, esto lleva en mi recetario muy poco tiempo y lo quiero tanto como a las demás recetas que tengo en la libreta!! Llegó de casualidad, Cecilia, una amiga de un grupo de Facebook puso un enlace sabiendo que me gustaría. Me fui de cabeza a verlo y me tiré todo lo que quedaba de día investigando en páginas americanas las diferentes formas de prepararlo. Como siempre, pues cojes un pellizco de aquí, uno de allá, otro que le metes tú... Y aquí está hoy, vestido de largo para presentarse en sociedad mi sazonador, con mis ingredientes, mis cantidades y todo mi amor.

   La verdad es que la receta se podría complicar un poco metiendo culantro, que aunque aquí también sea un nombre para denominar el cilantro, en realidad es otra hierba, muy parecida, aunque con sabor mucho más pronunciado, pero como eso sí que es complicado de encontrar, pues no se pone y listo. En Trinidad se le conoce como "beni". También es conocido como "recao", de ahí el nombre que tiene algo muy similar en cuanto a ingredientes, como es el recaito caribeño.

   De nuevo en Madrid y con entrada nueva. Digo de nuevo en Madrid, porque este fin de semana ha tocado ir al pueblo a respirar un poco de aire puro. Como siempre, me lo he pasado genial. El sábado, después de desayunar con padre en el bar, fuimos a casa a despertar a los remolones y nos fuimos al castillo de Puebla de Alcocer. Os recomiendo, si alguna vez vais por la zona, que vayáis a verlo. El pobre está viejecillo, pero poco a poco le van poniendo un poco mejor, aunque nunca volverá a ser lo que fue, eso está claro.


    Es un castillo anterior a la época de "María Castaña", pero que fue remodelado poco después de esa época, vamos, en el siglo XV. Como ya digo está bastante deteriorado, pero se puede imaginar lo que fue en su día.


    Observando mechinales, ventanas, puertas y demás, se puede ver que tuvo en su día tres plantas. ¿No me digáis que la chimenea que se intuye al fondo no tuvo que ser divina en esas largas noches de invierno...?


    Lo mejor de todo son las impresionantes vistas con las que se disfruta, ya sea desde la misma puerta del castillo, desde la muralla o desde lo más alto, que es la torre del homenaje. Por cierto, si os atrevéis a subir, probad a hacer un experimento... Atravesad andando y siguiendo una de las líneas del suelo la torre, mientras que vais hablando. Al llegar al círculo del centro, veréis como no os escucháis igual. Pero sólo lo podréis escuchar vosotros, ya que los que se encuentran fuera de ese círculo os seguirán escuchando igual. Si hace aire, tendréis que buscar la posición en la que os escuchéis de forma más extraña. Si lo hacéis, venís y me lo contáis!!


    También fuimos a la zona baja del pantano, a ver los caracoles de Pedro (que como no estaba o no nos escuchó, toca volver otra vez). Fuimos a la viña, para ver como va brotando, va estando preciosa!!. Y el domingo fue un día de esos que tan pronto llovía, como salía el sol, por lo que aproveché para organizar un poco un armario que imagino ha debido tener una guerra interior y estaba manga por hombro y también para dar un paseo por el campo e inmortalizar la flor que más me gusta del mundo, mundial, sí, la flor de la jara. Me podría tirar horas mirando esas flores, me parecen mágicas!!! Y no me extiendo más...


   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!







sábado, 2 de abril de 2016

Pastel de naranja siciliano


Ingredientes:
- 250 gr. de mantequilla.
- 250 gr. de azúcar caster.
- 250 gr. de harina de repostería.
- 4 huevos M.
- 85 ml. de zumo de naranja.
- Ralladura de 1 naranja.
- 12'5 gr. de impulsor químico.
- Pizca de sal.
Para el glaseado:
- 125 gr. de azúcar glas.
- 25 ml. de zumo de naranja. 
Elaboración:
   Lo mejor es que empieces preparando todos los ingredientes, para así ir mucho más rápido y que no se olvide nada.
   El primer paso es preparar el molde. Para esta receta va genial un molde de 22 centímetros de diámetro. Engrasa el fondo y pon papel de hornear (en "notas" muestro como lo hago yo).
   Bate el azúcar con la mantequilla (que deberá estar a temperatura ambiente) hasta que la mezcla se vuelva blanquecina. Una vez que haya montado y que el azúcar no se note, ve añadiento los huevos de uno en uno, esperando a que se integre bien cada uno antes de añadir el otro.
   Incorpora la ralladura de la naranja y bate con suavidad hasta que se reparta por toda la masa. Añade toda la harina de golpe junto con el impulsor químico y mezcla muy bien (no hace falta tamizar, pero si crees que la harina puede tener grumos, hazlo, que no se tarda nada).
   El zumo lo debes echar al final, muy lentamente, para que la masa lo vaya absorbiendo bien. Todo esto se puede hacer a mano (ármate de paciencia), con unas varillas eléctricas (irás más rápido) o con un robot de cocina tipo KA (reconozco que es lo más cómodo).
   Cuando tengas todo bien mezclado, pon la masa en el molde que tienes preparado y extiende con la ayuda de una espátula, cuchara o similar. Introduce en el horno, que debes tener ya precalentado a 170º C y hornea entre 40-50 minutos, con las resistencias de arriba y abajo encendidas. Es importante estar un poco pendiente, ya que cuando lleva unos 20 minutos o así, la superficie suele estar ya dorada, por lo que debes poner por encima un trozo de papel de aluminio para que no se queme.
   Cuando introduzcas un palillo en el centro y salga limpio, será el momento de sacarlo. Pon el molde sobre una rejilla y deja enfriar sin desmoldar.
   Una vez frío, desmolda, pon en una fuente y, si has decidido cubrirlo con la glasa, prepárala. Tamiza el azúcar glas y ponlo en un cuenco, añade el zumo de naranja y mezcla todo muy bien hasta que se quede como una pasta. Extiéndelo por encima del pastel y deja que solidifique.

Notas:
   Antes de que se me olvide, que sé yo que puede pasar... El azúcar caster no es más que un azúcar intermedio entre el azúcar blanco granulado que tenemos casi todos en casa y el azúcar glas. Si no lo encontráis, se puede preparar en un momento en un molinillo de café (no olvidéis limpiarlo bien antes moliendo arroz), o en un robot de cocina tipo Thermomix, por ejemplo. El motivo de utilizar este tipo de azúcar es que es mucho más fácil de incorporar en algunas masas. Por cierto, en breve lo utilizaré en otra receta deliciosa.
   Y explicado esto, nos metemos en faena:


   Como veis  a veces me lio a la hora de empapelar un molde, pero esto era más rápido que cortar un trozo de forma redondeada y después hacer el borde. Es muy sencillo, se da de mantequilla el fondo y lateral del molde, se pone el papel, al que se le hacen unos cortes para que se vaya amoldando bien y con ayuda del pincel se van pegando para que se quede todo bien unido. Después está en vuestras manos dar o no mantequilla a todo el papel. Yo lo suelo hacer.


   Aquí podéis ver la cantidad de zumo de naranja necesario para la receta y también el tamaño de la naranja que suelo utilizar para sacar la ralladura. Es una naranja de tamaño medio (de mi naranjo, por supuesto).


   Sé que en la foto no se ve muy bien, pero a la izquierda está la mantequilla con el azúcar caster, que yo no compro, siempre lo suelo hacer en la "infernal" (Thermomix), ya que se hace en un plis-plas. Aunque cuando es una cantidad muy pequeña siempre lo preparo en el molinillo de las especias. A la derecha se ve la textura que debe tener la mezcla de mantequilla y azúcar una vez batidas.


   Como veis, la masa no es muy líquida una vez que está todo junto, por lo que como digo en la elaboración, debéis extenderla con cuidado antes de meter en el horno, alisando la masa, sin que tenga que quedar perfecta.


   ¡¡¡Importante y mucho dejar enfríar el bizcocho en el molde!!! Aunque en la foto no aparece, hay que ponerlo sobre una rejilla, para que "respire" y se enfríe sin condensar. Sí, lo sé, se me ha abierto, pero es que tenía el horno a más temperatura cuando lo metí y ese es el motivo, no esperar a que bajase la temperatura, pero me pudo mi "gonzalismo"...


   Aunque parezca mucho azúcar para tan poco líquido, os aseguro que es suficiente. Eso sí, si os gusta una glasa más ligera, es tan sencillo como añadir algo más de zumo de naranja. Pero con mucho cuidado, ya que un poquito más de la cuenta puede suponer un "aguachirri" que no sirva para nada.


   Así queda con las cantidades que doy arriba. A mi me gusta mucho, aunque el aspecto no sea tan bonito como cuando se hace más ligera, pero al dejarla con esta textura se queda perfecta para cortar y no aguar el bizcocho.


   Y aunque en la foto de portada se ve, pues no he podido resistirme a poner la foto del corte, que evidentemente, entre ayer que fue cuando la hice y hoy, pues ya el hueco es bastante más grande.

   Por cierto, cuando hago este tipo de preparaciones siempre le suelo meter al último huevo que añado una cucharada de la harina que tengo que utilizar. Y aunque no lo diga en la elaboración de la receta, es muy importante que los huevos estén a temperatura ambiente. Lo ideal es sacarlos como una hora antes.

Apuntes:
   Sí, lo sé, como siempre ha pasado tiempo desde que publiqué la última receta, casi un mes desde que puse el pesto de cilantro y pipas de calabaza (aquí la receta), pero entre la Semana Santa y unas cosas y otras, pues se me va el santo al cielo...
   La culpa de que publique hoy esta receta la tiene Isabel, que hace unos días puso una foto del pastel en Instagram y me recordó que llevaba tiempo sin hacerlo, por lo que aproveché para sacarle unas fotos y publicarlo en el blog. Por cierto, Isabel tiene una cafetería-tienda en Gijón, que recomiendo al cien por cien. Se llama Aliter Dulcia y tiene auténticas maravillas, por lo que si pasáis por allí espero que vayáis a hacerle una visita y a degustar entre otras cosas sus fantásticos "limoncitos", ya que mal que nos pese a todos, ha decidido llevarse la receta a la tumba...

   Podría decir que no sé desde cuando lleva esta receta conmigo, pero en este caso sí que lo sé. Me la encontré hace muchos años dando vueltas por internet, de rebote y buscando otra receta que no tenía nada que ver con dulce. Fue en "The Guardian" y viendo los ingredientes que llevaba, me enamoró, para que vamos a engañarnos. Mucha mantequilla, naranja, azúcar... El dulce perfecto para acompañar mi té de todas las tardes. Cuando la probé me apropié de ella y fue de cabeza a mi libreta de recetas. La diferencia es que la receta original va con lo que aquí se conoce como "harina bizcochona", vamos, la que lleva la levadura incorporada y yo le pongo lo que se conoce popularmente como "Royal" y harina de repostería. A veces reconozco que le hago una pequeña modificación y es ponerle un poco de ron, que le va que ni pintado.
   Investigando el origen de este fantástico pastel y siguiendo las palabras de Almost Bourdain, vi que era uno de los pasteles estrella de un negocio en Sydney, el "Caffe Agostini", propiedad de  Margei, aunque si vais no os molestéis en buscarlo, que cerró hará como 11 años. Pero bueno, al menos nos dejó la receta de este delicioso pastel.

   Y cambiando de tema antes de rematar la entrada. Carlota cumplió 2 años el 20 de Marzo (también Martiño, o como escribirían algunos, Martinho, cumplió 6 el día 15 e Ignacio cumplió los 10 añazos el 26).


   Lista es más que el hambre, graciosa a más no poder, pero madre de Dios, ¡¡¡qué perruza es para hablar!!! En eso no se parece en nada a mí, que a veces parezco un loro viejo. En eso se parece más mi sobrino, que nos peleamos para poder hablar... Cuando llegamos al pueblo estaban ya allí mi hermana, mi cuñado, mi sobrino David y ella y cuando nos vio se volvió loca, pero loca, loca. Casi de un salto se me encaramó al cuello, del mío al del tito Caco, de ahí al suelo y todo su afán era agarrar a su madre y señalarnos mientras que decía "¡¡¡mamá, titaaaaa, mamá, titooooo!!!". Esas cosas hacen que yo pierda la cabeza. Eso y la gran sonrisa que ponía cada mañana cuando iba a la cama a recogerla para llevarla a desayunar, aunque la sonrisa era igual de grande cuando se iba escaleras arriba a dormir, mientras que iba despidiéndose de todos. En lo dormilona debo decir que sale a la abuela, a la madre, a la otra tita (un besazo a mis tres marmotillas).

   En fin, que no os castigo más con mis cosas, que hay gente esperando la receta para poder hacerla y no quiero que por mi culpa no la puedan hacer, si no hoy, sí mañana. Ahora voy a echar a cara o cruz si la siguiente receta que suba es la de unos garbanzos especiados o por el contrario pongo la receta del sazonador del que os hablé cuando puse el pesto de cilantro. Ese me gusta mucho y esta Semana Santa la he probado en un pollo hecho en la barbacoa y en casa triunfó.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

viernes, 11 de marzo de 2016

Pesto de Cilantro y Pipas de Calabaza


Ingredientes:
- 60 ml. de aceite de oliva virgen extra.
- 60 ml. de agua.
- 50 gr. de pipas de calabaza.
- 8 gr. de cilantro fresco.
- 1'5 gr. de comino en grano.
- 1/2 limón.
- 1 diente de ajo.
- Sal.
- Pimienta.
- Aceite de oliva virgen extra para tostar las pipas de calabaza.
Preparación:
   Lo primero que debes hacer es tostar las pipas de calabaza, dejando que enfríen bien antes de seguir con la receta.
   En un procesador de alimentos tipo Thermomix o batidora americana pon las pipas, el cilantro, el comino y el ajo, triturando todo muy bien.
   A continuación, con la batidora en marcha, añade el zumo del medio limón, el aceite y el agua, muy lentamente, para que vaya montando. Debes conseguir una pasta no muy espesa.
   Vuelca la preparación en el bote donde lo vayas a guardar, o en un cuenco si lo vas a utilizar en ese momento. Sazona con sal y pimienta al gusto.

Notas:
   Las pipas, si os apetece, las podéis comprar ya tostadas (algunas llevan ya sal añadida, por lo que cuidado a la hora de sazonar), que es lo que hago yo normalmente para esta receta.
   Si no tenéis ni la infernal (Thermomix), ni una batidora americana, se puede hacer con un vaso de esos que suelen traer ya casi todas las batidoras para triturar. La diferencia es que no se podrán añadir los líquidos con ella en marcha, pero siempre se puede hacer de otro modo. Triturar primero en ese vaso que comento y después con el accesorio de la varilla ir montando. Si tampoco tenéis eso (por Dios, ¿es que no tenéis de nada?), pues paciencia. Se pica todo a cuchillo lo más fino que se pueda, se machacan los cominos en un mortero (o a las malas, se utiliza ya molido), se pone todo en un bol y con una varilla manual, de las de toda la vida se va montando mientras que añadís los líquidos.

   De nuevo, para los que no tenéis báscula para pesar algunos ingredientes, eso es lo que abultan los 8 gr. de cilantro.

   Y si tenéis cucharas americanas en casa, el gramo y medio de comino, es lo que entra en la clásica 1/2 tsp.

   Aunque la foto no se vea muy nítida (vuelvo a tener el trípode en el maletero del coche), así es como debe quedar de picada la parte sólida de la receta (cilantro, pipas, comino y ajo) antes de empezar a añadir los líquidos.

   Y aunque en la foto que encabeza la receta se puede ver también, así es como queda la textura una vez que hemos añadido todo.
   Si os apetece, podéis tostar alguna pipa de calabaza más para poner por encima en el plato en la que se utilice.

Apuntes:
   Este pesto es un clásico en casa para acompañar un sencillo salmón a la plancha, también para acompañar pasta y así variar el clásico pesto de albahaca y piñones (pincha aquí para ver la receta). Aunque, la verdad, está bueno hasta mojando pan, por lo que cuidado cuando lo hagáis en casa, no vaya a ser que cuando tengáis el plato preparado, no os quede salsa para poner por encima...

   Que curioso, seguro que muchos de vosotros conocéis los caramelos de violetas típicos de Madrid, pero seguro que hay más de uno que no conoce las violetas escarchadas que vende la misma famosa y clásica tienda en pleno centro de Madrid...


   Ahí las tenéis, son deliciosas. Me las ha descubierto Elena, una amiga con la que me fui de pingos el martes a recorrer medio centro de Madrid para hacer unas compras y dar gusto a unas cuantas "modorras" que tenían hecho encargo de especias. Me lo pasé pipa, sólo fallaba mi pie, que cada vez que parábamos en algún sitio, me ponía en postura flamenca doblando la rodilla... Desastroso!!
   Ella compró todo, en serio, cuando digo todo, es todo. No puedo hacer fotos por dos motivos, el más importante es que tiene las cosas en su casa, aunque ya ha mandado algunas cosas para Barcelona y la otra, casi más importante, es por no tener un gran angular que sea capaz de fotografiar el alijo con el que llegó a casa.
   Yo me porté muy bien (ella también, la verdad, pero es que necesitaba mucho), compré lo necesario y una vez que llegamos a Black Pepper Co, uno de los últimos lugares visitados, compré las dos cosas que me tengo puestas de tope en cada visita y es algo que cumplo a rajatabla. Compré laurel de la India , que me quedaba poquito y unos poquitos de chiles "Scotch Bonnet".


   Como veis, son deshidratados, pero así me duran más, que los frescos se estropean pronto (comparados con estos, claro). Los compré para probarlos en una receta nueva, que en breve va a ver la luz en el blog. En cuanto pase Semana Santa la comparto con vosotros. Lo haría antes, pero quiero probarla en una barbacoa a ver que tal queda, ya que me da que va a ser bestial en ella. Y, además la foto de portada sería muy parecida a esta y quiero variar, por no repetirme tanto. Aunque ya tengo a algunas que me da que van a probarla antes de que la publique, puesto que se la he pasado para que no tengan que esperar. A ver que me dicen...
   A ver si un día de estos llego con un horario en condiciones al mercado de Los Mostenses, me compro una buena tanda de chiles y los meto en la deshidratadora, que después viene muy bien. Aunque esperaré, que supuestamente me llega un alijo de México en breve, o eso me ha dicho mi querida Amparo, pero viendo donde tiene la cabeza desde que se fue de NuevaYork a vivir a DF, me da que otra vez me quedo sin chiles... No piensa nada más que en fiestas!!!!

   En fin, como siempre digo, espero que hagáis esta receta, es muy sencilla y los resultados son muy buenos. Ya me contaréis lo que os parece. Y si hay dudas, a preguntar, que si está en mi mano, intentaré solucionarlo.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

  

jueves, 3 de marzo de 2016

Zaatar


Ingredientes:
- 8'2 gr. de zumaque.
- 5 gr. de sésamo.
- 1 gr. de mejorana.
- 0'6 gr. de tomillo.
- 1'6 gr. de sal.
Elaboración:
   Pesa todos los ingredientes. Una vez pesados, tienes dos formas de prepararlo:
- Pasando por un molinillo todo excepto el sésamo e incorporarlo después a la mezcla.
- Mezclando todo directamente en un bote, que es la forma de hacerlo que tengo yo.

Notas:
   Como no sé la forma en la que os resulta más cómodo que ponga las mezclas de especias, pues voy variando para dar gusto a todos. Para los que no tenéis báscula de precisión, pero sí cucharas medidoras "americanas", os doy la receta en esa medida: 1 Tbsp. de zumaque, 1/2 Tbsp. de sésamo, 1/2 Tbsp. de mejorana, 1/2 tsp. de tomillo y 1/4 tsp de sal.


   Y la foto es para los que no tenéis ni lo uno, ni lo otro, para que os guieis por el volumen de lo que aparece en la imagen.
   El sésamo, si se quiere, se puede tostar antes de echarlo a la mezcla, lo que hará que los aromas que desprenda sean más potentes. Habitualmente yo no lo hago, pero también queda muy bien. Podéis probar de las dos formas y quedaros con la que más os guste.
    
Apuntes:
   Antes de nada os digo algunos usos que le podéis dar. El primero y más sabroso es poniendo en un cuenco aceite de oliva virgen extra y añadiendo un poco de zaatar para mojar el pan. Es una delicia. También se le puede poner a una masa de pan, untado con aceite y hornear. Como aliño en una ensalada, para acompañar pescados y carnes...
   El zaatar lo podéis encontrar con otros nombres muy parecidos, como za'atar o zataar, pero de cualquier forma es correcto.

   Quizá lo más complicado de conseguir para esta mezcla puede ser el zumaque (también se le llama sumac, sumaque o rus), pero hoy en día se encuentra todo en internet. Como veréis, es el ingrediente principal de esta mezcla de especias. Es lo que da ese sabor ácido característico del zaatar. Además se puede utilizar como acidulante en una receta, sustituyendo al limón o al vinagre. La última vez que fui a comprarlo, en la primera tienda a la que fui, me querían colocar una bolsa de un kilo, vamos, para dar y regalar. Menos mal que me encontré un envase más pequeñito en otra, aunque también me está dando mucho se sí...

   Como siempre, espero que os animéis a prepararlo en casa, así tendréis un poquito más cerca la cocina de Oriente Medio en casa.

   Mi hermana Maite no me deja darle mucho de esto, ya que dice que es muy peligroso, puesto que mi sobrino no ve el momento de meter el pan en el cuenco y ponerse a mojar. Ya le tengo preparado un buen bote para que el pobre disfrute. Además, como le he dicho (creo), "a esas verduritas que preparas a la plancha, le va que ni pintado".

   Y poco más que contar hoy. Voy a ver si subo un día de estos una receta de las contundentes, que Ander me está regañando por poner estas cosas. Dice que ya no soy la misma desde que el Facebook me hizo cambiar de nombre... Esto es pa'l que le cae!!

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
 

lunes, 29 de febrero de 2016

Cómo hacer Ghee (Slow Cooker)


Ingredientes:
- 500 gr. de mantequilla.
Elaboración:
   Parte la mantequilla en trozos y ponla en la Slow Cooker (olla de cocción lenta). Pon en posición "High" y deja cocer DESTAPADA hasta que veas que la espuma que se genera al principio empieza a cambiar y coge tonos amarronados a la vez que empieza a desaparecer.
   Cuando compruebes que la parte sólida de la mantequilla están tostadas, apaga la olla y cuela el ghee obtenido con una estameña, filtro de papel, gasa o lo que te resulte más cómodo, de manera que todas las impurezas se separen y nos quede un ghee limpio.
   Una vez que enfríe por completo tapa el bote y guarda en un lugar seco para utilizarlo en las recetas que más te gusten.

Notas:
   No especifico en los ingredientes que la mantequilla es SIN sal, pero así debe ser. Si se quiere (yo no lo hago), una vez que esté en el bote se le puede añadir una "pizca", pero no lo recomiendo.
   Os pongo una mini guía visual para que se vea como va cambiando la mantequilla. Los intervalos de tiempo son siempre tomando como referencia el momento en el que se enciende la olla con la mantequilla. Vamos, que en unas cuatro horas y media más o menos debería estar lista, aunque eso depende de la potencia de vuestra olla. Por lo que recomiendo que la primera vez que la hagáis estéis un poco pendiente de ella.

    La mantequilla recién puesta en la Slow Cooker.

   Una hora después.

   Tres horas después.

   Cuatro horas y media después de poner la mantequilla en la olla.

   Estos son los sólidos de los que os hablo. La diferencia entre hacerlo de forma tradicional con respecto a hacerlo en olla lenta es que las impurezas en este caso se van a la superficie y cuando se hace de forma tradicional se van al fondo de la olla.

   Este es el aspecto que tiene después de hacer. Si se quiere, se puede dejar más rato. Uno de los aromas que debe tener el ghee una vez hecho es a nuez, pero también a toffe. Sin duda vais a distinguir rápidamente cuando está listo.

   Queda pendiente poner una foto una vez que solidifica (en breve la pongo). Y es en ese momento, cuando ya está bien frío cuando se puede tapar.
   Si se hace de forma tradicional os llevará entre 30-50 minutos, dependiendo de la potencia del fuego. Sí recomiendo que se haga en una olla con una base gruesa y siempre a fuego muy bajo.
   En cuanto a la durabilidad de este maravilloso producto diré que dura meses.
   Se me olvidaba, la receta está hecha para hacerla en la olla lenta de litro y medio. Si la hacéis en una más grande se puede (o mejor dicho, se debe) aumentar la cantidad de mantequilla. 

Apuntes:
   Y alguno dirá lo típico de "¿En qué demonios puedo gastar yo esto? Simple, en lo que más os guste. El uso es similar al del aceite, por lo que será estupendo para saltear, hacer algo a la plancha, como base en un sofrito...
   Os dejo un par de enlaces en los que se puede dar uso, que son el pan Naan y el Tikka Masala:
- Pollo Tikka Masala
- Pan Naan

   Como veréis, el ghee no es más que una mantequilla clarificada, con una pequeña diferencia y es que se deja tostar un poco, lo que hace que tenga esos aromas y de paso dulcifica un poco el sabor.
   El ghee es muy típico en la cocina de Pakistán y en la cocina de la India. Y por supuesto importante en la vida ayurveda. Tiene muchos usos y con nada que os interese el tema, en la red encontraréis mil usos que darle incluso fuera de la cocina.

   Y poco más que contaros de esta maravilla que, aunque yo me declare enamorada de este producto, no hay que olvidar que es grasa y que hay que tomar con moderación. Espero que os animéis a prepararlo, ya sea en olla lenta o en olla tradicional, volváis aquí y me contéis vuestra experiencia.
   Esta de las fotos la he hecho en el pueblo, aprovechando que mi padre ha comprado la mini (la bañera ya la tenía). Así es otra cosa que sé que no tengo que llevar cuando tengo pensado hacer algo en lo que necesite un poco de ghee.

   Y ahora voy a organizar la maleta, que he estado en el pueblo haciendo labores en la viña y ahora mismo tengo la casa manga por hombro...

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!