martes, 19 de julio de 2016

Pasta con langostinos y chile Ancho


Ingredientes:
- 250 gr. de espaguetis.
- 150-200 gr. de langostinos pelados.
- 1 chile Ancho.
- 2 ajos.
- Parmesano.
- Limón en cuartos.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Pon agua a calentar y cuando hierva, cuece la pasta como lo hagas de forma habitual. Mientras que se cuece, prepara el resto de la receta.
   Lamina los ajos, parte el chile en dos y esas dos mitades en otras dos, siempre a lo largo. Cuando tengas las cuatro mitades, pícalas en laminas. Los langostinos tienes la opción de dejarlos enteros o picarlos en trozos. Ralla el parmesano.
   En una sartén con un chorro de aceite, dora los ajos y reserva. Saltea el chile durante unos segundos y reserva. Añade los langostinos y cuando estén hechos, vuelve a añadir los ajos y el chile. Añade la pasta escurrida y saltea para que se impregne bien de todos los sabores.
   Coloca la pasta en los platos donde se vaya a servir y espolvorea con parmesano al gusto y zumo de limón.

Notas:
   Ni qué decir tiene, que como en otras ocasiones, las fotos de hoy están aquí por el mero hecho de sacarlas a la luz, no por la complicación del plato, que es mínima. Antes que de que me olvide, que me conozco, os digo que con estas cantidades comen tres personas, aunque tengo que decir que estas cantidades en casa dan para comer los dos y no sobra ni gotina...


   La foto superior es del chile Ancho, en una se ve entero y en la otra veis el tamaño que tienen los trozos. Como siempre suelo decir, así lo hago yo, pero cada uno los puede partir a su antojo.


   En la elaboración de la receta os comento que el langostino puede ir en entero o picado en trocitos, a mí me gusta más picado, no por una cuestión de sabor, sino por una cuestión de comodidad. Así no tengo que andar partiendo al comer y además, se reparte mejor entre la pasta.


   Los ajos hay que dorarlos y lo más importante de todo, el chile debe pasar por el aceite de forma muy rápida, para que se haga un poco, deje su sabor, pero no se queme, ya que si así fuera, amargaría y nos echaría a perder el plato.


   Los langostinos estarán listos con un salteado rápido, para que no se pasen mucho. Si decidís partirlos, siempre podéis dejar alguno entero para adornar el plato a la hora de servir.


   Una vez que estén hechos, se añaden ajos y chile, se echa la pasta escurrida y se mezcla todo muy bien, para que se reparta y para que la pasta coja todos los sabores, que estarán en el aceite.


   Como os decía más arriba, con estas cantidades comemos dos, de ahí que haya dos trocitos de limón. Si hacéis la misma cantidad y coméis más, pues se pone un cuarto de limón para cada uno. El parmesano también lo llevo a la mesa, así cada uno se lo pone a su gusto.

Apuntes:
   Lo primero que si os puede venir a la cabeza a algunos es la pregunta de ¿dónde conseguir el chile Ancho?, pues fácil, hoy en día se consigue todo a golpe de internet. Hay una tienda en Madrid, que vende ese y otros muchos tipos de chiles, además de otras muchas especias, algunas raras y que no se consiguen facilmente en los supermercados. Se llama Black Pepper (pinchando os llevará al enlace), la lleva un chico amabilísimo llamado Luís, que os atenderá encantado y os solucionará todas las dudas que podáis tener. Como veis, no hay excusa para no realizar este plato.
   Por supuesto que si os apetece, podéis eliminar ese ingrediente, que por cierto, tiene un punto de picante no muy alto, pero el plato no sería igual. Siempre se le pueden poner unas guindillas en rodajas, pero como digo, el resultado será diferente. 

   Sigo tirando de los chiles que me trajo Amparo de México, ya os enseñé la receta de la salsa Macha, picante, bastante picante, esa sí, por los chiles con la que está elaborada, el chile Árbol, que por cierto, también tenéis en el enlace que os he puesto más arriba. 
   Evidentemente esta receta se puede hacer con cualquier tipo de pasta, pero con espaguetis me gusta mucho, por lo que es con lo que más suelo hacerla. Y otra cosa, que no pongo en notas, ya que no es imprescindible para elaborar la receta, si no como un gusto personal, al igual que el tipo de pasta y es que la cantidad de aceite es un poco al gusto, yo no le pongo mucho, pero tengo que decir que si un día le pongo más de la cuenta a la sartén, no retiro nada y así el plato queda más pringosito jugosito.

   Nada más por hoy, tan sólo que espero que el verano os esté yendo genial y los calores no os tengan aplatanaditos. Este fin de semana pasado ha tocado ir al pueblo y el paseo más grande que he dado ha sido del sofá a la piscina. Madre mía, qué calor más grande!! Pero es lo que toca en las fechas que estamos. Sólo salí de casa para ir a comprar el sábado por la mañana y después, no me han visto el pelo en la calle. Tenía pensado dar una vuelta por la viña, para ver como va evolucionando y de paso ir a ver a Miguel a la Kabila, pero el exceso de calor hizo que me lo pensase mejor. Claro, después pasa lo que pasa, que voy un día, me ven por ahí y me dicen que llevo mucho sin ir...

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
  

viernes, 8 de julio de 2016

Rin Ran extremeño


Ingredientes:
- 1 tomate.
- 1 huevo cocido.
- 1/4 de cebolleta.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre de vino.
- Sal.
- Agua.
Elaboración:
   Pela el tomate y pártelo en gajos (si te gusta más otro tipo de corte, hazlo). Pica la cebolleta en juliana. Pela el huevo cocido y separa la yema de la clara, partiendo esta última en trozos. Pon los tres ingredientes en un plato o cuenco.
   Prepara una vinagreta utilizando el vinagre, la sal, el aceite y la yema de huevo. Bate bien hasta emulsionar. Una vez que lo tengas, añade un chorrito de agua y vuelve a batir.
   Echa la vinagreta por encima del huevo, tomate y cebolla y mueve bien antes de servir.

Notas:
   Como podéis ver, no pongo cantidades de los ingredientes de la vinagreta, ya que eso es algo muy personal. Se dice que la porporción perfecta es de una parte de vinagre por tres de aceite, pero para esta ensalada me parece demasiado aceite. De agua tampoco pongo cantidad, siempre depende de lo clarito que queráis el caldo.
    Lo que sí os recomiendo a la hora de prepararla es que primero disolváis la sal en el vinagre, ya que en el aceite es más complicado. En la foto que pongo, como veis, el agua todavía no está añadida.


   Aunque del resto de los ingredientes he puesto esas unidades, al igual que con la vinagreta, son al gusto, dependiendo de si lo queréis más equilibrado o menos. Por ejemplo, los tomates que yo utilizo suelen pesar unos 250 gr., para que os hagáis una idea.
   Si os apetece, le podéis añadir pepino y pimiento verde y añadir un puntito de pimentón de La Vera.

Apuntes:
   Este es un plato típico de mi pueblo, que preparaban los abuelos cuando salían al campo a trabajar. Es, como veis, una ensalada sin muchas pretensiones, pero que conseguía el objetivo, refrescar el paladar en las calurosas mañanas de verano. Es recomendable comerlo con cuchara, para poder tomar el caldo junto con el tomate y demás ingredientes.
   En otras zonas de Extremadura esta receta se elabora añadiendo pepino, pimiento verde y un punto de pimentón de La Vera, que le queda ideal en la vinagreta. Como casi todos los platos de la gastronomía popular tiene variaciones a la hora de elaborarla. También se puede encontrar un Rin Ran totalmente  diferente en zonas de Murcia o en Jaén, utilizando patata y bacalao, aunque hoy toca la de mi tierra.

   La verdad es que es una pena que se vayan dejando caer en el olvido algunos platos maravillosos que cocinaban nuestras abuelas, platos que son parte de la cultura de un pueblo y que me he propuesto ir plasmando en el blog para que estén a mano de todos.
   Algunos platos típicos de Extremadura ya los he puesto, sirva a modo de ejemplo estos. Clicando encima de la receta, os llevará a ella.
Escarapuche, típico de la zona de Peloche, entre otros sitios.
- Bacalao al estilo del monasterio de Yuste, que es evidente de donde viene.
Caldereta extremeña, buenísima cuando llega el frío.
Ajoblanco de espárragos, un plato que enseñaron a hacer a mi madre en Don Benito.
Flores extremeñas, una rica merienda
Perrunillas extremeñas, una fantástica receta que me enseñó Tere.

   Hay alguno más ya en el blog, pero con estos sobra para hacernos una idea. La gastronomía extremeña es muy rica y no sólo tenemos calderetas y migas (que también están en el blog). Como en casi todas las comunidades, tenemos platos muy contundentes para soportar el frío del invierno y también muy ligeros, como el de hoy, para llevar mejor esos días en los que la canícula es insoportable. A ver si al menos, una vez al mes, publico una receta de la tierra, de esas que se van dejando abandonadas al fondo del cajón...

   Y poco más por hoy, tan sólo decir que espero que os animéis a preparar esta sencillísima y refrescante receta, aprovechando que estamos en verano y apetecen cosas fresquitas. En vez de hacer la clásica ensalada, se puede preparar esto para acompañar las barbacoas que disfrutáis muchos estos días.
   Si no conocíais esta receta me encantaría que me contaseis qué os parece y si ya la conocéis, me gustaría saber cómo la preparáis vosotros, así iremos sabiendo las diferentes formas de hacerla, según la zona de donde seáis.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana!!! Y por si me entretengo con las musarañas... Feliz Verano!!!

domingo, 26 de junio de 2016

Galletas crinkles de chocolate


Ingredientes:
- 100 gr. de cacao en polvo.
- 280 gr. de azúcar blanca.
- 125 ml. de aceite de girasol.
- 4 huevos.
- 260 gr. de harina.
- 9 gr. de impulsor químico.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 15 ml. de vainilla en pasta.
- Azúcar glas para rebozar.
Elaboración:
   En un cuenco mezcla con unas varillas el cacao, azúcar y aceite hasta que tengas una pasta con aspecto terroso.
   Añade la pasta de vainilla y ve incorporando los huevos de uno en uno, batiendo unos treinta segundos entre huevo y huevo.
   Cuando estén bien integrados y la masa haya suavizado, añade la harina, que habrás tamizado junto con el impulsor y la sal. Cuando esté bien integrado, deja de batir. Tapa con un papel film y refrigéralo mínimo 4 horas, aunque siempre es mejor dejarlo durante toda la noche.
   Precalienta el horno a 180º C. Mientras, ve tomando porciones de masa, de unos 30 gr., haz bolas con ellas y pasa por azúcar glas, poniendo esas bolitas en la bandeja del horno, sobre papel de hornear. Hornea entre 10-12 minutos y cuando estén, pasa a una rejilla, para que enfríen.


Notas:
   Hay mil marcas de cacao y varias marcas de vainilla, pero yo hago estas galletas con el cacao de la marca Valor y la pasta de vainilla de la marca Nielsen-Massey. Los cacaos son todos muy similares, pero entre las vainillas hay mucha diferencia, por lo que si utilizáis otra marca, deberéis ajustar hasta encontrar el punto que os guste.


      En la foto inferior se puede ver desde que se pone el cacao junto con el azúcar y el aceite (sí, ahí también está la pasta de vainilla, de hecho la podéis poner desde el principio y así controlar desde el inicio el sabor. Como veis, esa primera mezcla queda como un barro oscuro y denso. Más abajo, se puede ver la mezcla una vez que se han incorporado los cuatro huevos de la receta. Por cierto, el tamaño que utilizo en esta receta es M, que es la que habitualmente tengo en casa. Veréis que la masa suaviza muchísimo. Es importante que entre huevo y huevo se bata bien, contad hasta treinta, otro huevo, 30, otro más y así hasta echar el cuarto y volver a contar esos treinta segundos. La harina la echo en dos veces, para que no se acumule toda y sea más fácil de integrar. Pero mucho cuidado con batir demasiado, que se queda como gomoso (es que no sé como explicarlo).


   Mi consejo es que primero porcionéis toda la masa y una vez hecho esto, forméis las bolas. Al principio vais a ver que la masa es compacta, pero si se hacen estas galletas en verano o en una cocina con mucha temperatura, vais a ver que se va ablandando, por lo que para que no se pongan las manos hasta arriba de masa, lo mejor es que las humedezcáis levemente con agua para formar. Una vez hecho esto, se pasan por azúcar glas y se van poniendo en la bandeja, con una distancia prudencial entre ellas, ya que crecen al hornearse.


   En esta foto podéis ver como van subiendo en el horno.


   La receta de estas galletas me la pasaron en medidas americanas, os las pongo y así decidís la forma más sencilla para vosotros a la hora de medir:
 - 1 taza de cacao en polvo.
- 1 1/2 taza de azúcar.
- 1/2 taza de aceite vegetal.
- 4 huevos.
- 2 cucharadas de extracto de vainilla.
- 2 tazas de harina.
- 2 cucharaditas de impulsor.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1 taza de azúcar glas.
Y antes de terminar con este apartado, decir que con las cantidades que doy, salen dos bandejas de galletas.

Apuntes:
   Este vídeo lo subí a Instagram, metimos las galletas y cuando Caco dijo... Oye, ¿qué tal un vídeo?, ya habían empezado a subir, pero llegamos a tiempo para que se viera el cambio.

video

   Tengo que reconocer que de estas galletas hay mil por la red, pero hasta que alguien de confianza no te da una receta, no te pones al lío y la culpable en este caso es Marga, que las puso en un grupo de cocina intimísimo que tenemos y fuimos muchos los que no nos pudimos resistir a hacerlas. Ella dio las cantidades como he puesto en las notas y yo las he pasado al nuestro sistema de medición, los gramos de toda la vida de Dios...
   Están deliciosas, son como bizcochitos por dentro, en serio, animaos a prepararlas si os gusta el chocolate, que no os vais a arrepentir.

   Sabéis, esta receta debería llevar ya un mes en el blog, pero he tenido el ordenador en el limbo durante un mes, me han tenido que cambiar la placa base, ya que se quemó parte de ella, afectando a la tarjeta gráfica, con tan buena suerte que Apple (sí, lo reconozco, pertenezco a lo que algunos llaman secta de la manzana mordida) me ha cubierto el estropicio y me ha salido a coste cero patatero. No os haceís una idea de la alegría que me dio cuando me lo dijeron!!!
   La verdad es que fue un desastre, ya que no he podido hacer nada durante este tiempo, de hecho, con el disgusto cogí la cámara de fotos y la guardé en el armario, puesto que me daba mucha pena no poder utilizarla. Vale, algunos diréis que podría haber utilizado el ordenador de Caco, que también pertenece a la misma secta que yo, pero no me atrevía a tocar ninguno que no fuera mío, por eso del gafe... Pero ya lo tengo de nuevo!!!
   La parte mala de todo este tiempo (tengo que decir que realmente el ordenador han tardado en devolvérmelo arreglado cinco días, pero yo tardé en llevarlo, ya que antes me hicieron un diagnóstico previo en otro sitio), es que las fotos que hice el fin de semana del Corpus en mi pueblo han estado paradas todo este tiempo.


   Ahí tenéis lo que llamamos "diabluco", que ponen el punto profano a esta celebración religiosa. No os hacéis una idea del miedo que daban cuando éramos pequeños. Os tenía pensado poner unas pocas de fotografías, pero como que ya no vienen a cuento por haber pasado tanto tiempo. El año que viene tocará...
   En fin, lo dicho, ánimo y a preparar las galletas antes de que el verano haga imposible arrimarnos al horno.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
  


jueves, 19 de mayo de 2016

Garbanzos especiados


 Ingredientes:
- 400 gr. de garbanzos cocidos.
- 1/2 cebolla.
- 30 ml. de aceite.
- 3 gr. de anardana.
- 2'5 gr. de comino.
- 2 gr. de cilantro.
- 1 gr. de pimienta negra.
- 0'2 gr. de clavo.
- 2 dientes de ajo.
- 3 gr. de jengibre fresco.
- Sal
Elaboración:
   Pon la sartén a calentar con el aceite. Cuando coja temperatura, añade la cebolla partida en juliana y saltea hasta que esté tierna, con cuidado de no quemarla.
   Añade las especias a la sartén junto con el jengibre, los ajos bien machacados y la sal. Da unas vueltas para que se tuesten un poco y añade los garbanzos escurridos. Saltea para que se impregnen bien de los sabores y para que cojan temperatura.
   Este plato se puede servir tanto caliente como a temperatura ambiente.

Notas:
   Empiezo diciendo, para los que no lo sepáis, que la anardana es simplemente la semilla de la granada. Se puede conseguir sin problema en tiendas de especias bien surtidas o, como siempre, por internet. Si no la pudiérais conseguir, no pasa nada, se omite y listo.


   En la foto podéis ver todos los ingredientes necesarios en la receta, excepto la sal y el aceite (también podéis probar a poner ghee (pinchando aquí obtendréis la receta), que le da un sabor muy bueno). En la foto además podéis ver unas cucharas medidoras, en este caso, regalo de mi queridísima Nieves, que me dio un sorpresón cuando me las puso en la mano con su preciosa bolsita de regalo. Si las tenéis en casa os diré que para medir los ingredientes de la receta los gramos corresponderían a 2 tbsp de aceite, 1 tsp de jengibre fresco rallado, 1 tsp de anardana, 1 tsp de comino, 1 tsp de cilanto, 1/4 tsp de pimienta negra y 1/8 tsp de clavo. Igual así vais más rápidos. También pongo la foto para los que no tenéis ni cucharitas, ni báscula de precisión, cosa que como siempre, recomiendo que os compréis.


   Los garbanzos los podéis cocer en casa o utilizar de los que vienen cocidos ya en cristal. Hoy los míos son de bote, que iba con prisas, estaba de antojo y no quería esperar a remojarlos y cocerlos. Si los utilizáis de bote, no olvidéis enjuagarlos.


   Como véis, en esta ocasión, en vez de rallar el jengibre, lo he machacado junto con el ajo. El motivo por el que se ralla es para que quede más fino, pero así queda también genial.


   Aunque la receta original va con cebolla roja, la receta la hago siempre con la que tengo a mano. En este caso va con cebolla amarilla. La diferencia es que la roja es algo más picante, pero realmente, la diferencia no es tan abismal como para dejar de hacer la receta por no tenerla a mano.
   Como veis, no la frío en exceso, tan sólo lo suficiente para que se quede tierna. Una vez que está, se añaden todas las especias junto con la sal para que se tuesten y suelten sabor en el aceite, que después se pasará a los garbanzos. Hay que tener mucho cuidado de no quemarlas!! 


   Los garbanzos no deben saltearse mucho tiempo, tan sólo lo justo para que se impregnen del sabor de las especias y se calienten. Como digo en la elaboración, no es un plato que se tenga que comer caliente a la fuerza.

Apuntes:
   Y vuelvo con un plato bien especiado y delicioso, si os gustan estos sabores. Como ya he dicho en las notas, la anardana es la semilla de la granada, de la que soy fan incondicional desde tiempos inmemoriales. Esta se utiliza mucho en la cocina india y en la persa, ayudando a acidificar el plato, del mismo modo que se utiliza el zumaque o el amchoor, con la diferencia de que la anardana aguanta muy bien las cocciones y se puede añadir desde el principio de la receta. Cocinado con cordero queda bárbaro, en las "anardana aloo", queda de muerte lenta, en adobos, en el hummus, añadiendo lo que en cocina viene siendo un flus, no os imagináis el puntazo que le da!!. En fin, en mil y un platos, incluyendo las ensaladas, pescados e incluso como parte de la receta de un pan cualquiera.
   Esta receta me la encontré un día dando un paseo por la red y me enamoró tanto por la el tipo de especias que llevaba, que la apunté en la libreta dedicada a "recetas pendientes" que siempre tengo al lado del ordenador, ya que si no lo hago así, sé que después, lo normal, es no dar con ellas de nuevo.
   Aunque os parezca una mezcla muy potente, mucha cantidad de especias, en serio, probadla, eso sí, siempre que os gusten los sabores especiados...

   Y casi sin darnos cuenta estamos ya a mediados de Mayo, vamos, que tenemos el verano a la vuelta de la esquina, aunque esta primavera haya tardado en llegar. Tengo que decir que el primer día que he tenido esa sensación de calorcito fue el domingo, en Sevilla. Sí, en Sevilla, ya que he bajado a ver como mi sobrino recibía su Primera Comunión. Sabéis que a los eventos familiares ni se puede, ni se debe faltar siempre que sea posible. Llegamos la madrugada del viernes al sábado, puesto que por el trabajo de Caco salimos de Madrid a las mil, pero llegamos, que es lo importante. Podría poner foto de Ignacio, que es quien era el protagonista, pero sabéis, los que seguís el blog habitualmente que de quien suelo poner fotos aquí es de Carlota, otra de mis sobrinas, por lo que ahí la tenéis, en el momento en el que me pidió que le hiciera una foto.


   Estáis en lo cierto, ahí estaba todavía sin peinar, pero mi hermana sabía que si lo hacía antes, no llegaba bien al evento, por lo que la peinó al bajar del coche. Dos años, casi dos meses y la perruza sigue casi sin hablar, sigue utilizando el famoso dedo mágico que todo lo consigue, por lo que me sorprendió cuando me pidió la foto, la verdad.
   Lo pasamos genial, la verdad, aunque yo terminé la noche algo accidentada preparando unas pizzas en casa de mi hermana por la noche, después del fiestorro en el sitio de la comunión. El domingo madrugué para tomarme un café con Marga y con padre, que se alargó mucho rato, pero es que yo estaba tan bien que no tenía prisa por volver a casa, la verdad. Al final nos echó el sol, que como he dicho, apretaba de lo lindo y yo iba más vestida de medio invierno que de medio verano, pero os juro que por la mañana temprano hacía fresquete.
   Después nos llevaron mis padres a conocer la Lonja del Barranco, que a pesar de haber bajado unas pocas de veces a Sevilla, entre unas cosas y otras, no había ido a conocerlo. La verdad es que está fenomenal, sitio pijillo, molón, con luz y con comida rica. La pena es que esta vez me he quedado sin comer el clásico piripi (aquí la receta), pero lo haré cuando vuelva a bajar.

   En fin, que como siempre suelo decir, no me entretengo más, que ya os he soltado suficiente rollo por hoy. Tengo ganas de poner un par de recetas en el blog, una salada y una dulce y no sé en el orden en el que irán, pero irán las dos, sin duda alguna. Una es de pasta y otra es de unas riquísimas galletas de mantequilla. La primera que vuelva a hacer será la primera en ir al blog.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

martes, 3 de mayo de 2016

Salsa Macha


Ingredientes:
- 25 gr. de chile de árbol.
- 20 gr. de ajo.
- 3 gr. de sal.
- 75 gr. de aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Lo primero que tienes que hacer es quitar el rabito a los chiles, ya que no van en la preparación. También pela y lamina los ajos.
   Pon en una sartén un tercio del aceite total y saltea los ajos hasta que cojan color, con cuidado de que no se quemen. Cuando estén dorados, aparta y deja enfriar.
   En la misma sartén pon los chiles y deja que se hagan un poco, con mucho cuidado, hasta que veas que cambian un poco de color. Saca de la sartén y deja enfriar junto con los ajos.
   Una vez que esté todo frío, ponlo en un procesador de alimentos, junto con el aceite restante y la sal. Bate hasta que tenga el molido que te guste, ya sea dejándolo todo muy picado o por el contrario, dejando trocitos de chiles.
   Guarda en un bote bien cerrado. Se conserva bien fuera del frigorífico, pero durará más tiempo si lo conservas en frío.

Notas:
   Antes de que se me pase, los 20 gr. de ajos son sin piel y los 25 gr. de chile de árbol son sin el rabito, pero con las semillas. Si queréis, se le pueden quitar también, pero estas le dan un toque muy bueno a la salsa.


   En la foto podéis ver la cantidad que son 25 gr. de chile de árbol, como podéis ver son un buen puñadito, son pequeños y pesan poco.


   Y esos son los ajos laminados y la sal, como veis es una cucharita pequeña. Como siempre os pongo estas fotos por si no tenéis báscula de precisión para que veáis más o menos las cantidades. Del aceite no tengo foto, pero son más o menos unos 9 cl.


   Ahí tenéis los ajos, antes, bueno, más bien durante y después, para que veáis el punto de dorado que les doy. Los ajos no hace falta laminarlos, se pueden dorar enteros o incluso no hacerlo e incluirlos en crudo, pero el sabor cambiará un poco.


   Y os prometo que aunque en la foto no se vea la diferencia de color, al natural sí que se veía!!! Como he dicho antes, hay que tener muchísimo cuidado para que no se quemen, ya que si no amargaría mucho la salsa y se echaría a perder.


    Si hacéis mucha cantidad y tenéis "la infernal", lo hacéis en ella, pero para poquita cosa me da mucha pereza ensuciarla y trituro las cosas en el accesorio de la batidora.


   Y eso es lo que sale con las cantidades que doy en los ingredientes. El motivo de hacer tan poquita es porque cunde mucho y prefiero ir haciendo de poco en poco. Si queréis más, es sencillo, se doblan, triplican o "-ican" hasta el infinito...
   No salgo del apartado de "Notas" sin antes decir alguno de los usos que se le pueden dar a esta salsa, que vale para acompañar y mojar una carne, añadir a un sandwich, para poner en un taco... Eso sí, siempre con mesura, ya que pica mucho.
   Si os apetece suavizar un poco el sabor, se le puede poner un poco de chile morita, que es más dulce y añadirle cacahuete y semillas de sésamo, que deberéis tostar también. Es una variación de la receta que yo he puesto. Incluso, si se le quiere dar un punto de acidez, se le puede poner un poquito de vinagre. Como digo, todo eso es al gusto. A mí me gusta más pura, por eso no le meto nada más que lo básico.

Apuntes:
   Salsa recomendable al cien por cien si gusta el picante. Aquí empieza una serie de recetas elaboradas con chiles, que iré poniendo poco a poco, para que os animéis a elaborarlas todas.
   Antes de nada decir que si no conocéis ninguna tienda cerca, siempre podéis comprar los chiles en internet. Por si no tenéis ningún sitio de confianza, os digo que en Black Pepper &Co (pinchando aquí iréis a la web) encontraréis todos los chiles que yo voy a utilizar en estas recetas. Aunque alguno no lo tenga en la página, en la tienda física sí los tiene, por lo que una simple llamada o mail y Luis estará encantado de atenderos.

   Os enseño una foto de los chiles que me han traído directamente desde México, me encantan, me tienen loca y estoy separando las semillas de los que utilizo, por si valieran para sembrarlos.


   Molan, ¿verdad?. No me digáis que no, que no me lo creo. Es curioso, cuando los compro, ni de broma compro esa cantidad y los utilizo con cuenta gotas, ya que me da pena que se terminen, pero ahora que tengo ese montonazo me da pena usarlos por lo mismo. No me entiendo ni yo, la verdad. Las variedades que me ha traído mi Ampa son de izquierda a derecha, pasilla, morita, ancho, árbol (el de la receta de hoy), chipotle y cascabel.


   En esa foto los podéis ver más de cerca. Ahora dudo sobre cual será la próxima receta que ponga en el blog con alguno de ellos, tengo dos en mente, por lo que me tocará echarlo a cara o cruz.
   Y como digo, la culpable de todo es Amparo, antes estaba viviendo en Nueva York, de ahí me trajo unas tazas y cucharas medidoras preciosas, que ya os enseñé en otra entrada, ahora vive en México DF y lo que me trae son chiles. La verdad es que se los encargué cuando fueron sus padres a verla en Navidad, pero la jodía modorra dijo que se le olvidó mandarlos, pero realmente lo que quería era traérmelos y dármelos ella. Lástima que no se vaya a vivir una temporada a Australia, que hay una cosa de allí que me gustaría tener...


   A la izquierda la culpable, Amparo, a la derecha, su compañera de viaje, Maru, que se ha apuntado a pasar unos días en España y nos dieron la sorpresa del día en el bautizo de Martina. Creo que menos a mi hermana y a mi tía, que sabían que estaban por estas tierras, a los demás se nos debió quedar una cara de apampanados de esas que hacen época.

   Y poco más por hoy, la verdad. El puente ha sido muy tranquilo, no he ido a ningún sitio, pero es que en breve tengo otro evento familiar y hay que ir dosificando. Aunque bien es cierto que el jueves viví un día muy emocionante con unas amigas. Hubo una quedada en Madrid y lo pasé fenomenal con todas. En la siguiente entrada os pongo alguna foto, que antes tengo que convencerlas para que salgan aquí. Patusqueamos medio Madrid y fue un gustazo poder abrazarlas a todas. Lo dicho, ya os lo contaré más despacio.

   Nos vemos en unos días... Feliz  y picante semana a todos!!!

lunes, 11 de abril de 2016

Sazonador verde de Trinidad


Ingredientes:
- 80 gr. de cebolla.
- 35 gr. de ajo.
- 20 gr. de cilantro fresco.
- 10 gr. de perejil.
- 15 gr. de tomillo fresco.
- 100 gr. de cebolleta de primavera.
- 20 gr. de pimiento verde.
- 70 gr. de pimiento rojo.
- 100 gr. de apio.
- 7 gr. de jengibre.
- 1 gr. de Scotch Bonnet.
- 3 cl. de zumo de limón.
Elaboración:
   Teniendo todos los ingredientes preparados de antemano, es una receta que se hace de forma muy rápida.
   Lo único que tienes que hacer es meter todos los ingredientes en un procesador de alimentos y triturar hasta conseguir una pasta.
   Yo lo hago en la infernal (Thermomix), primero pongo todos los ingredientes en el vaso y trituro durante 10 segundos a velocidad 5. Bajo los ingredientes y pongo de nuevo 10 segundos, pero a velocidad 10 (el modelo que tengo es el 31, pero imagino que la 21 y la 5 irán más o menos de forma similar).
   Cuando está listo lo pasas a un bote, bien cerrado y al frigorífico hasta que lo vayas a utilizar.

Notas:
   Bueno, que no cunda el pánico, sólo hay dos productos que puede que no se encuentren con facilidad, dependiendo de donde viváis, pero para todo hay solución...


   En esa foto tenéis las cebolletas de primavera, que no las encontráis, no hay problema, se le pone cebolleta fresca y primer problema solucionado. A simple vista hay gente que las podría confundir con ajetes tiernos, pero no. Al tenerlas en la mano y olerlas se nota bien que son cebolletas.
   Si vivís en Madrid no tendréis problemas a la hora de haceros con un par de manojos, las suelen tener los supermercados de productos de alimentación oriental, que no "chinos" (no, las tiendas en las que igual te venden una bandeja, que un cable, que un cesto, que una lima no valen). En un triángulo pequeño del centro las podéis encontrar en varios sitios. Un super en la calle Leganitos, casi llegando a la Plaza de España. En los bajos de la misma Plaza de España también las encontraréis. Y en la Plaza de los Mostenses, tanto en el super grande que hay, como en el propio mercado.



   Punto importante, aunque en la foto aparezca el apio sin gracia y siendo casi todo ramita, lo normal es ponerle la parte de arriba, es decir, tronco y hojas, pero tenía unas ramas en el frigorífico que tenía que gastar y esta vez es un arreglo, pero o hacía la foto hoy, o tenía que esperar otro mes para publicar la receta, que me conozco, por lo que cuando lo vuelva a hacer, haré una foto con lo que le pongo normalmente, modificaré mis palabras y listo (siempre que me acuerde, claro). Ojo, no sólo las hojas, también parte del tronco!! Lo demás, ajos, cebolla y pimientos, van puestos para que veáis las cantidades aproximadas. Tímidamente aparece el limón al fondo, así veis también la cantidad que lleva.


   Aquí los aromáticos de la receta, perejil, cilantro, tomillo, jengibre y el Scotch Bonnet. Si no encontráis ese chile por donde vivís, tampoco pasa nada, se le mete un poco de cayena para darle en punto picante. Ojo, si lo encontráis, cuidado, que pica mucho y si os pasáis no quiero reclamaciones...


   Aquí está ya todo en la "infernal", listo y dispuesto para ser triturado.


   Así queda después de los primeros 10 segundos a velocidad 5. Lo sé, parece un poco de pasto rumiado por una vaca, pero es que no hay forma de hacer una foto que llame la atención de esto.


   Y así queda después de los 10 segundos a velocidad 10. Bueno, realmente no queda con ese color tan amarillento, pero entre el reflejo de las paredes, la luz de la campana y no sé qué más, pues se ve así. Aquí ya está listo para usar. Como digo en la elaboración, tan sólo hay que meter en un bote y guardar en el frigorífico. Se conserva perfectamente un par de semanas o tres, casi cuatro diría yo, pero eso ya lo iréis viendo vosotros.

Apuntes:
   Alguno se preguntará el uso que se puede dar a esta mezcla. Pues sirve para muchas cosas, por ejemplo, para marinar un pollo y hacerlo después en el horno o en la barbacoa (bestial). También para añadir a unas lentejas. Sí, sí, a unas lentejas. Se le pone una cucharada y les da un sabor espectacular. Bien es cierto que yo a las lentejas no les suelo poner chorizo y esas cosas pringosas (lo dejo para otros platos de cuchara, no os penséis que no gasto grasucha... Bueno, la única grasucha que no gasto es la mía...). También va genial para enriquecer un caldo o para añadir a un arroz,...

   Curioso, esto lleva en mi recetario muy poco tiempo y lo quiero tanto como a las demás recetas que tengo en la libreta!! Llegó de casualidad, Cecilia, una amiga de un grupo de Facebook puso un enlace sabiendo que me gustaría. Me fui de cabeza a verlo y me tiré todo lo que quedaba de día investigando en páginas americanas las diferentes formas de prepararlo. Como siempre, pues cojes un pellizco de aquí, uno de allá, otro que le metes tú... Y aquí está hoy, vestido de largo para presentarse en sociedad mi sazonador, con mis ingredientes, mis cantidades y todo mi amor.

   La verdad es que la receta se podría complicar un poco metiendo culantro, que aunque aquí también sea un nombre para denominar el cilantro, en realidad es otra hierba, muy parecida, aunque con sabor mucho más pronunciado, pero como eso sí que es complicado de encontrar, pues no se pone y listo. En Trinidad se le conoce como "beni". También es conocido como "recao", de ahí el nombre que tiene algo muy similar en cuanto a ingredientes, como es el recaito caribeño.

   De nuevo en Madrid y con entrada nueva. Digo de nuevo en Madrid, porque este fin de semana ha tocado ir al pueblo a respirar un poco de aire puro. Como siempre, me lo he pasado genial. El sábado, después de desayunar con padre en el bar, fuimos a casa a despertar a los remolones y nos fuimos al castillo de Puebla de Alcocer. Os recomiendo, si alguna vez vais por la zona, que vayáis a verlo. El pobre está viejecillo, pero poco a poco le van poniendo un poco mejor, aunque nunca volverá a ser lo que fue, eso está claro.


    Es un castillo anterior a la época de "María Castaña", pero que fue remodelado poco después de esa época, vamos, en el siglo XV. Como ya digo está bastante deteriorado, pero se puede imaginar lo que fue en su día.


    Observando mechinales, ventanas, puertas y demás, se puede ver que tuvo en su día tres plantas. ¿No me digáis que la chimenea que se intuye al fondo no tuvo que ser divina en esas largas noches de invierno...?


    Lo mejor de todo son las impresionantes vistas con las que se disfruta, ya sea desde la misma puerta del castillo, desde la muralla o desde lo más alto, que es la torre del homenaje. Por cierto, si os atrevéis a subir, probad a hacer un experimento... Atravesad andando y siguiendo una de las líneas del suelo la torre, mientras que vais hablando. Al llegar al círculo del centro, veréis como no os escucháis igual. Pero sólo lo podréis escuchar vosotros, ya que los que se encuentran fuera de ese círculo os seguirán escuchando igual. Si hace aire, tendréis que buscar la posición en la que os escuchéis de forma más extraña. Si lo hacéis, venís y me lo contáis!!


    También fuimos a la zona baja del pantano, a ver los caracoles de Pedro (que como no estaba o no nos escuchó, toca volver otra vez). Fuimos a la viña, para ver como va brotando, va estando preciosa!!. Y el domingo fue un día de esos que tan pronto llovía, como salía el sol, por lo que aproveché para organizar un poco un armario que imagino ha debido tener una guerra interior y estaba manga por hombro y también para dar un paseo por el campo e inmortalizar la flor que más me gusta del mundo, mundial, sí, la flor de la jara. Me podría tirar horas mirando esas flores, me parecen mágicas!!! Y no me extiendo más...


   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!







sábado, 2 de abril de 2016

Pastel de naranja siciliano


Ingredientes:
- 250 gr. de mantequilla.
- 250 gr. de azúcar caster.
- 250 gr. de harina de repostería.
- 4 huevos M.
- 85 ml. de zumo de naranja.
- Ralladura de 1 naranja.
- 12'5 gr. de impulsor químico.
- Pizca de sal.
Para el glaseado:
- 125 gr. de azúcar glas.
- 25 ml. de zumo de naranja. 
Elaboración:
   Lo mejor es que empieces preparando todos los ingredientes, para así ir mucho más rápido y que no se olvide nada.
   El primer paso es preparar el molde. Para esta receta va genial un molde de 22 centímetros de diámetro. Engrasa el fondo y pon papel de hornear (en "notas" muestro como lo hago yo).
   Bate el azúcar con la mantequilla (que deberá estar a temperatura ambiente) hasta que la mezcla se vuelva blanquecina. Una vez que haya montado y que el azúcar no se note, ve añadiento los huevos de uno en uno, esperando a que se integre bien cada uno antes de añadir el otro.
   Incorpora la ralladura de la naranja y bate con suavidad hasta que se reparta por toda la masa. Añade toda la harina de golpe junto con el impulsor químico y mezcla muy bien (no hace falta tamizar, pero si crees que la harina puede tener grumos, hazlo, que no se tarda nada).
   El zumo lo debes echar al final, muy lentamente, para que la masa lo vaya absorbiendo bien. Todo esto se puede hacer a mano (ármate de paciencia), con unas varillas eléctricas (irás más rápido) o con un robot de cocina tipo KA (reconozco que es lo más cómodo).
   Cuando tengas todo bien mezclado, pon la masa en el molde que tienes preparado y extiende con la ayuda de una espátula, cuchara o similar. Introduce en el horno, que debes tener ya precalentado a 170º C y hornea entre 40-50 minutos, con las resistencias de arriba y abajo encendidas. Es importante estar un poco pendiente, ya que cuando lleva unos 20 minutos o así, la superficie suele estar ya dorada, por lo que debes poner por encima un trozo de papel de aluminio para que no se queme.
   Cuando introduzcas un palillo en el centro y salga limpio, será el momento de sacarlo. Pon el molde sobre una rejilla y deja enfriar sin desmoldar.
   Una vez frío, desmolda, pon en una fuente y, si has decidido cubrirlo con la glasa, prepárala. Tamiza el azúcar glas y ponlo en un cuenco, añade el zumo de naranja y mezcla todo muy bien hasta que se quede como una pasta. Extiéndelo por encima del pastel y deja que solidifique.

Notas:
   Antes de que se me olvide, que sé yo que puede pasar... El azúcar caster no es más que un azúcar intermedio entre el azúcar blanco granulado que tenemos casi todos en casa y el azúcar glas. Si no lo encontráis, se puede preparar en un momento en un molinillo de café (no olvidéis limpiarlo bien antes moliendo arroz), o en un robot de cocina tipo Thermomix, por ejemplo. El motivo de utilizar este tipo de azúcar es que es mucho más fácil de incorporar en algunas masas. Por cierto, en breve lo utilizaré en otra receta deliciosa.
   Y explicado esto, nos metemos en faena:


   Como veis  a veces me lio a la hora de empapelar un molde, pero esto era más rápido que cortar un trozo de forma redondeada y después hacer el borde. Es muy sencillo, se da de mantequilla el fondo y lateral del molde, se pone el papel, al que se le hacen unos cortes para que se vaya amoldando bien y con ayuda del pincel se van pegando para que se quede todo bien unido. Después está en vuestras manos dar o no mantequilla a todo el papel. Yo lo suelo hacer.


   Aquí podéis ver la cantidad de zumo de naranja necesario para la receta y también el tamaño de la naranja que suelo utilizar para sacar la ralladura. Es una naranja de tamaño medio (de mi naranjo, por supuesto).


   Sé que en la foto no se ve muy bien, pero a la izquierda está la mantequilla con el azúcar caster, que yo no compro, siempre lo suelo hacer en la "infernal" (Thermomix), ya que se hace en un plis-plas. Aunque cuando es una cantidad muy pequeña siempre lo preparo en el molinillo de las especias. A la derecha se ve la textura que debe tener la mezcla de mantequilla y azúcar una vez batidas.


   Como veis, la masa no es muy líquida una vez que está todo junto, por lo que como digo en la elaboración, debéis extenderla con cuidado antes de meter en el horno, alisando la masa, sin que tenga que quedar perfecta.


   ¡¡¡Importante y mucho dejar enfríar el bizcocho en el molde!!! Aunque en la foto no aparece, hay que ponerlo sobre una rejilla, para que "respire" y se enfríe sin condensar. Sí, lo sé, se me ha abierto, pero es que tenía el horno a más temperatura cuando lo metí y ese es el motivo, no esperar a que bajase la temperatura, pero me pudo mi "gonzalismo"...


   Aunque parezca mucho azúcar para tan poco líquido, os aseguro que es suficiente. Eso sí, si os gusta una glasa más ligera, es tan sencillo como añadir algo más de zumo de naranja. Pero con mucho cuidado, ya que un poquito más de la cuenta puede suponer un "aguachirri" que no sirva para nada.


   Así queda con las cantidades que doy arriba. A mi me gusta mucho, aunque el aspecto no sea tan bonito como cuando se hace más ligera, pero al dejarla con esta textura se queda perfecta para cortar y no aguar el bizcocho.


   Y aunque en la foto de portada se ve, pues no he podido resistirme a poner la foto del corte, que evidentemente, entre ayer que fue cuando la hice y hoy, pues ya el hueco es bastante más grande.

   Por cierto, cuando hago este tipo de preparaciones siempre le suelo meter al último huevo que añado una cucharada de la harina que tengo que utilizar. Y aunque no lo diga en la elaboración de la receta, es muy importante que los huevos estén a temperatura ambiente. Lo ideal es sacarlos como una hora antes.

Apuntes:
   Sí, lo sé, como siempre ha pasado tiempo desde que publiqué la última receta, casi un mes desde que puse el pesto de cilantro y pipas de calabaza (aquí la receta), pero entre la Semana Santa y unas cosas y otras, pues se me va el santo al cielo...
   La culpa de que publique hoy esta receta la tiene Isabel, que hace unos días puso una foto del pastel en Instagram y me recordó que llevaba tiempo sin hacerlo, por lo que aproveché para sacarle unas fotos y publicarlo en el blog. Por cierto, Isabel tiene una cafetería-tienda en Gijón, que recomiendo al cien por cien. Se llama Aliter Dulcia y tiene auténticas maravillas, por lo que si pasáis por allí espero que vayáis a hacerle una visita y a degustar entre otras cosas sus fantásticos "limoncitos", ya que mal que nos pese a todos, ha decidido llevarse la receta a la tumba...

   Podría decir que no sé desde cuando lleva esta receta conmigo, pero en este caso sí que lo sé. Me la encontré hace muchos años dando vueltas por internet, de rebote y buscando otra receta que no tenía nada que ver con dulce. Fue en "The Guardian" y viendo los ingredientes que llevaba, me enamoró, para que vamos a engañarnos. Mucha mantequilla, naranja, azúcar... El dulce perfecto para acompañar mi té de todas las tardes. Cuando la probé me apropié de ella y fue de cabeza a mi libreta de recetas. La diferencia es que la receta original va con lo que aquí se conoce como "harina bizcochona", vamos, la que lleva la levadura incorporada y yo le pongo lo que se conoce popularmente como "Royal" y harina de repostería. A veces reconozco que le hago una pequeña modificación y es ponerle un poco de ron, que le va que ni pintado.
   Investigando el origen de este fantástico pastel y siguiendo las palabras de Almost Bourdain, vi que era uno de los pasteles estrella de un negocio en Sydney, el "Caffe Agostini", propiedad de  Margei, aunque si vais no os molestéis en buscarlo, que cerró hará como 11 años. Pero bueno, al menos nos dejó la receta de este delicioso pastel.

   Y cambiando de tema antes de rematar la entrada. Carlota cumplió 2 años el 20 de Marzo (también Martiño, o como escribirían algunos, Martinho, cumplió 6 el día 15 e Ignacio cumplió los 10 añazos el 26).


   Lista es más que el hambre, graciosa a más no poder, pero madre de Dios, ¡¡¡qué perruza es para hablar!!! En eso no se parece en nada a mí, que a veces parezco un loro viejo. En eso se parece más mi sobrino, que nos peleamos para poder hablar... Cuando llegamos al pueblo estaban ya allí mi hermana, mi cuñado, mi sobrino David y ella y cuando nos vio se volvió loca, pero loca, loca. Casi de un salto se me encaramó al cuello, del mío al del tito Caco, de ahí al suelo y todo su afán era agarrar a su madre y señalarnos mientras que decía "¡¡¡mamá, titaaaaa, mamá, titooooo!!!". Esas cosas hacen que yo pierda la cabeza. Eso y la gran sonrisa que ponía cada mañana cuando iba a la cama a recogerla para llevarla a desayunar, aunque la sonrisa era igual de grande cuando se iba escaleras arriba a dormir, mientras que iba despidiéndose de todos. En lo dormilona debo decir que sale a la abuela, a la madre, a la otra tita (un besazo a mis tres marmotillas).

   En fin, que no os castigo más con mis cosas, que hay gente esperando la receta para poder hacerla y no quiero que por mi culpa no la puedan hacer, si no hoy, sí mañana. Ahora voy a echar a cara o cruz si la siguiente receta que suba es la de unos garbanzos especiados o por el contrario pongo la receta del sazonador del que os hablé cuando puse el pesto de cilantro. Ese me gusta mucho y esta Semana Santa la he probado en un pollo hecho en la barbacoa y en casa triunfó.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!