lunes, 27 de febrero de 2017

Philly cheese steak


Ingredientes:
- 400 gr. de ternera.
- 110 gr. de cebolla (1/2)
- 60 gr. de pimiento verde (1)
- 100 gr. de champiñones (4)
- 70 gr. de queso.
- 1 tsp. de ajo molido.
- 1 tbsp. de salsa Perrins.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 4 panecillos de viena.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es rallar el queso, (en mi caso Enmental), abrir los panecillos por la mitad, sin llegar al final y picar la cebolla, pimiento verde y champiñones en juliana.
   En una mitad de la plancha pon un chorro de aceite y cocina un poco la cebolla hasta que pierda el crujiente. Añade el pimiento verde y deja que se haga un poco. Mientras que acaba de cocinarse, saltea la ternera en la otra mitad de la plancha. Cuando esté casi lista, añade los champiñones laminados a la cebolla y el pimiento y deja que se cocinen un poco.
   Une todos los ingredientes y mezcla bien. Añade el ajo molido, la salsa Perrins, rectifica de sal y pimienta y vuelve a mezclar todo.
   Haz cuatro montones y pon encima de cada uno parte del queso que tienes rallado. Deja que se derrita (en este punto lo mejor es taparlo para que se haga antes).
   Cuando el queso se haya derretido reparte esos montones en los panecillos, que previamente habrás tostado un poco y sirve acompañado de ensalada, si lo quieres más ligero o de patatas fritas, si las calorías no son un problema.

Notas:
   Antes de nada, decir que según voy poniendo ingredientes en la plancha voy salando, de ese modo controlo mejor las cantidades y todo va cogiendo mejor sabor desde el principio. También decir que la "tsp." de ajo corresponde a una cucharita de café, o a 3'5 gr., para los que utilizáis báscula de precisión y la "tbsp." en el caso de la salsa Perrins, corresponde a una cucharada sopera o,  en medidas exactas, a 15 ml.


   La carne original de esta receta es ternera, pero si os apetece, la podéis preparar también con pollo, eso sí, cortado en tiras similares a las de la foto. De este modo se hará más rápido y los bocados serán más agradables y compensados con el resto de los ingredientes.


   Ya sabéis de la importancia de tener a mano y listos todos los ingredientes de una receta antes de comenzar a prepararla, lo que en el argot de cocina se conoce como "mise en place". Después vienen las prisas y si se nos olvida algo podemos echar a perder nuestro plato.


   No he puesto en los ingredientes el tipo de queso por un sencillo motivo y es que lo suyo es que pongáis el queso que más os guste, eso sí, siempre que funda bien. Esta vez le he puesto Enmental, pero otras veces pongo Provolone, Gouda o el que tenga más a mano. Como ya he dicho muchas veces, yo lo rallo con uno de mis amados Microplane, pero por supuesto que se puede poner en lonchas finas. Como digo, lo importante es que funda bien.


   Con respecto a los panecillos (en este caso son comprados, antes de que algún bicho diga algo), pueden ser alargados o redondos, lo único importante (bueno, importante, lo que se dice importante...) es que sean tiernos. En la foto no se aprecia bien, pero están cortados, como digo en la elaboración, sin llegar hasta el final. Si os gustan sin tostar, pues nada... Pero en el caso de os gusten tostados, podéis hacerlo en la tostadora que tengáis o como hago yo, que los hago en la misma plancha, antes de empezar a elaborar el relleno. Quien dice tostados dice un poco calentitos, que están mucho mejor.


   En esta secuencia de fotos os muestro lo que he explicado más arriba. Ni que decir tiene que si no hay plancha en casa lo suficientemente grande para hacer todo, se puede hacer en sartén. Es más, si ese fuera el caso y no os apeteciera ensuciar dos sartenes, perfectamente se puede hacer todo en la misma, eso sí, poniendo la carne después de la cebolla y añadiendo el pimiento y los champiñones una vez que esta estuviera bien salteada. Por cierto, aunque la sal la voy poniendo según voy añadiendo ingredientes, la pimienta la pongo una vez que está todo mezclado.


   Aunque al inicio de las notas os he puesto las cantidades tanto de la tsp. como de la tbsp., os pongo una foto para lo que aún no las tenéis. Como siempre os la recomiendo, ya que es una forma muy rápida de tener ciertas medidas controladas.


   Aquí veis los montoncitos de queso y como quedan una vez fundidos. Evidentemente la cantidad que yo he puesto es orientativa, ya que si os gusta con más es tan sencillo como poner un extra (sí, yo a veces pongo bastante más)


   Y así es como tapo yo los montones de carne con el queso para que funda bien, ya que para la plancha no tengo una tapadera que me de para taparlo todo. Un trozo de papel de aluminio y listo, una cosa menos que se ensucia.

Apuntes:
   Empiezo diciendo que la semana pasada no publiqué por dos motivos, uno, que estaba perrísima y otro, que no quería poner dos semanas seguidas una receta dulce y como no tenía nada preparado, no me apetecía hacer algo a prisa y corriendo. Dicho esto, sigamos pues...

   Este fin de semana ha tocado estar en casa tranquila, nada de pueblo, nada de salir, no por gusto propio, la verdad, por lo que tengo poco que contar, pero para que esto no se quede más soso que la comida de un hipertenso en un hospital, creo que os voy a contar un poco la historia de este bocata.
   Primero decir que llegó a mi vida gracias a uno de esos programas americanos de televisión dedicados a mostrarnos las comidas rápidas. Tal y como lo vi, lo apunté en mi libreta de pendientes y se convirtió en un imprescindible en mi cocina desde hace ya mucho tiempo. Unas veces lo hago con ternera y otras con pollo, dependiendo de lo que tenga más a mano.
   Este bocadillo, llamado en origen "steak sandwich", se creó allá por 1930, en un modesto puesto de perritos calientes de Philadelphia. Cuentan que Pat Olivieri, aburrido de comer siempre lo mismo, mandó comprar un poco de ternera y decidió ponerla en un pan de perrito, junto con un poco de cebolla para cambiar un poco. Un taxista que allí estaba en ese momento, le dijo que le preparase uno y le dijo que se dejase de perritos, que empezase a vender eso. Y junto con su hermano, Harrie Olivieri, es lo que hizo. Años más tarde, por deseo de algunos clientes, fue cuando se le empezó a añadir queso.


   En la foto podéis ver los diferentes tipos de bocadillos que hacen, comienza con el básico de cebolla y carne y a eso, se le van añadiendo al gusto otros ingredientes. Puedes pedirlo con champiñones, con pimientos, puedes elegir entre tres tipos diferentes de queso, en fin, que hay unas pocas de combinaciones posibles.
   Fuera de esa ciudad se le conoce con el nombre de "Philadelphia cheese steak", en el caso de este que lleva queso y sin el "cheese" de por medio cuando no lo lleva. Evidentemente por un ahorro del lenguaje, familiarmente se le conoce como "Philly cheese steak". Y el que yo preparo es un "echa de todo lo que tengas"

   En fin, que como siempre digo, no me enrollo más, espero que os animéis a prepararlo en casa, ajustando las cantidades a vuestro gusto personal, ya que los ingredientes que pongo son meramente orientativos y el fin es que con eso ya vayáis jugando hasta dar con vuestro bocata perfecto.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!


martes, 14 de febrero de 2017

Chai masala


Ingredientes:
- 4 anises estrellados.
- 4 tsp. de vainas de cardamomo.
- 3 tsp. de granos de pimienta negra.
- 1 varita de canela.
- 1 tsp. de clavo.
- 1 tsp. de jengibre molido.
Elaboración:
   Saca las semillas de las vainas de cardamomo e introdúcelas junto con todas las especias excepto el jengibre en un molinillo y reduce a polvo. Una vez que lo tengas, mezcla con el jengibre y guarda en un bote de cristal.
    Con un cuarto de cucharadita de esta mezcla tendrás para aromatizar un té.

Notas: 
    Os paso las cantidades en gramos, por si sois de los de balanza (yo suelo manejar las dos cosas, dependiendo de lo que haga).
- 4 gr. de anís estrellado.
- 11 gr. de cardamomo verde.
- 7.5 gr. de granos de pimienta negra.
- 3.7 gr. de canela en rama.
- 1.6 gr. de clavo de olor (25 unidades).
- 2 gr. de jengibre molido.
   Si os apetece y sois de los que tenéis siempre en la nevera jengibre fresco (ese es mi caso), podéis eliminar de la mezcla el jengibre molido y cada vez que uséis la masala (mezcla), poner un trocito fresco, que podrá sen entero o rallado, dependiendo de la intensidad que busquéis.
 Una vez sacados las semillas de carmamomo de sus vainas, pesarán más o menos unos 7.5 gr., lo digo por si ya lo tenéis molido, así os hacéis una idea.


   Madre mía, qué sequísimo tenía el cardamomo esta vez... Por cierto, ni que decir tiene, que con las vainas podéis aromatizar la leche para algún flan, pan, bizcocho o lo que os apetezca. Aquí no se tira nada.


   Y ese es el aspecto que tiene una vez molido. Con estas cantidades da para llenar casi un bote de especias del tamaño estándar, vamos, de los que se suelen ver en las tiendas. Os digo en la elaboración que lo moláis en molinillo, pero si tenéis la "infernal" (Thermomix), os quedará divino.

Apuntes:
   Empezaré comentando algo muy importante, hay tantas mezclas para el té como casas en las que se elabora. Pasa un poco como en Extremadura con las migas, que las haces de una forma y siempre hay alguien que te dice eso de "pues en mi casa no se hace así", arrugando el hocico... O peor, te mencionan a la abuela para dar más fuerza y tipismo "pues en casa de mi abuela siempre se ha hecho así", cosa que es peor, ya que te toca decir eso de "¡¡pues en la de la mía, no!!". A lo que voy, como todos tenéis casa, esta receta es solo una idea, después vosotros podéis hacer cambios hasta que deis con vuestra mezcla perfecta.

   Ya en las notas os he comentado uno de esos cambios que podéis hacer, que es cambiar el jengibre seco por el fresco, con lo que el té ganará en potencia, del mismo modo que si cambiáis la canela por la cassia, que le dará un punto más fuerte. También, si os gusta lo cítrico, le podéis poner un poco de cilantro (a ver, seco, de esos que vienen en granitos, no le vayáis a poner fresco, por Dios). Y el anís estrellado se puede cambiar por hinojo, o combinar los dos, ya que el aroma anisado del hinojo es diferente.

   Reconozco que a veces no utilizo este "mix" ya preparado, lo dejo para los días en los que no tengo ganas de estar abriendo botecitos y lo más rápido es poner un poco de esta mezcla al té. Cuando lo hago sin moler, dejo infusionar las especias enteras (al gusto, dependiendo del toque que le qiera dar ese día) junto con el té. Eso sí, tanto en enteras, como molidas, siempre desde el principio.

   Es curioso, la gente suele decir la frase de "me he preparado un té chai masala", realmente la palabra "chai" ya significa té (con leche), por lo que vendría a ser como una redundancia. Lo digo a modo de información. La verdad es que en origen, este tipo de té lleva leche, pero yo lo hago sin ella normalmente, infusiono especias y té en el agua y listo, al igual que tampoco le pongo nada de azúcar ni miel. Pero por si queréis, una forma de prepararlo, aunque es más largo, es cocer leche con las especias durante tres minutos más o menos y a eso, añadir el agua en la que ha infusionado el té, edulcorar con lo que más os guste.

   Y poco más por hoy, espero no tardar en volver con una receta "de verdad", pero es que llevaba muchísimo tiempo con ganas de compartir con vosotros esto. Ah, por cierto, mi amiga Nieves (Copito para mí), dice que le parece muy fuerte esta mezcla, pero como ya os he dicho, esto es solo una base, después ya lo podéis ir cambiando todo a vuestro gusto. Ya, pispás, corto, adiós...

Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


martes, 7 de febrero de 2017

Galletas Shortbread


Ingredientes:
- 200 gr. de mantequilla.
- 108 gr. de azúcar caster.
- 231 gr. de harina de repostería.
- 55 gr. de almidón de maíz (Maizena).
- Sal (opcional).
Elaboración:
   Pon en un bol la mantequilla atemperada partida en trozos, añade el azúcar y bate hasta conseguir una crema.
   Mezcla la harina y el almidón de maíz e incorpóralos a la mantequilla y azúcar en tres veces. Cuando tenga un aspecto terroso, pon todo en la encimera y con las manos mézclalo bien hasta que quede una pasta fina. Envuelve en papel film y refrigera una hora más o menos para que coja cuerpo.
   En la encimera, ayudándote de un rodillo, estira hasta obtener un pastón de 1/4 de centímetro y corta en bastones del tamaño que quieras. Pásalos a una placa y refrigera de nuevo mientras que se calienta el horno a 170º C.
   Hornea entre 15-18 minutos o hasta que veas que los extremos están dorados. Saca del horno, deja reposar unos minutos en la placa y pasa a una rejilla para que terminen de enfríar.

Notas:
   Antes de nada, seguro que alguien dice que las cantidades son raras, pero tiene una explicación sencilla. Con las que he puesto, da justo para una bandeja. Pero os dejo las cantidades originales que me pasaron, por si queréis hacer más cantidad. Evidentemente si elegís la segunda columna de cantidades os saldrán galletas como para una boda...
- 325/650 gr. de mantequilla.
- 175/350 gr. de azúcar caster.
- 375/750 gr. de harina.
- 90/180 gr. de Maizena. 
   Dicho esto, añado que yo siempre le pongo un poco de sal, lo que vienen siendo "dos pizcas" (a gramo por pizca, que para eso las tengo bien pesadas), vamos, poco o nada, que dirían algunos. Pero es que me encanta ese punto salado que le da a estas galletas. Otra cosita que se me olvidaba, si les ponéis unas avellanas troceadas quedan también buenísimas.


   Como ya he dicho, lo mejor es tener la mantequilla atemperada, que hará que el batido sea más rápido. Con respecto al azúcar caster, si no lo encontráis lo mejor es que utilicéis azúcar glas, ya que se integrará mucho mejor en la mantequilla que si se usa el azúcar blanquilla de toda la vida.


   La mezcla estará lista cuando presente aspecto de crema y haya blanqueado. Como suelo hacer poca cantidad, siempre lo hago en un bol y bato con unas varillas eléctricas.


   En este punto ya está toda la harina integrada y como veis, tiene aspecto como de migas. Lo mejor es pasar a una encimera y acabar de integrar todo bien con las manos. Puede que os desesperéis durante un momento, pero al final se separa de las manos.


   Este es el aspecto que tiene cuando está listo. Si queréis, os podéis ayudar con una rasqueta para separar de la encimera.


   Pasado el tiempo de reposo en el frigorífico,  podeís estirar en la encimera directamente (si lo hacéis así, lo mejor es que espolvoreéis un poco de harina para que no se pegue), o poniendo un silpat o un papel de hornear, lo que falicitará bastante el trabajo. Para estirar, entre el rodillo y la pasta, siempre pongo un papel film, así no se me pega la masa al rodillo.


   Con ayuda de una rasqueta o de lo que tengáis en casa, mientras que se va estirando es conveniente que le vayáis dando a la masa una forma rectangular o cuadrada.


   Esta vez las he hecho así, pero otra forma más rápida es hacer un rulo, meterlo en el frigorífico y después, con ayuda de un cuchillo, ir cortando las porciones del grosor que más nos guste. Yo las hago finitas habitualmente, pero alguna vez las he hecho más gruesas y quedan igual de fantásticas.


   Y siempre, para que en el horno aguanten el primer golpe de calor, lo mejor es meterlas en el frigorífico un rato, como digo, con el tiempo que tarda el horno en coger temperatura será suficiente.

Apuntes:
   Muy feas han salido, lo sé, pero os cuento. No tenía pensado hacerlas, para qué nos vamos a engañar. Y de esto que te pones a preparar un "angel food" (es un bizcocho de claras, azúcar, harina y poco más), ya que tenía que gastar el medio bote de claras que tenía en el frigorífico y al abrirlo para sacarlas veo en la primera balda un paquete de mantequilla... ¡¡Ohhhhhhh, Dios mío, me apetecen shortbread!!
   Pues nada, la mantequilla como una bala, sin azúcar caster, pero no hay problema, mantequilla atemperada en el microondas en un plis y el azúcar hecho en la infernal (Thermomix) en un plas. Hice la masa y al frigo mientras que hacía el bizcocho.
   Claro, al precio que está la luz no quería tener el horno encendido más tiempo del necesario y no me podía poner a hacer monerías en las galletas, estiro después del reposo, cuchillo en mano, corte, corte, corte... Agujeritos con una brocheta a como caigan y a reposar corriendo que al angel food le quedan 10 minutos. Con lo preciosas que quedan cuando me las curro bien...

   Esta receta me la pasó hace ya mucho tiempo Sergio, el vasco-escocés que ya me pasó la tarta de zanahoria o carrot cake (pinchando aquí os llevará a la receta), buenísima, por cierto. Si no la habéis visto, os invito a que la preparéis en casa. Tengo algunas recetas más que me pasó y que os iré enseñando con el tiempo.
   Desde que me las pasó me di cuenta de que esta receta de galletas me iba a encantar y así fue. Bueno, me encantan a mi, a padre y a todo el mundo que las prueba. Para el que no las conozca, son unas recetas con bastante fama en Escocia. Hay unas que se comercializan en España que suelen venir en unas cajitas con motivos de cuadros estilo falda escocesa, no sé si os sonarán. Pues os aseguro que estas no tienen nada que envidiarlas.

   Y ahora voy a ver si se me ocurre alguna receta para poner en el canal de YouTube, que hace mucho que no pongo ninguna. Por si no lo conocéis, os dejo el enlace:
               
                                    La Cocina de Padawan (enlace a YouTube)

   Será una receta sencillita, no será de las largas con historia, que después se me queja un amigo pejiguera que tengo. Repasaré la libreta para ver alguna que sea de fácil elaboración, que no necesite mucha luz o que no sea de esas de mucho cocinar y mucho plano. En serio, no es fácil. Una larga tengo en mente, pero tengo que hablar primero con la persona que quiero que me acompañe para hacerla, que es una típica extremeña y eso se debe hacer en el pueblo.

   En fin, con respecto a la receta de hoy espero que, como digo con todas, os animéis a prepararla en casa y vengáis a contarme lo que os ha parecido, si habéis tenido alguna dificultad al hacerla, si habéis cambiado algo (tengo un amigo, que cuando le pasas una receta, sea la que sea, te la cambia entera y si es un pollo en pepitoria, por ejemplo, al final lo único en común entre las recetas es que las dos llevan carne, aunque acabe siendo carne de pescado... Por cierto, tiene un blog dedicado a la pesca, con nombre "raro" para los que no hablamos euskera, eso sí, escrito en los dos idiomas, tranquilos. La verdad es que mola mucho y os invito a que los visitéis: Euskal Arrantzalea se llama). Y con esto me despido por hoy.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!



martes, 31 de enero de 2017

Pasta con salsa al vodka


Ingredientes:
- 300 gr. de pasta.
- 30 ml. de aceite.
- 30 gr. de mantequilla.
- 200 gr. de cebolla.
- 3 dientes de ajo.
- 80 ml. de vodka.
- 200 ml. de nata líquida.
- 400 gr. de tomate triturado.
- 200 gr. de langostinos crudos y pelados (opcional).
- Copos de chile al gusto.
- 25 gr. de queso Parmesano.
- Sal.
- Pimienta.
- Extra de Parmesano al gusto.
Elaboración:
   Calienta en una sartén el aceite y la mantequilla. Añade la cebolla partida en brounoise y cuando haya perdido el aspecto de crudo, incorpora el ajo bien picado y saltea. Riega con el vodka y deja que evapore el alcohol un poco (con unos tres minutos será suficiente).
   Echa en la sartén el tomate triturado y deja que reduzca y se cocine durante unos 15 minutos más o menos. Cuando esté listo, añade la nata, los copos de chile, sal y pimienta y cocina unos cinco minutos. Todo esto a fuego medio-bajo.
   Si pones los langostinos, incorporalos en este momento a la cocción, deja que se hagan un poco y añade el parmesano rallado moviendo bien.
   Mientras que se prepara la salsa, puedes ir cociendo la pasta. Es importante dejar reservada un poco de agua de esa cocción por si quedase demasiado espesa.
   Mezcla la pasta con la salsa y sirve caliente. Acompaña con más parmesano rallado. 

Notas:
   No especifico el tipo de pasta, ya que se puede utilizar la que más os guste. Si la hacéis con macarrones, la salsa se meterá por los agujerillos y será muy jugoso, el único inconveniente es que al final quedará menos salsa en el plato que si se hace con espaguetis y no podréis mojar tanto pan...


   El ajo podéis ponerlo cortado o como yo suelo hacer, machacado en mortero. Me parece que así se nota menos al comer y se integra mejor en la salsa. Siempre hay que ponerlo cuando la cebolla está ya algo pochada.


   Podéis añadir copos de chile, aunque si lo preferís se le puede poner una cayena, o algo de picante en polvo. Por supuesto que si no os gusta nada el picante, omitís este paso y listo.


    La nata, pimienta, sal y copos de chile van todos juntos a la salsa. Como siempre digo, lo mejor es tener todos los ingredientes preparados antes de empezar a elaborar la receta, de ese modo no se olvida nada.
   En este punto ya vais a ver si la salsa queda demasiado espesa para vueltro gusto y es en este momento cuando hay que añadir el agua reservada de cocer la pasta si fuera necesario hasta dejarla a nuestro gusto.


    Recordad que si ponéis langostinos (hoy no le he puesto), van siempre antes de añadir el queso parmesano, dejando uno minutos para que se cocinen. Los 25 gramos puede parecer poco queso, pero es que, como siempre digo, los ralladores Microplane hacen que lo que rallas con ellos cunda mucho. Como siempre esto es un poco al gusto, pero para que el queso no se coma mucho el sabor del resto del plato, lo mejor es no pasarse. Además, al poner el plato en la mesa siempre se le puede poner un poquito más.
    Lo de añadir langostinos, como digo en los ingredientes, es opcional, pero le da un puntazo a esta receta. Si lo que se busca es una receta barata, dejamos los langostinos para otro día, pero en serio que con ellos está muy rica, aunque no sea la clásica receta de pasta con salsa de vodka.
   Alguno seguro que se pregunta si se puede omitir el vodka y poder, se puede, pero os aseguro que cuando no lo lleva se nota. La función que hace en la receta es equilibrar la dulzura que aportan el tomate y la nata. Pero si por cualquier cosa no podéis tomar alcohol, se elimina y no pasa nada, pero no dejéis de probar esta receta por ese detallín. 

Apuntes:
   Lo sé, llevo demasiado sin publicar absolutamente nada, pero he estado un tiempo un poco, no sé como decirlo, desencantada ¿podría valer esto? puede ser, aunque también podría decir que he estado un poco zángana, la verdad. Pero ya he vuelto, que tengo muchas recetas para compartir con todos y me quiero poner las pilas.
  Me fui con una receta de pasta y vuelvo con otra también de pasta, a la pregunta de ¿y con todas las recetas que tienes pendientes vuelves con esta? la respuesta es sí, una amiga me lo pidió y yo soy muy obediente (cuando me interesa, claro). La segunda no está decidida todavía, pensaba que lo tenía claro, pero no, todavía no. Lo que sí está claro es que la semana que viene vuelvo con otra.

   ¿Conocíais esta receta ya?, imagino que muchos sí, pero para los que os resulta nueva, os diré que allá por los años 70, incluso a principios de los 80, fue muy popular en Estados Unidos, vamos, que es una receta clásica donde las haya. Por cierto, la receta ya la han probado unos cuantos, ya que hablando un día de ella me la pidieron (hablo del año pasado) y según me cuentan, les gustó mucho cuando la han hecho en sus casas.

   Por cierto, aunque hoy sea 31 de enero, no voy a dejar de desearos a todos un feliz año nuevo, que las formas no hay que perderlas nunca, ¿verdad?. Lo bueno es que como ya se han pasado las fechas de los atracones que algunos se meten como si no hubiera mañana, pues cualquier receta que se lea es bienvenida. En fin, que no me entretengo más. Espero que si hacéis la receta, vengáis aquí a decirme si os ha gustado o no, o si habéis cambiado algo de la receta.

Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!
  

martes, 19 de julio de 2016

Pasta con langostinos y chile Ancho


Ingredientes:
- 250 gr. de espaguetis.
- 150-200 gr. de langostinos pelados.
- 1 chile Ancho.
- 2 ajos.
- Parmesano.
- Limón en cuartos.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Pon agua a calentar y cuando hierva, cuece la pasta como lo hagas de forma habitual. Mientras que se cuece, prepara el resto de la receta.
   Lamina los ajos, parte el chile en dos y esas dos mitades en otras dos, siempre a lo largo. Cuando tengas las cuatro mitades, pícalas en laminas. Los langostinos tienes la opción de dejarlos enteros o picarlos en trozos. Ralla el parmesano.
   En una sartén con un chorro de aceite, dora los ajos y reserva. Saltea el chile durante unos segundos y reserva. Añade los langostinos y cuando estén hechos, vuelve a añadir los ajos y el chile. Añade la pasta escurrida y saltea para que se impregne bien de todos los sabores.
   Coloca la pasta en los platos donde se vaya a servir y espolvorea con parmesano al gusto y zumo de limón.

Notas:
   Ni qué decir tiene, que como en otras ocasiones, las fotos de hoy están aquí por el mero hecho de sacarlas a la luz, no por la complicación del plato, que es mínima. Antes que de que me olvide, que me conozco, os digo que con estas cantidades comen tres personas, aunque tengo que decir que estas cantidades en casa dan para comer los dos y no sobra ni gotina...


   La foto superior es del chile Ancho, en una se ve entero y en la otra veis el tamaño que tienen los trozos. Como siempre suelo decir, así lo hago yo, pero cada uno los puede partir a su antojo.


   En la elaboración de la receta os comento que el langostino puede ir en entero o picado en trocitos, a mí me gusta más picado, no por una cuestión de sabor, sino por una cuestión de comodidad. Así no tengo que andar partiendo al comer y además, se reparte mejor entre la pasta.


   Los ajos hay que dorarlos y lo más importante de todo, el chile debe pasar por el aceite de forma muy rápida, para que se haga un poco, deje su sabor, pero no se queme, ya que si así fuera, amargaría y nos echaría a perder el plato.


   Los langostinos estarán listos con un salteado rápido, para que no se pasen mucho. Si decidís partirlos, siempre podéis dejar alguno entero para adornar el plato a la hora de servir.


   Una vez que estén hechos, se añaden ajos y chile, se echa la pasta escurrida y se mezcla todo muy bien, para que se reparta y para que la pasta coja todos los sabores, que estarán en el aceite.


   Como os decía más arriba, con estas cantidades comemos dos, de ahí que haya dos trocitos de limón. Si hacéis la misma cantidad y coméis más, pues se pone un cuarto de limón para cada uno. El parmesano también lo llevo a la mesa, así cada uno se lo pone a su gusto.

Apuntes:
   Lo primero que si os puede venir a la cabeza a algunos es la pregunta de ¿dónde conseguir el chile Ancho?, pues fácil, hoy en día se consigue todo a golpe de internet. Hay una tienda en Madrid, que vende ese y otros muchos tipos de chiles, además de otras muchas especias, algunas raras y que no se consiguen facilmente en los supermercados. Se llama Black Pepper (pinchando os llevará al enlace), la lleva un chico amabilísimo llamado Luís, que os atenderá encantado y os solucionará todas las dudas que podáis tener. Como veis, no hay excusa para no realizar este plato.
   Por supuesto que si os apetece, podéis eliminar ese ingrediente, que por cierto, tiene un punto de picante no muy alto, pero el plato no sería igual. Siempre se le pueden poner unas guindillas en rodajas, pero como digo, el resultado será diferente. 

   Sigo tirando de los chiles que me trajo Amparo de México, ya os enseñé la receta de la salsa Macha, picante, bastante picante, esa sí, por los chiles con la que está elaborada, el chile Árbol, que por cierto, también tenéis en el enlace que os he puesto más arriba. 
   Evidentemente esta receta se puede hacer con cualquier tipo de pasta, pero con espaguetis me gusta mucho, por lo que es con lo que más suelo hacerla. Y otra cosa, que no pongo en notas, ya que no es imprescindible para elaborar la receta, si no como un gusto personal, al igual que el tipo de pasta y es que la cantidad de aceite es un poco al gusto, yo no le pongo mucho, pero tengo que decir que si un día le pongo más de la cuenta a la sartén, no retiro nada y así el plato queda más pringosito jugosito.

   Nada más por hoy, tan sólo que espero que el verano os esté yendo genial y los calores no os tengan aplatanaditos. Este fin de semana pasado ha tocado ir al pueblo y el paseo más grande que he dado ha sido del sofá a la piscina. Madre mía, qué calor más grande!! Pero es lo que toca en las fechas que estamos. Sólo salí de casa para ir a comprar el sábado por la mañana y después, no me han visto el pelo en la calle. Tenía pensado dar una vuelta por la viña, para ver como va evolucionando y de paso ir a ver a Miguel a la Kabila, pero el exceso de calor hizo que me lo pensase mejor. Claro, después pasa lo que pasa, que voy un día, me ven por ahí y me dicen que llevo mucho sin ir...

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
  

viernes, 8 de julio de 2016

Rin Ran extremeño


Ingredientes:
- 1 tomate.
- 1 huevo cocido.
- 1/4 de cebolleta.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre de vino.
- Sal.
- Agua.
Elaboración:
   Pela el tomate y pártelo en gajos (si te gusta más otro tipo de corte, hazlo). Pica la cebolleta en juliana. Pela el huevo cocido y separa la yema de la clara, partiendo esta última en trozos. Pon los tres ingredientes en un plato o cuenco.
   Prepara una vinagreta utilizando el vinagre, la sal, el aceite y la yema de huevo. Bate bien hasta emulsionar. Una vez que lo tengas, añade un chorrito de agua y vuelve a batir.
   Echa la vinagreta por encima del huevo, tomate y cebolla y mueve bien antes de servir.

Notas:
   Como podéis ver, no pongo cantidades de los ingredientes de la vinagreta, ya que eso es algo muy personal. Se dice que la porporción perfecta es de una parte de vinagre por tres de aceite, pero para esta ensalada me parece demasiado aceite. De agua tampoco pongo cantidad, siempre depende de lo clarito que queráis el caldo.
    Lo que sí os recomiendo a la hora de prepararla es que primero disolváis la sal en el vinagre, ya que en el aceite es más complicado. En la foto que pongo, como veis, el agua todavía no está añadida.


   Aunque del resto de los ingredientes he puesto esas unidades, al igual que con la vinagreta, son al gusto, dependiendo de si lo queréis más equilibrado o menos. Por ejemplo, los tomates que yo utilizo suelen pesar unos 250 gr., para que os hagáis una idea.
   Si os apetece, le podéis añadir pepino y pimiento verde y añadir un puntito de pimentón de La Vera.

Apuntes:
   Este es un plato típico de mi pueblo, que preparaban los abuelos cuando salían al campo a trabajar. Es, como veis, una ensalada sin muchas pretensiones, pero que conseguía el objetivo, refrescar el paladar en las calurosas mañanas de verano. Es recomendable comerlo con cuchara, para poder tomar el caldo junto con el tomate y demás ingredientes.
   En otras zonas de Extremadura esta receta se elabora añadiendo pepino, pimiento verde y un punto de pimentón de La Vera, que le queda ideal en la vinagreta. Como casi todos los platos de la gastronomía popular tiene variaciones a la hora de elaborarla. También se puede encontrar un Rin Ran totalmente  diferente en zonas de Murcia o en Jaén, utilizando patata y bacalao, aunque hoy toca la de mi tierra.

   La verdad es que es una pena que se vayan dejando caer en el olvido algunos platos maravillosos que cocinaban nuestras abuelas, platos que son parte de la cultura de un pueblo y que me he propuesto ir plasmando en el blog para que estén a mano de todos.
   Algunos platos típicos de Extremadura ya los he puesto, sirva a modo de ejemplo estos. Clicando encima de la receta, os llevará a ella.
Escarapuche, típico de la zona de Peloche, entre otros sitios.
- Bacalao al estilo del monasterio de Yuste, que es evidente de donde viene.
Caldereta extremeña, buenísima cuando llega el frío.
Ajoblanco de espárragos, un plato que enseñaron a hacer a mi madre en Don Benito.
Flores extremeñas, una rica merienda
Perrunillas extremeñas, una fantástica receta que me enseñó Tere.

   Hay alguno más ya en el blog, pero con estos sobra para hacernos una idea. La gastronomía extremeña es muy rica y no sólo tenemos calderetas y migas (que también están en el blog). Como en casi todas las comunidades, tenemos platos muy contundentes para soportar el frío del invierno y también muy ligeros, como el de hoy, para llevar mejor esos días en los que la canícula es insoportable. A ver si al menos, una vez al mes, publico una receta de la tierra, de esas que se van dejando abandonadas al fondo del cajón...

   Y poco más por hoy, tan sólo decir que espero que os animéis a preparar esta sencillísima y refrescante receta, aprovechando que estamos en verano y apetecen cosas fresquitas. En vez de hacer la clásica ensalada, se puede preparar esto para acompañar las barbacoas que disfrutáis muchos estos días.
   Si no conocíais esta receta me encantaría que me contaseis qué os parece y si ya la conocéis, me gustaría saber cómo la preparáis vosotros, así iremos sabiendo las diferentes formas de hacerla, según la zona de donde seáis.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana!!! Y por si me entretengo con las musarañas... Feliz Verano!!!

domingo, 26 de junio de 2016

Galletas crinkles de chocolate


Ingredientes:
- 100 gr. de cacao en polvo.
- 280 gr. de azúcar blanca.
- 125 ml. de aceite de girasol.
- 4 huevos.
- 260 gr. de harina.
- 9 gr. de impulsor químico.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 15 ml. de vainilla en pasta.
- Azúcar glas para rebozar.
Elaboración:
   En un cuenco mezcla con unas varillas el cacao, azúcar y aceite hasta que tengas una pasta con aspecto terroso.
   Añade la pasta de vainilla y ve incorporando los huevos de uno en uno, batiendo unos treinta segundos entre huevo y huevo.
   Cuando estén bien integrados y la masa haya suavizado, añade la harina, que habrás tamizado junto con el impulsor y la sal. Cuando esté bien integrado, deja de batir. Tapa con un papel film y refrigéralo mínimo 4 horas, aunque siempre es mejor dejarlo durante toda la noche.
   Precalienta el horno a 180º C. Mientras, ve tomando porciones de masa, de unos 30 gr., haz bolas con ellas y pasa por azúcar glas, poniendo esas bolitas en la bandeja del horno, sobre papel de hornear. Hornea entre 10-12 minutos y cuando estén, pasa a una rejilla, para que enfríen.


Notas:
   Hay mil marcas de cacao y varias marcas de vainilla, pero yo hago estas galletas con el cacao de la marca Valor y la pasta de vainilla de la marca Nielsen-Massey. Los cacaos son todos muy similares, pero entre las vainillas hay mucha diferencia, por lo que si utilizáis otra marca, deberéis ajustar hasta encontrar el punto que os guste.


      En la foto inferior se puede ver desde que se pone el cacao junto con el azúcar y el aceite (sí, ahí también está la pasta de vainilla, de hecho la podéis poner desde el principio y así controlar desde el inicio el sabor. Como veis, esa primera mezcla queda como un barro oscuro y denso. Más abajo, se puede ver la mezcla una vez que se han incorporado los cuatro huevos de la receta. Por cierto, el tamaño que utilizo en esta receta es M, que es la que habitualmente tengo en casa. Veréis que la masa suaviza muchísimo. Es importante que entre huevo y huevo se bata bien, contad hasta treinta, otro huevo, 30, otro más y así hasta echar el cuarto y volver a contar esos treinta segundos. La harina la echo en dos veces, para que no se acumule toda y sea más fácil de integrar. Pero mucho cuidado con batir demasiado, que se queda como gomoso (es que no sé como explicarlo).


   Mi consejo es que primero porcionéis toda la masa y una vez hecho esto, forméis las bolas. Al principio vais a ver que la masa es compacta, pero si se hacen estas galletas en verano o en una cocina con mucha temperatura, vais a ver que se va ablandando, por lo que para que no se pongan las manos hasta arriba de masa, lo mejor es que las humedezcáis levemente con agua para formar. Una vez hecho esto, se pasan por azúcar glas y se van poniendo en la bandeja, con una distancia prudencial entre ellas, ya que crecen al hornearse.


   En esta foto podéis ver como van subiendo en el horno.


   La receta de estas galletas me la pasaron en medidas americanas, os las pongo y así decidís la forma más sencilla para vosotros a la hora de medir:
 - 1 taza de cacao en polvo.
- 1 1/2 taza de azúcar.
- 1/2 taza de aceite vegetal.
- 4 huevos.
- 2 cucharadas de extracto de vainilla.
- 2 tazas de harina.
- 2 cucharaditas de impulsor.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 1 taza de azúcar glas.
Y antes de terminar con este apartado, decir que con las cantidades que doy, salen dos bandejas de galletas.

Apuntes:
   Este vídeo lo subí a Instagram, metimos las galletas y cuando Caco dijo... Oye, ¿qué tal un vídeo?, ya habían empezado a subir, pero llegamos a tiempo para que se viera el cambio.

video

   Tengo que reconocer que de estas galletas hay mil por la red, pero hasta que alguien de confianza no te da una receta, no te pones al lío y la culpable en este caso es Marga, que las puso en un grupo de cocina intimísimo que tenemos y fuimos muchos los que no nos pudimos resistir a hacerlas. Ella dio las cantidades como he puesto en las notas y yo las he pasado al nuestro sistema de medición, los gramos de toda la vida de Dios...
   Están deliciosas, son como bizcochitos por dentro, en serio, animaos a prepararlas si os gusta el chocolate, que no os vais a arrepentir.

   Sabéis, esta receta debería llevar ya un mes en el blog, pero he tenido el ordenador en el limbo durante un mes, me han tenido que cambiar la placa base, ya que se quemó parte de ella, afectando a la tarjeta gráfica, con tan buena suerte que Apple (sí, lo reconozco, pertenezco a lo que algunos llaman secta de la manzana mordida) me ha cubierto el estropicio y me ha salido a coste cero patatero. No os haceís una idea de la alegría que me dio cuando me lo dijeron!!!
   La verdad es que fue un desastre, ya que no he podido hacer nada durante este tiempo, de hecho, con el disgusto cogí la cámara de fotos y la guardé en el armario, puesto que me daba mucha pena no poder utilizarla. Vale, algunos diréis que podría haber utilizado el ordenador de Caco, que también pertenece a la misma secta que yo, pero no me atrevía a tocar ninguno que no fuera mío, por eso del gafe... Pero ya lo tengo de nuevo!!!
   La parte mala de todo este tiempo (tengo que decir que realmente el ordenador han tardado en devolvérmelo arreglado cinco días, pero yo tardé en llevarlo, ya que antes me hicieron un diagnóstico previo en otro sitio), es que las fotos que hice el fin de semana del Corpus en mi pueblo han estado paradas todo este tiempo.


   Ahí tenéis lo que llamamos "diabluco", que ponen el punto profano a esta celebración religiosa. No os hacéis una idea del miedo que daban cuando éramos pequeños. Os tenía pensado poner unas pocas de fotografías, pero como que ya no vienen a cuento por haber pasado tanto tiempo. El año que viene tocará...
   En fin, lo dicho, ánimo y a preparar las galletas antes de que el verano haga imposible arrimarnos al horno.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!