jueves, 29 de noviembre de 2018

Pastel de chocolate Texas


Ingredientes:
- 230 gr de harina de repostería.
- 400 gr de azúcar.
- 1/4 tsp. de sal.
- 225 gr de mantequilla.
- 45 gr de cacao.
- 240 gr de agua hirviendo.
- 120 ml de buttermilk.
- 2 huevos M.
- 1 tsp. de bicarbonato.
- 1 tsp de vainilla.
Para el frosting:
- 200 gr de mantequilla.
- 45 gr de cacao sin azúcar.
90 gr de leche.
- 1 tsp de vainilla.
- 400 gr de azúcar glas.
- 50 gr de nueces sin cáscara.
Elaboración:
   En un cuenco grande pon la harina, el azúcar y la sal, mezclando todo muy bien y reserva. También es aconsejable que prepares el molde antes y que enciendas el horno a 175º C. 
   En un cazo derrite la mantequilla, añade el cacao, mezcla bien y añade el agua hirviendo, moviendo y dejando que cueza a fuego no muy fuerte unos 30 segundos. Vierte en la mezcla que tenías reservada de harina y mueve bien para que se mezcle todo y de paso se enfríe un poco la mezcla.
   En un bol pon el buttermilk, añade los dos huevos batidos, la vainilla y el bicarbonato, moviéndolo bien y mezcla con todo lo anterior. Ponlo en el molde que tienes preparado y hornea unos 20 minutos a 175º C.
   Mientras, prepara el frosting derritiendo la mantequilla en un cazo al fuego. Cuando esté, añade el cacao y deja cocer con cuidado otros 30 segundos. Aparta del fuego y añade la leche, la vainilla y el azúcar glas, mezclando todo muy bien. Cuando lo tengas, incorpora las nueces picadas y vuelve a mezclar.
   En ese tiempo debería estar listo la torta de chocolate. Saca del horno y vierte el frosting por encima antes de que enfríe. Deja que se cuaje la superficie y estará lista para servir.

Notas:
   Como se puede ver, esta torta de chocolate es muy sencilla de hacer, solo hace falta un poco de organización y ahora paso a explicar la forma que tengo de hacerlo yo con unas fotos (para variar).


   Cuando hago este pastel, comienzo preparando todos los ingredientes del frosting o crema que va por encima, así después voy directa, ya que el tiempo de horneado es corto. Lo pongo en una bandeja o lo que tenga más a mano para poder moverlo de sitio con comodidad y que no moleste.


    Por cierto, una cosa antes de que se me olvide, con nueces del país o nueces de California está muy rico, pero con nueces pecanas es delicioso. También decir que si no se quieren poner nueces, se quitan del medio y listo (que igual tenéis  algún alégico a ese fruto seco en la familia y sería una pena que se quedase sin probarlo).


     No tengo buttermilk... No es excusa para no preparar la receta de hoy, ya que en casa se prepara en un abrir y cerrar de ojos. En un vaso mezcla 120 ml de leche y 7 gr de zumo de limón, deja que repose unos 10 minutos y listo. Y sí, ya sabéis que siempre tengo limón congelado para cuando lo necesito.


   Como se puede ver, la leche es como si se cortase por el ácido del limón. Llegados a este punto decir que también se puede hacer cambiando el zumo de limón por vinagre.


   Sigamos... Una vez que tenéis el buttermilk listo, se preparan el resto de ingredientes que irán a esa mezcla para, de nuevo, tenerlo todo organizado. Y al rincón para que no molesten.


   Evidentemente no tiene ningún misterio el mezclar harina, azúcar y sal, pero la foto es para que veáis la cantidad de sal necesaria, por si todavía no habéis comprado las tazas y cucharas medidoras. Y como se ve, ya estamos metidos en faena y hemos empezado a preparar el pastel.


   Cuando la mantequilla está derretida se añade el cacao sin azúcar. Lo hay de varias marcas, podéis elegir el que más rabia os dé. El de Valor, Hershey's, ... Yo suelo tener el que venden en Mercadona, que es de la marca Valor, por una cuestión de que es el super que tengo más a mano. Y una vez que se ha disuelto, se añade el agua hirviendo, lo que ayudará a que el cacao se deshaga bien y de paso, potenciar el sabor.


   ¿Y cuánto son 45 gr de cacao? Pues son cuatro cucharadas colmadas, como se puede ver en la foto (esas me las regaló mi queridísima "Copito" y para mí son muy especiales por como fue ese momento regalo en plena calle Valverde.


   Mientras que el cacao, la mantequilla y el agua cuecen esos 30 segundos, añado en el vaso el huevo batido.


   Y también incorporo la pasta de vainilla, que al igual que el cacao, puede ser de la marca que mejor os venga. Ya hay muchos sitios donde la venden, por lo que no es difícil de encontrar. Ni qué decir tiene que también se le pueden incorporar las semillas de una vaina de vainilla, como siempre eso depende de vosotros. Sigamos...


   Bien, una vez pasados esos 30 segundos en los que hemos estado cociendo la mezcla de cacao, mantequilla y agua (siempre con mesura, para que no se nos queme), se añade a la mezcla de harina, azúcar y sal.


   Y se une todo muy bien, haciendo que la masa temple un poco. Eso hará que después quede mucho más jugoso y que los sabores sean más potentes.


   Una vez que está listo el paso anterior, se incorpora al buttermilk el bicarbonato (recordad que ya teníamos dentro los huevos y la vainilla). Puede que alguno se pregunte cuál es el motivo de hacerlo tan a última hora, ¿verdad? Pues es muy simple, a diferencia del impulsor químico (el Royal de toda la vida) que se activa con el calor, el bicarbonato empieza a activarse con el contacto con líquidos, o símplemente con la humedad de la masa, de ahí que se ponga casi en el momento de llevar al horno. También contesto aquí a la posible pregunta del motivo por el que se usa bicarbonato en esta receta y no el impulsor químico "Royal". Pues bien, cuando el dulce que sea en cuestión lleva algo ácido, se le pone bicarbonato para neutralizar esa acidez (que por cierto, eso también hace que se active). Ya está, podría enrollarme más, pero pa qué.


   Cuando hemos mezclado todo bien, incorporamos a todo lo anterior, que ya debe haber enfriado (veréis que se hace todo bien con una cuchara, no hacen falta máquinas que batan ni cosas por el estilo) y se unifica de nuevo todo muy bien.


   No os asustéis, ya que la masa queda bastante líquida, pero eso ayudará a que se extienda bien por todo el molde.


   Cuando tenemos todo muy bien mezclado, es el momento de poner en el molde que irá al horno. Aunque no es necesario, ya que esta torta no se desmolda entera, si no que se va partiendo en trozos para servir, a mi me gusta poner papel en la bandeja que, como se ve en la foto, es grande. Yo utilizo una de 43x33 cm más o menos. La altura no es problema, con que tenga unos dos centímetros y medio debe ir sobrado (la mía tiene 4). Tampoco es excusa para no hacerlo, ya que el molde se puede comprar por internet o incluso en los típicos bazares chinos. Y no hay que gastarse un dineral,  que esta mía me costó la friolera de 5 euros hace ya mucho y sigue como nueva, por eso no me animo nunca a comprar las de Nordic Ware (aquí enlace). Soy, desde hace tiempo, de la peña "compra solo lo que necesites y no seas ansias". En fin, sigo... Recordad extender bien la masa y no os asustéis, ya hemos dicho que es una torta y que queda fina. Como ya está dicho más arriba no repetiré que la temperatura son 175ºC y que el tiempo son unos 20 minutos (JA). Pero vigilad, que cada horno es un mundo. La torta debe salir bien cocida y al introducir un palillo debe salir seco.


   Es el momento de recuperar la bandeja en la que tenemos todos los ingredientes de lo que cubrirá esa torta (aunque parezca que ha pasado mucho tiempo, esta receta se hace rápido, pero es que yo me enrollo muchooooooooo). Bien, una vez que tenemos derretida la mantequilla, incorporamos el cacao, mezclamos bien y dejamos cocer unos 30 segundos, con cuidado de no quemarlo (no, no estáis teniendo un déjà vu, es que el paso es similar a uno comentado anteriormente, jejeje). Pasados esos 30 segundos, se aparta del fuego.


   Se añade la leche y la vainilla mezclando bien.


   Y se incorpora el azúcar glas (yo suelo tamizarlo antes, aunque no es necesario), mezclando todo muy bien para que se deshaga y no queden grumitos.


   Este paso, como comenté más arriba, es totalmente opcional y es el momento de añadir las nueces. Si lo hacéis, mezcladlas bien. Más o menos en este tiempo el bizcocho debe estar casi a punto.


   Justo al sacarlo del horno es cuando hay que echar el frosting por encima. Con tanta foto y no hice una cuando lo saqué del horno... Pa matarme, la verdad. El calor del bizcocho hará que se deslice bien por toda la superficie, pero si veis que no llega a los bordes, con ayuda de una espátula, cuchara, cuchillo o lo que tengáis a mano, ayudáis un poco.


   Y ya no pongo más fotos en las notas de esta receta, ¡lo prometo! Solo esta, para que veáis que el secreto de poner por encima la crema con el bizcocho caliente hace que se empape y quede jugoso. Os lo prometo, es pecaminoso. Por cierto, nada de frigorífico, que esto es para comerlo templado o a temperatura ambiente.

Apuntes:
   Ni qué decir tiene que con el rollo que he metido hoy, aquí no os voy a seguir castigando, juaaaaasss...
   Solo comentar alguna curiosidad sobre este pastel, cuyo nombre original es "Texas sheet pan", como que tiene ese nombre por el recipiente en el que se suele hornear. Es un clasico de la repostería de Estados Unidos y es normal, ya que es una delicia.
   Hay quien dice que el origen de esta receta está en el "German chocolate cake" (1852), que ojo, no es que sea un pastel de procedencia alemana, como muchos creen erróneamente, es que ese pastel lo creó Sam German y en la compañia de chocolates donde trabajaba lo llamaron el pastel de German en su honor (en inglés lleva el genitivo sajón o posesivo y con el tiempo se perdió, de ahí que exista ese error y muchos piensen que es un pastel alemán). En fin, que el nombre del pastel en cuestión nunca se debería traducir como "pastel alemán", sino como "pastel German", que ya sabemos que somos de traducir todo, pero por Dios, respetemos los apellidos.
   El caso, que por los años 30 del siglo pasado se empezó a gestar una variante con una capa en vez de tres y con el tiempo se le empezó a poner nueces en el glaseado. Vamos, que por 1970 ya lucía esta deliciosa torta con todo su esplendor. Y ahora disfrutamos de varios pasteles diferentes, que es lo maravilloso de la cocina. Por cierto, otro día os pongo otro pastel de chocolate bastante famoso por esos lares, pero cuando se me pase el empacho de este, que sí, como habéis podido ver, ligero no es que sea precisamente. Lo siguiente es algo salado y así sigo  publicando recetas pendientes, que ya me vale...


Nos vemos en unos días... ¡Feliz semana a todos!

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