domingo, 16 de diciembre de 2018

Albóndigas estilo vietnamita


Ingredientes:
- 500 gr de carne de ternera picada.
- 90 gr de cebolla picada en brounise.
- 4 ajos (15 gr) cortados muy pequeños.
- 8 gr de cilantro fresco muy picado.
- 12 gr de jengibre picado.
- 20 ml de salsa de pescado.
- 8 ml de miel.
- 30 ml de aceite.
- 1 chile thai (opcional).
Para la salsa:
- 75 gr de salsa Hoisin.
- 30 ml de salsa de soja.
- 30 ml de agua.
- 15 ml de salsa de pescado.
- 1 chile thai (opcional).
Elaboración:
   Mezcla muy bien todos los ingredientes de la primera lista en un bol y deja reposar una media hora en el frigorífico para que se integren todos los sabores.
   Mientras que reposa esa mezcla, ve preparando la salsa. Para ello debes mezclar en un cuenco todos los ingredientes de la segunda lista, moviendo bien para que se una todo perfectamente.
   Pasado ese siempo forma las albóndigas (lo más cómodo para eso es aceitar un poco las manos) y fríelas en una sartén con un poco de aceite (dependiendo del tamaño así tardarán en hacerse). Según las vayas friendo, lo mejor es que las pongas sobre papel absorbente para que recoja el exceso de aceite.
   Una vez que están todas fritas, sirvelas junto con la salsa (puedes echarla por encima o dejarla en el bol para que cada uno se ponga la cantidad que le apetezca) acompañadas de arroz (pinchando aquí veréis como lo preparo) y tomate fresco.

Notas:
   Como siempre vamos a las dudas que pudiera haber (ya sabéis que si tenéis alguna que no explico aquí, me lo preguntáis en los comentarios o lo que es más rápido, por redes sociales, ya sea en la página del blog de Facebook o en mi cuenta personal de Instagram, de las que hay enlace en el lateral).


   Realmente esta foto es para que se vea lo que abultan 8 gr de cilantro, por si no tenéis un peso en casa y no queréis molestar al frutero. Con el jengibre para tres cuartos de lo mismo, que sirve el volumen. Otra cosa a comentar es que aunque esta vez se vea en la foto el chile thai, no siempre lo tengo en casa y por lo tanto, no siempre lo pongo. Y ojo, muy importante, en la foto está la cebolla entera y no los 90 gr, por lo que eso no vale como orientación.


   Lo que suelo hacer en este tipo de recetas es que en vez de picar mucho los ajos a cuchillo, los meto en el prensador de ajos y listo. La diferencia de hacerlo así a cortarlos de forma tradicional es que de esta forma queda la preparación más aromática (de ahí que no siempre sea recomendable usar esta herramienta).



   Cierto es que yo no suelo ensuciar ninguna máquina para mezclar esto muy bien, pero como digo, se puede hacer con la "infernal" o cualquier otro procasador o robot de cocina que tengáis a mano. Por cierto, no está de más decir que si las albóndigas se van a hacer el bocado, cuanto más pequeña se pique la cebolla, mejor.



   ¿Veis? Realmente mezclado a mano queda perfecto. El tiempo de reposo en el frigorífico lo que hace, además de hacer que todos los sabores se unan, es que la masa coja un poco de cuerpo para que nos resulte más sencillo formar las albóndigas.


   La salsa no tiene mucho misterio, solo decir que sin el chile queda perfecto. Eso sí, una cosita, yo suelo poner la salsa para que cada uno se sirva al gusto, menos cuando las hago en plan aperitivo, que entonces lo monto yo todo. Y otra cosa, también está la opción de una vez fritas las albóndigas, poner la salsa en una sartén, calentar y dejar cocer dentro las bichillas un rato para que caramelice.


   Esta foto es para que se pueda ver el tamaño de las albóndigas. Como siempre, quitando las que hago rellenas en la olla lenta (pinchando aquí os llevará a esa receta), las hago del bocado, ya que me resulta bastante más cómodo a la hora de comer, sin contar con que al ser enanas se hacen por dentro perfectamente.


 Esta foto es para que se vea el aceite que uso, aunque reconozco que otras veces pongo menos, ya que como digo, al ser pequeñas se hacen en nada y sin necesidad de usar mucha grasa.


   Cuando están así por fuera y con el tamaño que las hago es que están ya listas y van de cabeza al papel para retirar el exceso de grasa (es algo que siempre hago incluso cuando uso un "flus" de aceite).


   A ver, ahora llega el momento salsas en las que alguien puede decir eso de "jo, pues ya no puedo hacer la receta, puesto que no encuentro eso en mi barrio"... ¡INTERNET! jejejeje.
   La salsa Hoisin es salada, oscura, espesa, ... Está muy rica y sería como la barbacoa aquí, una salsa que vale para todo. Para los rollitos de primavera, para un Pho, para el pato pekinés y mil usos más.


   Y estas dos son, por un lado la salsa de soja clara (izquierda) y la salsa de pescado (derecha). Las tres no faltan nunca en casa.
   Como digo, no es excusa dejar de hacer esta o cualquier otra receta de corte oriental si no tenéis en este momento estas salsas en casa. Si vivís en Madrid hay mil tiendas donde comprar todo esto, aunque mi favorita es la que hay en la calle Leganitos (entrando por la parte de Plaza de España está a mano derecha), también se puede encontrar en el super de la Plaza de los Mostenses, en los de la zona de Usera, en General Margallo... En Sevilla en la tienda de productos orientales de la calle Aponte seguro que la tienen, en Málaga había un super llamado "Delicias Orientales" en la Explanada de la Estación y así podría seguir un rato largo. Y por internet por ejemplo en Amazon, en El Corte Inglés, en web especializadas en alimentación oriental.

Apuntes:
   La verdad es que esta receta debía llevar publicada desde hace una semana, pero entre unas cosas y otras, no me ha dado. La semana pasada estuve en el pueblo, ya que a madre se le antojó ir a Zafra a por unos olivos (si mi abuela levantase la cabeza y viera a su hija con estas cosas...), por lo que cogí el coche, me fui al pueblo y a Zafra que nos fuimos a por los arbolillos, aunque más que arbolillos son ramas de lo chicos que son (tienen un año).


   Ya hay tres plantados. Miguel dice que si le prenden esos olivos a madre, que se encarga personalmente de levantarle un monumento. En principio se iba a esperar a ponerlos todos en marzo, pero ella ha querido probar a poner tres ahora.


   Y sé que es época de enseñar grullas en el blog, pero el otro día estuve a punto de estampar la cámara de fotos contra un chaparro (del que por cierto cogí unas bellotas riquísimas), hasta que me relajé y eché la culpa de la porquería de fotos a la parte de la cámara culpable: ¡el objetivo!.


   Es una faena (pondría putada, pero esto lo lee madre y me regaña), pero ese día que fuimos a plantar los olivos me llevé un objetivo que me ha dejado un amigo (si me lo ha dejado es por algo) puesto en la cámara. Lo hice por tener un buen alcance, pero claro, para fotos con trípode, guay, para pulsos buenos, guay, para acordarte cuando haces la foto de que el objetivo no tiene estabilizador, guay, pero si no cumple ninguno de los requisitos anteriores pasa lo que pasa y es que el buitre sale que da auténtica pena. La verdad es que con el mío me apaño muy bien y por eso he dejado el prestado en el pueblo, paso de tenerlo haciendo bulto en Madrid cuando no lo voy a usar. NO, no lo voy a usar, ya os lo aseguro. Lo tengo desde agosto y es la segunda vez que lo cojo y no creo que lo saque del cajón más. La pena es que hasta agosto del año que viene no se lo puedo devolver. Bueno, creo que tal vez lo saque una vez más y es que tengo una foto pendiente, aunque primero tengo que ver como la planteo, pero como es en el pueblo,  allí se queda.
   En fin, me desquitaré otro día, ya que como he dicho muchas veces, mi pueblo bonito no es (ojo, eso lo puedo decir yo, pero vosotros no oséis a decirlo, que os muerdo), pero está situado en un paraiso natural y es raro el día que sales al campo y disfrutas de mil pajarracos maravillosos.

   Con respecto a las albóndigas espero, como con cada receta que subo, que os animéis a prepararla en casa. Como podéis haber comprobado, no es nada complicada y además, puede hacerse en plan comida formal o también queda genial para ponerlo en plan aperitivo cuando se sientan unos pocos a la mesa (estos días que llegan se suelen prestar a ello). No me entretengo más por hoy, que es domingo y tengo que ver una opción de la cámara de fotos para intentar hacer una cosa.

   Nos vemos en unos días... ¡Feliz semana a todos!


Cómo cocer arroz Basmati.


Ingredientes:
- Arroz Basmati.
- Agua.
- Aceite.
- Sal.
Elaboración:
   No pongo cantidades en peso ya que esta vez es volumen. Evidentemente el aceite, la sal y el agua dependerán del arroz que se vaya a cocer. El aceite no es mucho, por ejemplo, para 100 gr de arroz sería como una cucharada (15 ml), la sal va al gusto, pero el agua tiene una medida con respecto al arroz:
   Para una parte de arroz se pondrá 1 parte más 2/3 de agua.
   Enjuaga el arroz muy bien en un colador o similar hasta que el agua salga limpia (si vas dando con la mano se hará mucho antes y así ahorramos en agua).
   Una vez enjuagado (no tiene que estar escurrido del todo), pon un chorro pequeño de aceite en una olla (la cantidad depende siempre del arroz que se vaya a cocer) y cuando coja temperatura añade el arroz, un poco de sal y mueve con una cuchara durante un par de minutos, siempre con cuidado de no quemarlo.
   Añade el agua y deja cocer a fuego medio/alto hasta que el arroz esté al nivel del agua. En ese momento pon el fuego al mínimo, tapa bien y deja cocer 8 minutos. Pasado ese tiempo, destapa, comprueba que está bien hecho y si ves que le falta, vuelve a tapar y deja otro minuto más.
   El arroz así cocido sirve para usarlo en el momento como guarnición o para enfriar (en ese caso lo mejor es que lo eches en una fuente bien extendido para que enfríe cuanto antes) y usarlo después en ensaladas o en un arroz frito.

Notas:
   La verdad es que se hace muy rápido este tipo de arroz. Yo siempre lo hago así tanto para usarlo como guarnición o acompañamiento de algunos platos, como para hacer arroz frito, ya que este tipo de cocción hace que quede muy suelto una vez que enfría. Y en serio que de un día para otro queda perfecto para eso. 


   En esta foto se ve el arroz una vez que lo he salteado, no tiene mucho misterio, pero es para que se vea que no hay que dorarlo, es solo dar unas vueltas.


   Ese es el momento en el que digo que hay que poner al mínimo, tapar y contabilizar el tiempo, justo cuando el arroz está al ras con el agua.


   Y una vez pasado el tiempo, airea un poco para comprobar que esté bien hecho. Si es así, sirve y si ves que le falta, vuelve a tapar y deja otro minutillo.

Apuntes:
   Antes de decir nada os comento que odio fotografiar arroz, tal vez algún año de estos le coja el punto y me salga una foto decente, pero mientras tanto, con estas se queda la entrada (la de la portada y la que voy a poner ahora son fotos que llevan hechas desde 2016 y que me he encontrado en la carpeta de la que se suponía que iba a ser la copia de seguridad de la entrada en hoy he decidido hacer).


   Y es que realmente esto ha salido de otra receta. Estaba con las "Notas" de las albóndigas vietnamitas y cuando iba a explicar como cuezo el arroz Basmati (lo hice hace mucho en Instagram, pero desde aquel día he cambiado la cantidad de agua, ya que en aquellos entonces ponía 1 parte más 3/4 partes y ahora pongo algo menos, como habéis podido leer en la elaboración. En fin, que todo esto me ha llevado al descubrimiento de la carpeta esa de la que hablo.
   He pensado que en vez de hacerlo ahí, lo mejor era crear una entrada propia y así, cuando en las recetas que suba más adelante sea una opción este tipo de arroz, en vez de volver a explicar, enlazo directamente con esto y listo.

   Poco más que contar por aquí, vuelvo a la entrada de las albóndigas, que la he dejado colgada para hacer esto en un momentillo.

   Nos vemos en unos días... ¡Feliz semana a todos!