martes, 16 de mayo de 2017

Bánh mì de cerdo


Ingredientes:
- Lomo de cerdo.
- Mahonesa.
- Pepino al gusto.
- Cilantro.
- Salsa Sriracha.
- Pan.
Encurtido:
- 120 gr. de col.
- 80 gr. de zanahoria.
- 80 gr. de nabo.
- 250 gr. de agua.
- 70 gr. de azúcar (4 tbsp.+2 tsp.)
- 50 gr. de sal. (3 tbsp.)
- 120 gr. de vinagre japonés.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer para preparar este rico bocadillo es el encurtido. En un cazo pon el agua al fuego, cuando esté caliente (no hace falta que hierva), añade y disuelve el azúcar y la sal. Cuando enfríe, añade el vinagre y reserva. Pela y pica suficiente pepino para poner en los bocadillos que piensas hacer.
   Pica la col, zanahoria y nabo en juliana y/o bastoncitos. Pon todo en un bol y añade por encima el líquido que tienes reservado. Deja reposar.
   Para preparar el interior del bocadillo tienes dos opciones, una, hacer el lomo en el horno, o en la olla de cocción lenta y partirlo muy fino, o comprar filetes de lomo y hacerlos en la sartén (en notas cuento algo más).
   Para montar el bocadillo abre el pan, unta la base con mahonesa, pon el lomo encima, reparte pepino al gusto, pon las verduras encurtidas, las hojas de cilantro y salsa sriracha al gusto también.

Notas:
   Como veréis, hoy no he puesto cantidades en la mitad de los ingredientes, pero con un par de cosillas que cuente, vais a controlar rápidamente este bocata. Como siempre, prefiero hacerlo aquí en vez de en la elaboración, por agilizar la primera parte y por extenderme en esta segunda... Aclarar que con esa cantidad de verdura encurtida hay para cuatro bocadillos del tamaño que comento un poco más abajo. Así os hacéis una idea de la cantidad que pongo (aunque veáis la foto, en ocasiones  engaña por la perspectiva que tenga).


   El líquido para preparar el encurtido es muy sencillo de hacer. Como ya he dicho más arriba, el agua no hace falta que hierva, pero sí que esté caliente, ya que eso hará que tanto las sal, como el azúcar, se disuelvan antes. Aunque en los ingredientes ponga vinagre de arroz y sea el que yo utilizo, se puede preparar con vinagre de vino blanco sin ningún tipo de problema.


    Por supuesto que como véis, es entretenido el momento de cortar las verduras, pero os aseguro que merece la pena dedicarles un ratino. Se puede cortar con mandolina, es más lo suyo es cortarlo con una mandolina japonesa (sí, habéis leído bien), pero del mismo modo que digo que no podría parar sin mis ralladores de Microplane, sin eso si puedo hacerlo.
   Se me olvidaba, lo suyo para este bocadillo es utilizar el daikon, que no tiene nada que ver en sabor con el nabo común que aquí solemos utilizar, pero como no creo que muchos lo podáis encontrar sin problema, lo he cambiado por el clásico, pero si lo tenéis a mano, hacéis el cambio de nabo por daikon y listo.


   Un consejo con el encurtido, si se deja reposar al menos dos o tres días, las verduras habrán cogido más sabor, pero si os pasa lo que a mí, que a veces planifico el bocadillo por la mañana para cenarlo por la noche, os aseguro que está también ideal. Pero sí, recomiendo el reposo y una planificación más o menos organizada...


   Tema lomo, como dije en la elaboración, hay dos opciones (vale, hay más, muchas más, pero con dos sobra por el momento).
   Yo siempre suelo hacer la carne en la olla de cocción lenta (compro un trozo de lomo de 700-800 gr., lo dejo toda la noche macerando en la mezcla de turno que me apetezca y al día siguiente, sello en una sartén y lo dejo en Low unas tres horas y media. Para cortarlo a modo de fiambre me gusta que esté bien hecho). Una vez que lo tengo bien reposado, corto en lascas y a la hora de ponerlo en el bocadillo, templo un poco la carne en el microondas.
   Otra opción es comprar filetes de lomo, macerarlos por ejemplo con salsa de soja, salsa Teriyaki o lo que os apetezca y hacerlos en la sartén vuelta ya vuelta, de las dos formas está muy rico, como siempre, es algo que dejo a vuestra elección.


   Sí, he puesto una foto con un pegote de mahonesa, ¿Y?... La verdad es que es para que veáis el tamaño de los bocatas que suelo hacer, que están entre los 12-15 cm.. Aprovecho para decir que el pan recomendable para esto es uno tipo viena (claro, lo que en mi pueblo llaman vienas, que en otros sitios son otra cosa). Para orientar, un pan que esté tierno por dentro y crujiente por fuera, vamos, que se puede preparar con un pan tipo baguette. Y si os apetece, la salsa sriracha, en vez de ponerla salteada por el bocadillo, se puede mezclar directamente con la mahonesa (el sabor final no tiene nada que ver con la mahonesa de sriracha que se compra preparada. Hoy en día es fácil encontrar todas las salsas y condimentos "raros" en internet, pero si no tenéis a mano la sriracha, la cambiáis por algo más común como el tabasco, aunque en sabor no tengan nada que ver, pero lo suyo es que tenga ese punto de picante.


   Evidentemente, al partir la carne fina, pongo bastante cantidad. El secreto de partirla así y no ponerla más gruesa es porque es bastante más agradable la mordida.


   El pepino veis que también lo parto bien fino. Ahhhh, se me olvidaba, si os apetece, como una hora antes, podéis partir el pepino, ponerlo en un colador y añadir una cucharadita de sal y otra de azúcar por encima. Y a la hora de hacer el bocadillo, enjuagáis y secáis bien.


   Y hablando de secar, antes de poner las verduras encurtidas en el bocata, no olvidéis escurrirlas bien y pasarlas por un papel absorbente, que no queremos un bocata aguado.
   Aunque no ponga foto del cilantro, eso sí que es al gusto. A mí me encanta bien servido, vamos, que en todos los mordiscos lleve para que refresque. Si os parece que las hojas enteras es mucho, podéis partirlas en trozos más pequeños y repartirlas a vuestro gusto.
   Consejo: Quitar la miga a la parte de arriba del pan (o a la de abajo, o a las dos...) para que al cerrar, todo lo que contiene el bocadillo pueda acomodarse en su interior.

Apuntes:
   Pues sí, se trata de un bocadillo, sin más, de hecho "bánh mì" significa pan de trigo, por lo que después hay que añadir el elemento principal del bocata, en el caso de hoy, el cerdo y todo lo demás.
   Como en todo, este bocadillo se puede rellenar de mil cosas, pollo, ternera, gambas o langostinos... Admite todo lo que le pongas. Lo importante es que tenga ese equilibrio entre lo dulce, ácido, salado y picante. A veces, dependiendo de si en ese momento tengo o no en casa, le pongo también paté de cerdo dentro, ya que le da un puntazo buenísimo, por lo que os animo a que lo probéis con ese ingrediente extra.
   Siempre se puede meter más a este bocadillo vietnamita, como por ejemplo el clásico sazonador de Maggi, cuyo uso está muy extendido en la cocina oriental. Si lo podéis conseguir, no olvidéis ponerle unas gotas cuando preparéis esta receta. Es curioso, pero en origen, este bocadillo era francés, siendo bastante más refinado, ya que en vez de mahonesa, se hacía con mantequilla y con paté (del bueno, que dirían algunos), pero en Vietnam eran productos bastante caros, por lo que adaptaron esa receta a productos locales y bastante más económicos y sin duda el resultado es inmejorable.

   Y cambiando de tema,decir que este fin de semana me ha cundido un montón, ya que en Madrid hemos tenido un fin de semana de tres días, gracias a San Isidro. El sábado tocó ir al centro, como casi siempre, a comer por allí y a cotillear algunas cosas. Llegué a casa cansada de la pateada, con algunas compras de camisetas baratas en Primark, de esas para estar en casa, que algunas de las que tengo estaban ya en un estado bastante lamentable y he decidido no gastar mucho por ropa que no va a ver la calle nunca. El domingo me acerqué al polígono de Cobo Calleja a última hora de la tarde, después de patusquear de nuevo el centro, para buscar una cosa en el supermercado oriental Wenzhou (pinchando aquí os llevará a su web), es enorme y, aunque tienen casi lo mismo que los super orientales a los que voy en el centro de Madrid, lo tienen muy bien organizado y tienen mucha cantidad de todo, para muestra, un botón, que se dice. Os dejo una foto que hice con el teléfono de uno de los lineales dedicados a salsas:


   Como veis, tienen unos cuantos tipos de salsa de soja, la clara, la oscura, la japonesa, la... Vamos,  todas!!! De eso no compré, ya que tengo en casa de varios tipos y por el momento estoy servida. Pero sí me traje a casa unos cuantos de preparados de esos de noodles a los que hay que añadir tan solo agua, uno de marisco al curry, otro de kimchi, otro de ternera y otro de cerdo barbacoa. No es que sean gran cosa, pero me gusta probar estas cosas y comparar. no hay que decir que los que se hacen en casa están mucho mejor...


También se vinieron conmigo una col china y unos pak choi, que a simple vista parecen acelgas mini, pero en realidad son un tipo de col. ¡¡En salteado están buenísimas!! Y la col china va genial para rellenar las gyozas y ese tipo de aperitivos orientales.


   Y como me gusta mucho la raíz de loto, pues la eché al carro, que en salteados está estupenda y además, me parece muy bonita. Y sí, me pudo la pereza y pensando en la cena me hice con unos baozis, que podría haber preparado en casa, pero era ya la última hora del domingo y no me apetecía nada de nada.


   Y el lunes... ¡¡San Isidro!! No, no fui al pueblo a celebrarlo, decidí quedarme en Madrid y acercarme este año a la pradera, como un montón de madrileños y no madrileños, allí vi al santo, vi bailar chotis, también me paseé por los puestos de rosquillas (que no compré, tan solo hice una foto para subirla a Instagram), esperanzada con que en algún puesto de productos gallegos (siempre hay gallegos y extremeños en estos saraos), tendrían las famosas rosquillas de Ponteareas, pero no, esas no pasan de Padornelo pa'cá... Sniff snifff. Tenían las de Gondomar, que no es que sean malas, pero llevaba las otras en la cabeza. En fin, habrá que esperar a la Peregrina para poder comerlas.
   Y poco más que contar por hoy, tan solo decir lo que siempre digo, que espero que os animéis a preparar este rico bocadillo, que si tenéis alguna duda, preguntéis sin problema  y, la tengáis o no, que os encante cuando lo hagáis en casa.

   Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!

martes, 9 de mayo de 2017

Ensalada de col (Coleslaw)


Ingredientes:
- 400 gr. de col.
- 100 gr. de zanahoria.
- 50 gr. de manzana.
- 150 gr. de mahonesa.
- 100 gr. de yogur natural.
- 10 gr. de mostaza.
- 15 ml. de vinagre de manzana.
- 1 tsp. de sal.
- 1 tsp. de azúcar.
Elaboración:
   En un cuenco haz la salsa, mezclando la mahonesa, el yogur, la mostaza, el vinagre, el azúcar y la sal. Reserva todo mientras preparas el resto de ingredientes.
   Pica la col en juliana, ralla la zanahoria y corta la manzana en bastoncitos muy pequeños. Pon todo en un bol grande y añade la salsa que has preparado, removiendo bien. Deja que repose en la nevera al menos una hora, para que coja bien todos los sabores.
  
Notas:
   Tanto la col, como la zanahoria y la manzana están pesadas una vez limpias. Y dicho esto, sigamos con las mínimas explicaciones que hay que dar.


   En el caso de la col, como ya he dicho, la corto en juliana y siempre quito la parte más dura. Si os apetece una ensalada más "divertida" en cuanto a colores se refiere, podéis utilizar varios tipos de col. En la foto de la manzana podéis ver el tamaño de los bastoncitos. Se puede hacer más fino, pero me gusta sentirla al masticar. Lo de la manzana es opcional y se puede omitir, pero a mi me encanta el puntazo de frescor, mezclado con un pelo de acidez que le da al conjunto de la ensalada.


   Con la zanahoria tenéis dos opciones, picarla en bastoncitos, al igual que la manzana, como es el caso de la foto de la izquierda, o rallarla, como en la foto de la derecha. Normalmente, yo siempre la rallo, pero de las dos formas queda estupenda.


   Aunque en el apartado de apuntes cuento algunas cosas sobre la salsa y las diferentes opciones, aquí os digo que aunque yo utilice vinagre de manzana, se puede usar perfectamente vinagre de vino.


   Cuando aliñéis la ensalada mi consejo es que siempre reservéis un poco de la salsa para ponerla justo antes de servirla, de ese modo quedará, como decirlo... Como más fresca.


   Y poco más que decir de esta receta. Y no olvidéis eliminar el agua que se forme en el fondo si la tenéis varios días en la nevera. A mi me suele durar un par de días, tres como mucho, dependiendo del hambre que se gaste en casa.

Apuntes:
   Ya sé que no traigo nada nuevo con esta ensalada, pero seguro que hay gente que, a pesar de lo sencilla que es, no la ha preparado nunca en casa.
   Lo que cuento ahora es algo personal sobre esta receta, ya que como todo, es cuestión de gustos. Por ejemplo, desde hace bastante tiempo, he decidido que como más me gusta es con un reposo no muy largo, vamos, que como digo en la elaboración, con una hora tendrá más que suficiente para estar en su punto justo, ya que así las verduras mantendrán todo el crujiente y no le dará tiempo a la col a soltar mucha agua.
   Aunque os parezca una contradicción, para que la col se mantenga tersa por más tiempo (si se va a comer en el día no es necesario), es aconsejable ponerla una vez picada en un escurridor, añadir una cucharada de sal y dejarla un par de horas para que suelte el agua. Evidentemente, después habrá que secarla bien. De nuevo sé no estoy diciendo nada nuevo, ya que seguro que más de uno lo hace con calabacines, pepinos y demás.
   Sigo con el tema salsas, ya que esta ensalada admite varios aliños. El que he puesto arriba es el que más me gusta para acompañar el pulled de pollo (aquí el enlace al vídeo).
    Ni qué decir tiene, que el aliño más sencillo es el de aceite, vinagre, sal y pimienta, que es ideal para acompañar algunos tipos de pulled, como el "estilo de Texas",  elaborados con cerdo. Pero también se pueden hacer cambios a la mía, por ejemplo, podéis cambiar el yogur por buttermilk (que es suero de leche) o por sour cream (nata agria). O hacerla tan solo con mahonesa. También si le ponéis un poco de cebolla rallada queda genial. Eso ya lo podéis ir viendo vosotros.

   Y poco más que contar por hoy, si se me ocurriera algo nuevo, vengo, edito y os lo cuento, que sé que me estoy quedando (dejando, para ser más correcta) algo en el tintero y no hay forma de recordarlo... Madre mía, ¡¡¡cómo están las cabezas!!!

   Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


domingo, 30 de abril de 2017

Flan de queso perfecto


Ingredientes:
- 7 yemas de huevo.
- 4 claras de huevo.
- 120 gr. de azúcar.
- 400 gr. de leche condensada.
- 180 ml. de leche.
- 340 gr. de leche evaporada.
- 225 gr. de queso crema.
- Punto de sal.
- 1 cucharadita (tsp.) de vainilla líquida.
- Caramelo líquido.
Elaboración:
  Precalienta el horno a 170º C. Elige un molde redondo (yo utilizo uno de 23 cm. de diámetro y de 4'5 cm. de altura) y una fuente en la que quepa, ya que debe ir al baño María. Prepara caramelo suficiente para cubrir el  fondo del molde, o utiliza uno comercial, echa en el molde y reserva.
    En un cuenco grande bate las yemas junto con la leche, leche condensada, leche evaporada, sal y vainilla hasta que esté bien mezclado.
   En otro cuenco, con ayuda de unas varillas, bate las claras, el azúcar y el queso crema hasta que esté bien cremoso. Una vez que lo tengas, mete a esta dos tazas de la mezcla de las yemas y mueve bien hasta que quede suave. Cuando lo tengas, vierte todo esto en lo que nos queda de la primera mezcla sin dejar de mover.
   Vierte toda la preparación en el molde (si quieres que quede más fino, cuela mientas lo vas echando) en el que ya tienes el caramelo y ponlo en el horno al baño María (con agua caliente y con agua suficiente para que cubra 1/3 del molde) entre 45-55 minutos. El flan estará cuando al introducir un cuchillo, brocheta o similar, salga limpio.
   Saca el molde del baño María, deja sobre una rejilla unas dos horas y antes de desmoldar, ponlo en el frigorífico para que se asiente bien. Para desmoldar, dale la vuelta en un plato lo suficientemente grande para que el caramelo no se te derrame por la encimera.

Notas:
   Medianos, la respuesta a la pregunta del tamaño de los huevos es medianos. Ya he dicho muchas veces que si no digo nada, siempre utilizo ese tamaño, pero todavía sigue habiendo "apampanaos" como Mollete, que me lo pregunta una y otra vez... Y sí, por supuesto que lo podría poner al inicio de la receta, pero así sé si se lee todo o solo lo que se cree necesario.
   Sé que en principio la lectura de la elaboración puede parecer complicada, pero si lo leéis dos veces seguro que me entendéis. Por si quedan dudas, os pongo la forma que tengo para dar esta receta a los amigos que me la han pedido:
Ingredientes (ojo, que el orden está cambiado con respecto a como los he puesto al inicio):
1.-   7 yemas.
2.-   180 ml. de leche.
3.-   340 gr. de leche evaporada.
4.-   400 gr. de leche condensada.
5.-   Pizca de sal.
6.-   1 tsp. de vainilla.
7.-   4 claras.
8.-   225 gr. de queso crema.
9.-   120 gr. de azúcar.
10.- Caramelo líquido
Bol 1: Bate/mezcla bien los 6 primeros ingredientes. 
Bol 2: Bate las claras, el queso y el azúcar hasta que esté cremoso. 
Echa dos tazas del bol 1 al 2, mezcla bien. Y batiendo despacio, añade todo el bol 2 en el 1. Echa en un molde con caramelo en el fondo y hornea al baño María a 170° C unos 45-55 minutos. Deja enfriar y desmolda.
   Ese es el resumen y por el momento quien lo ha hecho no ha tenido problemas de entendimiento. 
El queso crema es el queso tipo Philadelphia, pero cualquier marca sirve. Y dicho esto, pongo alguna foto, para que no quede esto tan soso...


   Vamos con el caramelo, yo no suelo comprarlo, me gusta hacerlo en casa, pero más bien a lo perro, es decir, en el microondas, azúcar, un pelo de agua y en unos minutos está listo. Viendo la foto me estoy dando cuenta de que este molde lo tengo bastante perjudicado, y no es que me de pena, ya que lo compré de urgencia hace como cinco años en un chino, pero me da pereza buscar otro similar.


      Aquí podemos ver los ingredientes de los dos tipos de mezclas que hay que hacer. La verdad es que en el de la derecha se distinguen los tres, pero en el de la izquierda los diferentes tipos de leche no se ven, cosa evidente, aunque sí se pueden ver la yema y la pasta de vainilla.



      Por un lado, aquí se ve cuando añado ya la mezcla completa del bol 2 al 1, disculpad las fotos, pero echar con una mano el líquido y con la otra la foto, no es fácil, por eso mismo, por faltarme una mano, no aparece el colador en la foto de la derecha, ya que sí, siempre cuelo la mezcla, así el flan queda mucho más fino al paladar. Evidentemente, tal y como hice la foto, solté la cámara y cogí el colador.



    Esta foto es tan solo para que veais a que alura queda el líquido del borde del molde, lo pongo, ya que en la siguiente foto podéis ver como sube.



   Y sí, me acabo de dar cuenta de una cosa, la foto de más arriba me la podría haber ahorrado, ya que aquí también se ve lo que queda para llegar al borde, pero como estoy apampaná, pues así me pasa...



   Aquí con cacharro para ver si sale seco, que salió, y sí, también salió esta vez algo más "dorado" de la cuenta, pero qué le vamos a hacer!! Sí, eso para hasta en las mejores familias. Aunque ponga 45-55 minutos, yo siempre lo tengo con los primeros 45, es más, alguna vez lo he tenido antes, dependiendo en el horno que lo haga, pero ya sabéis que hasta que no probéis en el vuestro, no sabréis el tiempo justo.



   Y no podía dejar de poner un par de fotos del flan, que no es que valgan para algo, pero es que o las ponía, o se quedaban en el tintero y eso no puede ser. Aprovecho para recordar que utilicéis un plato bien hermoso para dar la vuelta al flan. Evidentemente, no hace falta decir que los podéis hacer individuales, por lo que el tiempo de horno variará algo.


Apuntes:
   ¡¡El flan que nunca falla!! Realmente ese es el nombre que debería poner en el encabezado de la receta y seguro que sube rápido en el buscador.
   Es muy rico, a la vez que es muy fácil de elaborar (de verdad). Lo único importante a tener en cuenta es que hay que calcular los tiempos de reposo en el molde, por lo demás, no tiene más misterio.


   ¿Y esta foto ahora? Simple, el otro día, haciendo el flan, vi las yemas así, con esa forma de flor y me hizo mucha gracia, por lo que le hice una foto con el teléfono, para compartirla en Instagram. Evidentemente, tal y como la compartí, hice otra con la cámara para ponerla aquí (lo sé, es absurdo, pero soy así).
   Esta receta es otra de las clásicas que nunca falla, vamos, al menos siempre que la he hecho, quien la ha probado ha terminado contenta (bueno, no todos, que Garbiñe me dice que para ella está demasiado dulce, pero como a veces la vasca está un poco pa'llá, pues no le hago ni caso). Desde luego, no pongo en duda que es una bomba calórica pero, ni es un flan que se hace todos los días, ni te lo bajas entero de una sentada. Hay quien, cuando lo hago, le pone nata montada para acompañar (por si no tiene bastante ya solo). Si os apetece, pues le añadís ese extra, ya que siendo sincera, le queda divino de la muerte osheeeeeaaaa.

   Estoy yo pensando que hace un montón de tiempo que no os enseño como va creciendo Carlota, ¿verdad?. Pues voy a poner remedio ahora mismito y os pongo un par de fotos de la criatura, que a mi se me hace grande para los tres años que acaba de cumplir hace poco, aunque yo de niños y tamaños entiendo lo justo...

 Aquí está con el refresco que se estaba tomando el abuelo y que le quitó con la frase típica de "porfaaaa, dame un poquito, lolo", a lo que padre fue incapaz de resistirse... Ainssss, ¡¡esos abuelos blandurrios!!.


 Y aquí con Bulma, el nuevo miembro de la familia de mi hermana al fondo, mal que le pese a mi madre. Al final, después de mucho hacerse de rogar, ha permitido que la perrina conociera el pueblo y hasta ha dejado que corretee libre por el patio. No sé si es amor de tía, pero mi sobrina me tiene realmente enamorada, aunque eso creo que ya lo he dicho muchas veces.

   En fin, que no me alargo más por hoy. Aprovechando que estoy sola en casa, voy a ver si adelanto un poco la que quiero que sea la próxima entrada, al menos iré poniendo los ingredientes y demás, que de esa forma sé que no me costará tanto arrancar otro día.

   Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!

lunes, 27 de febrero de 2017

Philly cheese steak


Ingredientes:
- 400 gr. de ternera.
- 110 gr. de cebolla (1/2)
- 60 gr. de pimiento verde (1)
- 100 gr. de champiñones (4)
- 70 gr. de queso.
- 1 tsp. de ajo molido.
- 1 tbsp. de salsa Perrins.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 4 panecillos de viena.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es rallar el queso, (en mi caso Enmental), abrir los panecillos por la mitad, sin llegar al final y picar la cebolla, pimiento verde y champiñones en juliana.
   En una mitad de la plancha pon un chorro de aceite y cocina un poco la cebolla hasta que pierda el crujiente. Añade el pimiento verde y deja que se haga un poco. Mientras que acaba de cocinarse, saltea la ternera en la otra mitad de la plancha. Cuando esté casi lista, añade los champiñones laminados a la cebolla y el pimiento y deja que se cocinen un poco.
   Une todos los ingredientes y mezcla bien. Añade el ajo molido, la salsa Perrins, rectifica de sal y pimienta y vuelve a mezclar todo.
   Haz cuatro montones y pon encima de cada uno parte del queso que tienes rallado. Deja que se derrita (en este punto lo mejor es taparlo para que se haga antes).
   Cuando el queso se haya derretido reparte esos montones en los panecillos, que previamente habrás tostado un poco y sirve acompañado de ensalada, si lo quieres más ligero o de patatas fritas, si las calorías no son un problema.

Notas:
   Antes de nada, decir que según voy poniendo ingredientes en la plancha voy salando, de ese modo controlo mejor las cantidades y todo va cogiendo mejor sabor desde el principio. También decir que la "tsp." de ajo corresponde a una cucharita de café, o a 3'5 gr., para los que utilizáis báscula de precisión y la "tbsp." en el caso de la salsa Perrins, corresponde a una cucharada sopera o,  en medidas exactas, a 15 ml.


   La carne original de esta receta es ternera, pero si os apetece, la podéis preparar también con pollo, eso sí, cortado en tiras similares a las de la foto. De este modo se hará más rápido y los bocados serán más agradables y compensados con el resto de los ingredientes.


   Ya sabéis de la importancia de tener a mano y listos todos los ingredientes de una receta antes de comenzar a prepararla, lo que en el argot de cocina se conoce como "mise en place". Después vienen las prisas y si se nos olvida algo podemos echar a perder nuestro plato.


   No he puesto en los ingredientes el tipo de queso por un sencillo motivo y es que lo suyo es que pongáis el queso que más os guste, eso sí, siempre que funda bien. Esta vez le he puesto Enmental, pero otras veces pongo Provolone, Gouda o el que tenga más a mano. Como ya he dicho muchas veces, yo lo rallo con uno de mis amados Microplane, pero por supuesto que se puede poner en lonchas finas. Como digo, lo importante es que funda bien.


   Con respecto a los panecillos (en este caso son comprados, antes de que algún bicho diga algo), pueden ser alargados o redondos, lo único importante (bueno, importante, lo que se dice importante...) es que sean tiernos. En la foto no se aprecia bien, pero están cortados, como digo en la elaboración, sin llegar hasta el final. Si os gustan sin tostar, pues nada... Pero en el caso de os gusten tostados, podéis hacerlo en la tostadora que tengáis o como hago yo, que los hago en la misma plancha, antes de empezar a elaborar el relleno. Quien dice tostados dice un poco calentitos, que están mucho mejor.


   En esta secuencia de fotos os muestro lo que he explicado más arriba. Ni que decir tiene que si no hay plancha en casa lo suficientemente grande para hacer todo, se puede hacer en sartén. Es más, si ese fuera el caso y no os apeteciera ensuciar dos sartenes, perfectamente se puede hacer todo en la misma, eso sí, poniendo la carne después de la cebolla y añadiendo el pimiento y los champiñones una vez que esta estuviera bien salteada. Por cierto, aunque la sal la voy poniendo según voy añadiendo ingredientes, la pimienta la pongo una vez que está todo mezclado.


   Aunque al inicio de las notas os he puesto las cantidades tanto de la tsp. como de la tbsp., os pongo una foto para lo que aún no las tenéis. Como siempre os la recomiendo, ya que es una forma muy rápida de tener ciertas medidas controladas.


   Aquí veis los montoncitos de queso y como quedan una vez fundidos. Evidentemente la cantidad que yo he puesto es orientativa, ya que si os gusta con más es tan sencillo como poner un extra (sí, yo a veces pongo bastante más)


   Y así es como tapo yo los montones de carne con el queso para que funda bien, ya que para la plancha no tengo una tapadera que me de para taparlo todo. Un trozo de papel de aluminio y listo, una cosa menos que se ensucia.

Apuntes:
   Empiezo diciendo que la semana pasada no publiqué por dos motivos, uno, que estaba perrísima y otro, que no quería poner dos semanas seguidas una receta dulce y como no tenía nada preparado, no me apetecía hacer algo a prisa y corriendo. Dicho esto, sigamos pues...

   Este fin de semana ha tocado estar en casa tranquila, nada de pueblo, nada de salir, no por gusto propio, la verdad, por lo que tengo poco que contar, pero para que esto no se quede más soso que la comida de un hipertenso en un hospital, creo que os voy a contar un poco la historia de este bocata.
   Primero decir que llegó a mi vida gracias a uno de esos programas americanos de televisión dedicados a mostrarnos las comidas rápidas. Tal y como lo vi, lo apunté en mi libreta de pendientes y se convirtió en un imprescindible en mi cocina desde hace ya mucho tiempo. Unas veces lo hago con ternera y otras con pollo, dependiendo de lo que tenga más a mano.
   Este bocadillo, llamado en origen "steak sandwich", se creó allá por 1930, en un modesto puesto de perritos calientes de Philadelphia. Cuentan que Pat Olivieri, aburrido de comer siempre lo mismo, mandó comprar un poco de ternera y decidió ponerla en un pan de perrito, junto con un poco de cebolla para cambiar un poco. Un taxista que allí estaba en ese momento, le dijo que le preparase uno y le dijo que se dejase de perritos, que empezase a vender eso. Y junto con su hermano, Harrie Olivieri, es lo que hizo. Años más tarde, por deseo de algunos clientes, fue cuando se le empezó a añadir queso.


   En la foto podéis ver los diferentes tipos de bocadillos que hacen, comienza con el básico de cebolla y carne y a eso, se le van añadiendo al gusto otros ingredientes. Puedes pedirlo con champiñones, con pimientos, puedes elegir entre tres tipos diferentes de queso, en fin, que hay unas pocas de combinaciones posibles.
   Fuera de esa ciudad se le conoce con el nombre de "Philadelphia cheese steak", en el caso de este que lleva queso y sin el "cheese" de por medio cuando no lo lleva. Evidentemente por un ahorro del lenguaje, familiarmente se le conoce como "Philly cheese steak". Y el que yo preparo es un "echa de todo lo que tengas"

   En fin, que como siempre digo, no me enrollo más, espero que os animéis a prepararlo en casa, ajustando las cantidades a vuestro gusto personal, ya que los ingredientes que pongo son meramente orientativos y el fin es que con eso ya vayáis jugando hasta dar con vuestro bocata perfecto.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!


martes, 14 de febrero de 2017

Chai masala


Ingredientes:
- 4 anises estrellados.
- 4 tsp. de vainas de cardamomo.
- 3 tsp. de granos de pimienta negra.
- 1 varita de canela.
- 1 tsp. de clavo.
- 1 tsp. de jengibre molido.
Elaboración:
   Saca las semillas de las vainas de cardamomo e introdúcelas junto con todas las especias excepto el jengibre en un molinillo y reduce a polvo. Una vez que lo tengas, mezcla con el jengibre y guarda en un bote de cristal.
    Con un cuarto de cucharadita de esta mezcla tendrás para aromatizar un té.

Notas: 
    Os paso las cantidades en gramos, por si sois de los de balanza (yo suelo manejar las dos cosas, dependiendo de lo que haga).
- 4 gr. de anís estrellado.
- 11 gr. de cardamomo verde.
- 7.5 gr. de granos de pimienta negra.
- 3.7 gr. de canela en rama.
- 1.6 gr. de clavo de olor (25 unidades).
- 2 gr. de jengibre molido.
   Si os apetece y sois de los que tenéis siempre en la nevera jengibre fresco (ese es mi caso), podéis eliminar de la mezcla el jengibre molido y cada vez que uséis la masala (mezcla), poner un trocito fresco, que podrá sen entero o rallado, dependiendo de la intensidad que busquéis.
 Una vez sacados las semillas de carmamomo de sus vainas, pesarán más o menos unos 7.5 gr., lo digo por si ya lo tenéis molido, así os hacéis una idea.


   Madre mía, qué sequísimo tenía el cardamomo esta vez... Por cierto, ni que decir tiene, que con las vainas podéis aromatizar la leche para algún flan, pan, bizcocho o lo que os apetezca. Aquí no se tira nada.


   Y ese es el aspecto que tiene una vez molido. Con estas cantidades da para llenar casi un bote de especias del tamaño estándar, vamos, de los que se suelen ver en las tiendas. Os digo en la elaboración que lo moláis en molinillo, pero si tenéis la "infernal" (Thermomix), os quedará divino.

Apuntes:
   Empezaré comentando algo muy importante, hay tantas mezclas para el té como casas en las que se elabora. Pasa un poco como en Extremadura con las migas, que las haces de una forma y siempre hay alguien que te dice eso de "pues en mi casa no se hace así", arrugando el hocico... O peor, te mencionan a la abuela para dar más fuerza y tipismo "pues en casa de mi abuela siempre se ha hecho así", cosa que es peor, ya que te toca decir eso de "¡¡pues en la de la mía, no!!". A lo que voy, como todos tenéis casa, esta receta es solo una idea, después vosotros podéis hacer cambios hasta que deis con vuestra mezcla perfecta.

   Ya en las notas os he comentado uno de esos cambios que podéis hacer, que es cambiar el jengibre seco por el fresco, con lo que el té ganará en potencia, del mismo modo que si cambiáis la canela por la cassia, que le dará un punto más fuerte. También, si os gusta lo cítrico, le podéis poner un poco de cilantro (a ver, seco, de esos que vienen en granitos, no le vayáis a poner fresco, por Dios). Y el anís estrellado se puede cambiar por hinojo, o combinar los dos, ya que el aroma anisado del hinojo es diferente.

   Reconozco que a veces no utilizo este "mix" ya preparado, lo dejo para los días en los que no tengo ganas de estar abriendo botecitos y lo más rápido es poner un poco de esta mezcla al té. Cuando lo hago sin moler, dejo infusionar las especias enteras (al gusto, dependiendo del toque que le qiera dar ese día) junto con el té. Eso sí, tanto en enteras, como molidas, siempre desde el principio.

   Es curioso, la gente suele decir la frase de "me he preparado un té chai masala", realmente la palabra "chai" ya significa té (con leche), por lo que vendría a ser como una redundancia. Lo digo a modo de información. La verdad es que en origen, este tipo de té lleva leche, pero yo lo hago sin ella normalmente, infusiono especias y té en el agua y listo, al igual que tampoco le pongo nada de azúcar ni miel. Pero por si queréis, una forma de prepararlo, aunque es más largo, es cocer leche con las especias durante tres minutos más o menos y a eso, añadir el agua en la que ha infusionado el té, edulcorar con lo que más os guste.

   Y poco más por hoy, espero no tardar en volver con una receta "de verdad", pero es que llevaba muchísimo tiempo con ganas de compartir con vosotros esto. Ah, por cierto, mi amiga Nieves (Copito para mí), dice que le parece muy fuerte esta mezcla, pero como ya os he dicho, esto es solo una base, después ya lo podéis ir cambiando todo a vuestro gusto. Ya, pispás, corto, adiós...

Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


martes, 7 de febrero de 2017

Galletas Shortbread


Ingredientes:
- 200 gr. de mantequilla.
- 108 gr. de azúcar caster.
- 231 gr. de harina de repostería.
- 55 gr. de almidón de maíz (Maizena).
- Sal (opcional).
Elaboración:
   Pon en un bol la mantequilla atemperada partida en trozos, añade el azúcar y bate hasta conseguir una crema.
   Mezcla la harina y el almidón de maíz e incorpóralos a la mantequilla y azúcar en tres veces. Cuando tenga un aspecto terroso, pon todo en la encimera y con las manos mézclalo bien hasta que quede una pasta fina. Envuelve en papel film y refrigera una hora más o menos para que coja cuerpo.
   En la encimera, ayudándote de un rodillo, estira hasta obtener un pastón de 1/4 de centímetro y corta en bastones del tamaño que quieras. Pásalos a una placa y refrigera de nuevo mientras que se calienta el horno a 170º C.
   Hornea entre 15-18 minutos o hasta que veas que los extremos están dorados. Saca del horno, deja reposar unos minutos en la placa y pasa a una rejilla para que terminen de enfríar.

Notas:
   Antes de nada, seguro que alguien dice que las cantidades son raras, pero tiene una explicación sencilla. Con las que he puesto, da justo para una bandeja. Pero os dejo las cantidades originales que me pasaron, por si queréis hacer más cantidad. Evidentemente si elegís la segunda columna de cantidades os saldrán galletas como para una boda...
- 325/650 gr. de mantequilla.
- 175/350 gr. de azúcar caster.
- 375/750 gr. de harina.
- 90/180 gr. de Maizena. 
   Dicho esto, añado que yo siempre le pongo un poco de sal, lo que vienen siendo "dos pizcas" (a gramo por pizca, que para eso las tengo bien pesadas), vamos, poco o nada, que dirían algunos. Pero es que me encanta ese punto salado que le da a estas galletas. Otra cosita que se me olvidaba, si les ponéis unas avellanas troceadas quedan también buenísimas.


   Como ya he dicho, lo mejor es tener la mantequilla atemperada, que hará que el batido sea más rápido. Con respecto al azúcar caster, si no lo encontráis lo mejor es que utilicéis azúcar glas, ya que se integrará mucho mejor en la mantequilla que si se usa el azúcar blanquilla de toda la vida.


   La mezcla estará lista cuando presente aspecto de crema y haya blanqueado. Como suelo hacer poca cantidad, siempre lo hago en un bol y bato con unas varillas eléctricas.


   En este punto ya está toda la harina integrada y como veis, tiene aspecto como de migas. Lo mejor es pasar a una encimera y acabar de integrar todo bien con las manos. Puede que os desesperéis durante un momento, pero al final se separa de las manos.


   Este es el aspecto que tiene cuando está listo. Si queréis, os podéis ayudar con una rasqueta para separar de la encimera.


   Pasado el tiempo de reposo en el frigorífico,  podeís estirar en la encimera directamente (si lo hacéis así, lo mejor es que espolvoreéis un poco de harina para que no se pegue), o poniendo un silpat o un papel de hornear, lo que falicitará bastante el trabajo. Para estirar, entre el rodillo y la pasta, siempre pongo un papel film, así no se me pega la masa al rodillo.


   Con ayuda de una rasqueta o de lo que tengáis en casa, mientras que se va estirando es conveniente que le vayáis dando a la masa una forma rectangular o cuadrada.


   Esta vez las he hecho así, pero otra forma más rápida es hacer un rulo, meterlo en el frigorífico y después, con ayuda de un cuchillo, ir cortando las porciones del grosor que más nos guste. Yo las hago finitas habitualmente, pero alguna vez las he hecho más gruesas y quedan igual de fantásticas.


   Y siempre, para que en el horno aguanten el primer golpe de calor, lo mejor es meterlas en el frigorífico un rato, como digo, con el tiempo que tarda el horno en coger temperatura será suficiente.

Apuntes:
   Muy feas han salido, lo sé, pero os cuento. No tenía pensado hacerlas, para qué nos vamos a engañar. Y de esto que te pones a preparar un "angel food" (es un bizcocho de claras, azúcar, harina y poco más), ya que tenía que gastar el medio bote de claras que tenía en el frigorífico y al abrirlo para sacarlas veo en la primera balda un paquete de mantequilla... ¡¡Ohhhhhhh, Dios mío, me apetecen shortbread!!
   Pues nada, la mantequilla como una bala, sin azúcar caster, pero no hay problema, mantequilla atemperada en el microondas en un plis y el azúcar hecho en la infernal (Thermomix) en un plas. Hice la masa y al frigo mientras que hacía el bizcocho.
   Claro, al precio que está la luz no quería tener el horno encendido más tiempo del necesario y no me podía poner a hacer monerías en las galletas, estiro después del reposo, cuchillo en mano, corte, corte, corte... Agujeritos con una brocheta a como caigan y a reposar corriendo que al angel food le quedan 10 minutos. Con lo preciosas que quedan cuando me las curro bien...

   Esta receta me la pasó hace ya mucho tiempo Sergio, el vasco-escocés que ya me pasó la tarta de zanahoria o carrot cake (pinchando aquí os llevará a la receta), buenísima, por cierto. Si no la habéis visto, os invito a que la preparéis en casa. Tengo algunas recetas más que me pasó y que os iré enseñando con el tiempo.
   Desde que me las pasó me di cuenta de que esta receta de galletas me iba a encantar y así fue. Bueno, me encantan a mi, a padre y a todo el mundo que las prueba. Para el que no las conozca, son unas recetas con bastante fama en Escocia. Hay unas que se comercializan en España que suelen venir en unas cajitas con motivos de cuadros estilo falda escocesa, no sé si os sonarán. Pues os aseguro que estas no tienen nada que envidiarlas.

   Y ahora voy a ver si se me ocurre alguna receta para poner en el canal de YouTube, que hace mucho que no pongo ninguna. Por si no lo conocéis, os dejo el enlace:
               
                                    La Cocina de Padawan (enlace a YouTube)

   Será una receta sencillita, no será de las largas con historia, que después se me queja un amigo pejiguera que tengo. Repasaré la libreta para ver alguna que sea de fácil elaboración, que no necesite mucha luz o que no sea de esas de mucho cocinar y mucho plano. En serio, no es fácil. Una larga tengo en mente, pero tengo que hablar primero con la persona que quiero que me acompañe para hacerla, que es una típica extremeña y eso se debe hacer en el pueblo.

   En fin, con respecto a la receta de hoy espero que, como digo con todas, os animéis a prepararla en casa y vengáis a contarme lo que os ha parecido, si habéis tenido alguna dificultad al hacerla, si habéis cambiado algo (tengo un amigo, que cuando le pasas una receta, sea la que sea, te la cambia entera y si es un pollo en pepitoria, por ejemplo, al final lo único en común entre las recetas es que las dos llevan carne, aunque acabe siendo carne de pescado... Por cierto, tiene un blog dedicado a la pesca, con nombre "raro" para los que no hablamos euskera, eso sí, escrito en los dos idiomas, tranquilos. La verdad es que mola mucho y os invito a que los visitéis: Euskal Arrantzalea se llama). Y con esto me despido por hoy.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!