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domingo, 16 de diciembre de 2018

Albóndigas estilo vietnamita


Ingredientes:
- 500 gr de carne de ternera picada.
- 90 gr de cebolla picada en brounise.
- 4 ajos (15 gr) cortados muy pequeños.
- 8 gr de cilantro fresco muy picado.
- 12 gr de jengibre picado.
- 20 ml de salsa de pescado.
- 8 ml de miel.
- 30 ml de aceite.
- 1 chile thai (opcional).
Para la salsa:
- 75 gr de salsa Hoisin.
- 30 ml de salsa de soja.
- 30 ml de agua.
- 15 ml de salsa de pescado.
- 1 chile thai (opcional).
Elaboración:
   Mezcla muy bien todos los ingredientes de la primera lista en un bol y deja reposar una media hora en el frigorífico para que se integren todos los sabores.
   Mientras que reposa esa mezcla, ve preparando la salsa. Para ello debes mezclar en un cuenco todos los ingredientes de la segunda lista, moviendo bien para que se una todo perfectamente.
   Pasado ese siempo forma las albóndigas (lo más cómodo para eso es aceitar un poco las manos) y fríelas en una sartén con un poco de aceite (dependiendo del tamaño así tardarán en hacerse). Según las vayas friendo, lo mejor es que las pongas sobre papel absorbente para que recoja el exceso de aceite.
   Una vez que están todas fritas, sirvelas junto con la salsa (puedes echarla por encima o dejarla en el bol para que cada uno se ponga la cantidad que le apetezca) acompañadas de arroz (pinchando aquí veréis como lo preparo) y tomate fresco.

Notas:
   Como siempre vamos a las dudas que pudiera haber (ya sabéis que si tenéis alguna que no explico aquí, me lo preguntáis en los comentarios o lo que es más rápido, por redes sociales, ya sea en la página del blog de Facebook o en mi cuenta personal de Instagram, de las que hay enlace en el lateral).


   Realmente esta foto es para que se vea lo que abultan 8 gr de cilantro, por si no tenéis un peso en casa y no queréis molestar al frutero. Con el jengibre para tres cuartos de lo mismo, que sirve el volumen. Otra cosa a comentar es que aunque esta vez se vea en la foto el chile thai, no siempre lo tengo en casa y por lo tanto, no siempre lo pongo. Y ojo, muy importante, en la foto está la cebolla entera y no los 90 gr, por lo que eso no vale como orientación.


   Lo que suelo hacer en este tipo de recetas es que en vez de picar mucho los ajos a cuchillo, los meto en el prensador de ajos y listo. La diferencia de hacerlo así a cortarlos de forma tradicional es que de esta forma queda la preparación más aromática (de ahí que no siempre sea recomendable usar esta herramienta).



   Cierto es que yo no suelo ensuciar ninguna máquina para mezclar esto muy bien, pero como digo, se puede hacer con la "infernal" o cualquier otro procasador o robot de cocina que tengáis a mano. Por cierto, no está de más decir que si las albóndigas se van a hacer el bocado, cuanto más pequeña se pique la cebolla, mejor.



   ¿Veis? Realmente mezclado a mano queda perfecto. El tiempo de reposo en el frigorífico lo que hace, además de hacer que todos los sabores se unan, es que la masa coja un poco de cuerpo para que nos resulte más sencillo formar las albóndigas.


   La salsa no tiene mucho misterio, solo decir que sin el chile queda perfecto. Eso sí, una cosita, yo suelo poner la salsa para que cada uno se sirva al gusto, menos cuando las hago en plan aperitivo, que entonces lo monto yo todo. Y otra cosa, también está la opción de una vez fritas las albóndigas, poner la salsa en una sartén, calentar y dejar cocer dentro las bichillas un rato para que caramelice.


   Esta foto es para que se pueda ver el tamaño de las albóndigas. Como siempre, quitando las que hago rellenas en la olla lenta (pinchando aquí os llevará a esa receta), las hago del bocado, ya que me resulta bastante más cómodo a la hora de comer, sin contar con que al ser enanas se hacen por dentro perfectamente.


 Esta foto es para que se vea el aceite que uso, aunque reconozco que otras veces pongo menos, ya que como digo, al ser pequeñas se hacen en nada y sin necesidad de usar mucha grasa.


   Cuando están así por fuera y con el tamaño que las hago es que están ya listas y van de cabeza al papel para retirar el exceso de grasa (es algo que siempre hago incluso cuando uso un "flus" de aceite).


   A ver, ahora llega el momento salsas en las que alguien puede decir eso de "jo, pues ya no puedo hacer la receta, puesto que no encuentro eso en mi barrio"... ¡INTERNET! jejejeje.
   La salsa Hoisin es salada, oscura, espesa, ... Está muy rica y sería como la barbacoa aquí, una salsa que vale para todo. Para los rollitos de primavera, para un Pho, para el pato pekinés y mil usos más.


   Y estas dos son, por un lado la salsa de soja clara (izquierda) y la salsa de pescado (derecha). Las tres no faltan nunca en casa.
   Como digo, no es excusa dejar de hacer esta o cualquier otra receta de corte oriental si no tenéis en este momento estas salsas en casa. Si vivís en Madrid hay mil tiendas donde comprar todo esto, aunque mi favorita es la que hay en la calle Leganitos (entrando por la parte de Plaza de España está a mano derecha), también se puede encontrar en el super de la Plaza de los Mostenses, en los de la zona de Usera, en General Margallo... En Sevilla en la tienda de productos orientales de la calle Aponte seguro que la tienen, en Málaga había un super llamado "Delicias Orientales" en la Explanada de la Estación y así podría seguir un rato largo. Y por internet por ejemplo en Amazon, en El Corte Inglés, en web especializadas en alimentación oriental.

Apuntes:
   La verdad es que esta receta debía llevar publicada desde hace una semana, pero entre unas cosas y otras, no me ha dado. La semana pasada estuve en el pueblo, ya que a madre se le antojó ir a Zafra a por unos olivos (si mi abuela levantase la cabeza y viera a su hija con estas cosas...), por lo que cogí el coche, me fui al pueblo y a Zafra que nos fuimos a por los arbolillos, aunque más que arbolillos son ramas de lo chicos que son (tienen un año).


   Ya hay tres plantados. Miguel dice que si le prenden esos olivos a madre, que se encarga personalmente de levantarle un monumento. En principio se iba a esperar a ponerlos todos en marzo, pero ella ha querido probar a poner tres ahora.


   Y sé que es época de enseñar grullas en el blog, pero el otro día estuve a punto de estampar la cámara de fotos contra un chaparro (del que por cierto cogí unas bellotas riquísimas), hasta que me relajé y eché la culpa de la porquería de fotos a la parte de la cámara culpable: ¡el objetivo!.


   Es una faena (pondría putada, pero esto lo lee madre y me regaña), pero ese día que fuimos a plantar los olivos me llevé un objetivo que me ha dejado un amigo (si me lo ha dejado es por algo) puesto en la cámara. Lo hice por tener un buen alcance, pero claro, para fotos con trípode, guay, para pulsos buenos, guay, para acordarte cuando haces la foto de que el objetivo no tiene estabilizador, guay, pero si no cumple ninguno de los requisitos anteriores pasa lo que pasa y es que el buitre sale que da auténtica pena. La verdad es que con el mío me apaño muy bien y por eso he dejado el prestado en el pueblo, paso de tenerlo haciendo bulto en Madrid cuando no lo voy a usar. NO, no lo voy a usar, ya os lo aseguro. Lo tengo desde agosto y es la segunda vez que lo cojo y no creo que lo saque del cajón más. La pena es que hasta agosto del año que viene no se lo puedo devolver. Bueno, creo que tal vez lo saque una vez más y es que tengo una foto pendiente, aunque primero tengo que ver como la planteo, pero como es en el pueblo,  allí se queda.
   En fin, me desquitaré otro día, ya que como he dicho muchas veces, mi pueblo bonito no es (ojo, eso lo puedo decir yo, pero vosotros no oséis a decirlo, que os muerdo), pero está situado en un paraiso natural y es raro el día que sales al campo y disfrutas de mil pajarracos maravillosos.

   Con respecto a las albóndigas espero, como con cada receta que subo, que os animéis a prepararla en casa. Como podéis haber comprobado, no es nada complicada y además, puede hacerse en plan comida formal o también queda genial para ponerlo en plan aperitivo cuando se sientan unos pocos a la mesa (estos días que llegan se suelen prestar a ello). No me entretengo más por hoy, que es domingo y tengo que ver una opción de la cámara de fotos para intentar hacer una cosa.

   Nos vemos en unos días... ¡Feliz semana a todos!


miércoles, 2 de agosto de 2017

Pollo estilo hindú (Slow Cooker)



 Ingredientes:
- 500 gr de pollo.
- 150 gr de cebolla.
- 400 gr de tomate triturado.
- 40 gr de tomate concentrado.
- 60 gr de nata.

- 120 gr. de yogur griego.
- 100 gr leche de coco.
- 2 dientes de ajo.
- Trozo jengibre.
- 0.5 gr de hojas de curry.
- 0.5 gr de hojas de fenogreco.
- 30 gr de mantequilla.
- 1/8 tsp de clavo molido.
- 1/4 tsp de sal.
- 1 tsp de cúrcuma.
- 1/2 tsp de pimentón.
- 1/4 tsp de cardamomo molido.
- 1/4 tsp de canela molida.
- 1/4 tsp de cilantro molido.
- 1/2 tsp de comino molido.
- 1/2 tsp de cayena molida.

Elaboración:
    Para empezar, pica el pollo en dados y la cebolla en brounoise. Machaca los ajos y el jengibre con un poquito de sal hasta conseguir una pasta.
    Unta la olla con aceite y pon la cebolla en el fondo.
    En un cuenco mezcla todos los demás ingredientes, excepto la mantequilla y el pollo. Cuando lo tengas todo, pon la mitad el pollo en la olla y echa por encima parte de la mezcla, moviendo para que todos los trozos se impregnen bien. Añade la otra mitad de la carne y repite la operación con el resto de la salsa. Coloca encima la mantequilla partida en trocitos.

   Deja cocer en "low" durante 5 horas más o menos. Si quieres, pasadas unas cuatro horas, puedes levantar la tapa y mezclar todo bien, ya que la mantequilla se habrá derretido y estará toda en la superficie..
   Acompañar con arroz basmati y un buen pan para mojar.


Notas:
   Con estas cantidades yo saco tres raciones, siempre para acompañar con arroz y siempre me queda salsa suficiente para congelar. Cosa que aprovecho para días que no me apetece complicarme en la cocina, hago unas pechugas de pollo a la plancha, les echo la salsa por encima y dejo cocer un poco. Bien es cierto que podría ajustar las cantidades para que no sobrase esa salsa, pero lo hago así queriendo para, como digo, poder congelar.
   Aunque la lista de ingredientes parezca interminable, una gran cantidad de ellos son especias, por lo que con un mínimo de organización, los tendréis todos listos en un momento. No hay que asustarse.



   En esta foto podéis ver todas las especias que lleva. Lo mejor, para que no se olvide ninguna, es ponerlas en un plato o cuenco, repasando bien la lista. El trozo de jengibre es similar al volumen de los ajos.


    Aquí ya tenéis todo (ya sabéis, menos el pollo y la mantequilla), a falta de mezclar bien para empezar a poner en la olla.


    Aunque en la elaboración la cebolla va cruda, podéis sofreír la cebolla antes de ponerla en el fondo. Queda casi más bueno, pero hay que trabajar más y estoy dando una opción de no complicarse nada... Normalmente siempre le doy un pase por la sartén con una gotita de aceite, para quitarle el crujiente y dejarla más suave.



   Encima de la cebolla ponemos la mitad del pollo.


   Añadimos la mitad de la salsa y mezclamos, para que todo se embadurne bien y volvemos a repetir la operación, añadiendo el resto del pollo y terminando de echar toda la salsa que nos queda.


   Una vez que tenemos todo el pollo y la salsa en la olla, ponemos la mantequilla troceada, se tapa y a cocer en Low.


    Este es el aspecto que tendrá a las 4 horas, por lo que podéis echar un vistazo y remover todo. Lo normal es que esté toda la mantequilla derretida en la superficie. De esta forma, se mezclará con el resto de ingredientes y de paso ayudará a separar los trozos de pollo que se puedan haber pegado entre ellos.
    Si el picante os gusta poco, bajad la cantidad de cayena, no ve vayáis a decir después que por exceso de picante no lo podéis haber comido, que eso me pone tristona...
    Y aunque parezca que no, ¡¡entra todo en la mini!!
ya que las cantidades son para la olla de cocción lenta de litro y medio.  
   Por último, pero no menos importante, decir que el tiempo de cocción dependerá también de la temperatura del lugar donde cocinemos, ya que en verano puede estar lista antes. Un consejo, cuando destapéis la olla para mezclar la mantequilla con el resto del guiso, sacad un trozo de pollo y partidlo para ver si está. En el caso de que estuviera, apagáis la olla y listo. Si veis que le falta, pues llegáis a esas cinco horas que es lo que tarda en hacerse bien en invierno. 

Apuntes:
   La receta de pollo hindú de hoy, también llamado Butter Chicken o Murgh Makhani, es una receta  un poco zángana, sin complicaciones. Ya os pondré esta misma receta hecha de forma tradicional, que es una auténtica delicia. Reconozco que esta forma de cocinar el pollo la hago mucho (sí, a veces me puede la pereza, que le vamos a hacer). Ni que decir tiene, que el mejor acompañamiento para este plato es un arroz basmati bien cocido. Tanto en la página de Facebook, como en Instagram, expliqué la forma de hacerlo. Es muy sencillo y queda delicioso.

   Con respecto a las especias, no creo que os pare el no disponer de alguna de ellas, ya que estamos en la era de internet y todo se encuentra. Como sitios de absoluta confianza para haceros con las que os falten, os doy dos. Pinchando encima de ellas os llevará directamente a los enlaces de sus páginas:
- Black Pepper&Co, en ella os atenderá Luis, es un chico majísimo, que no tendrá problema alguno en resolveros las dudas que podáis tener sobre alguna especia, tanto si llamáis por teléfono, como si vais a la tienda. Este templo de las especias me tiene absolutamente enamorada, tiene de todo lo necesario para hacer casi cualquier receta del mundo, por exótica que sea. Su web está muy bien hecha, con los productos divididos por categorías, desde especias, chiles, sales, pimientas, mezclas ya preparadas... Es muy sencillo comprar on line.
- Spicy Yuli, en la que os atenderá Yuli, una chica simpatiquísima, que al igual que Luís estará encantada de resolver vuestras dudas.
- Y para los que vivís en Madrid (las dos tiendas que os he mencionado más arriba están en Madrid de forma física, por si no lo sabíais), o de vez en cuando venís a dar una vuelta, en el barrio de Lavapiés hay muchas tiendas estupendas en las que comprar ciertas especias, mi favorita es Food Land, en la calle del Amparo. Aunque es grande, hay que ir con cuidado si no te la quieres pasar.

   Y poco más por hoy, no tenía pensado publicar nada hasta después del verano, pero como tenía todos los oficios hechos y el otro día, cuando preparé esta receta, me dio por hacer alguna foto para "porsiaca", pues he pensado que no estaría mal ponerla en el blog (en Facebook y en Instagram la puse hace tiempo), por si alguien quiere hacerla mientras que está en la playa tomando el sol y cuando llegue a casa quiere encontrar todo listo.

   Nos vemos en unos días... ¡Feliz semana a todos!






martes, 16 de febrero de 2016

Albóndigas rellenas de queso (Slow Cooker)


Ingredientes:
- 250 gr. de ternera picada.
- 250 gr. de cerdo picado.
- 1 huevo.
- 1/2 taza de pan rallado.
- 1/4 taza de leche.
- 1/4 taza de parmesano rallado.
- 1/4 taza perejil picado.
- 1 tbsp. de vino tinto.
- 1 tsp. de sal.
- 1 tsp. de pimienta molida.
- 1/2 tsp de ajo molido.
- 1/2 tsp. de pimentón.
- 1/4 tsp. de semillas de hinojo.
- 1/4 tsp. de cayena molida.
- 550-600 gr. de tomate frito o salsa de tomate.
- Queso mozzarella para meter dentro de las albóndigas.

Elaboración:
   En un cuenco en el que quepa todo bien, mezcla todos los ingredientes que he puesto más arriba, excepto el queso mozzarella y la salsa de tomate. Tapa con papel film y deja que la carne coja los sabores de las especias, a la vez que compacta un poco para poder manejar con facilidad. Si lo dejas de un día para otro, mucho mejor.
   Pasado ese tiempo de reposo, porciona la carne en bolas de unos 50 gr. más o menos, coge un trozo de queso mozzarella, mete dentro y cierra bien las albóndigas de una en una.
   Pon un poco de salsa de tomate en el fondo de la olla, una capa de albóndigas, otro poco de tomate, más albóndigas y así hasta terminar de colocar todas, terminando siempre con la salsa de tomate, hasta que queden cubiertas.
   Coloca la olla en posición "High", tapa y cocina durante dos horas. Pasado ese tiempo, ya deben estar listas para degustar con el acompañamiento que más te guste.

Notas:
   Empezamos con las explicaciones... Lo primero, antes de que se me olvide, decir que la receta original va con mitad ternera, mitad salchicha italiana, pero imagino que a muchos no os será fácil conseguirla donde vivís. Si tenéis suerte y la encontráis, debéis modificar los ingredientes que he puesto arriba, puesto que ese tipo de salchicha está ya aliñada. De mi cosecha en la receta son los ingredientes "extras" y sus cantidades, que es lo que da las albóndigas un sabor similar al que quedaría de utilizarse las salchichas de las que hablo. Por lo que tenéis que quitar (repito, siempre que le pongáis la salchicha italiana y no la carne de cerdo), el vino tinto, el hinojo, el pimentón y la cayena.
   Pongo foto de las albóndigas ya formadas, aunque en la foto no se aprecia el tamaño, son grandecitas. Si las hacéis más pequeñas, es importante que reduzcáis el tiempo de cocción.


   En caso de no encontrar la salchicha italiana y hacer la receta tal cual la he puesto yo, os podéis encontrar con otro pequeñísimo problema y es no encontrar hinojo en grano. Tranquilos, que no es el fin del mundo, se le pone un poco de anís en grano machacado y listo.
   Y aquí un collage rápido, para que se vea la alternancia del tomate con las albóndigas.


   Un truquillo para que no se os pegue la carne a las manos es untaros las manos con un poco de aceite, de esa forma podréis manipular las albóndigas sin problema.
   Con estas cantidades que doy salen entre 13-14 albóndigas más o menos. Ni que decir tiene que la receta está adaptada a la "slow cooker" de litro y medio de capacidad. Si queréis más cantidad, para hacerlas en una olla más grande, se duplican, triplican o "...-ican" hasta que queráis para adaptarla a la olla que tengáis en casa.
   Y con respecto al queso, en la receta original ponen queso mozzarella, pero cualquier queso que funda bien os servirá. Cortad los trozos de unos dos centímetros más o menos. Eso es al gusto de como lo queráis encontar al partir la albóndiga.
   Dije hace tiempo que no volvería a daros la vara con el tema de cucharas y tazas medidoras, pero ya sabéis lo que debéis hacer, ir a comprarlas!! Mientras que algunos vais y no, la "tsp" tiene 5 ml. y la "Tbsp" tiene 15. La taza tiene 240 ml, 1/2 taza tiene 120 y así dividiendo entre dos, ya que son medidas en volumen. A modo de guía diré que el pan son 65 gr. y la leche 50 gr., pero no diré más, ahora, a la tienda a comprarlas!!

Apuntes:
   ¿De dónde he sacado la receta esta? Conocéis una página en Facebook que se dedica a poner vídeos de comida en plan rápido que se llama Tasty? Pues de ahí mismo. Os pongo el enlace, para que veais lo rápido que se hacen y de paso tengáis una guía visual.
Aquí el vídeo (pincha encima para ir a él)
   ¿Lo has visto ya? Como puedes ver es sencillísimo de hacer. Lo mejor de todo es que no hay que freír las albóndigas antes de meterlas en la olla, con lo que ahorramos tiempo y grasas extras.
   Caco es un enganchado a esa página y cuando estamos sentados en el sofá, de vez en cuando me pone el teléfono delante de la cara para que vea alguna receta de las que hacen ahí, hace tiempo que me había enseñado este vídeo, pero esta vez he hecho la receta no por él, si no por Víctor, un amigo con el que estoy en un grupo muy reducido de amigos cocinillas. Él hizo la receta hace unos días y no le convenció, decía que quedaban sosas y mazacotes. Y dudando de su palabra, incluso cabreándolo por el WhatsApp diciendo que había cosas que no había hecho correctamente me decidí a hacerlas como yo pensaba que debían quedar bien. Y en efecto, ¡¡quedan de auténtico vicio!!. Eso sí, bajando a dos horas la cocción. Que seguro que en dos y media se quedan un poco secorras.

   Y yo como loca por un motivo triste y es que no encuentro la salchicha italiana para muchas recetas y por eso me hago mi mezcla y según dice mi querida Loreto (Pon, para las amigas), las hay en El Corte Inglés, Alcampo,.... Madre mía, que Dios me conserve las orejas, que las necesitaré para colgarme las gafas y así poder ver!!

   Y aquí ando muerta de risa yo sola, con la foto que he puesto encabezando la receta. El motivo es muy simple, la primera vez que las hice pesaban algo más de 50 gr., por lo que me salieron 13 justas, pero esta vez las he pesado a conciencia, por lo que salen 13, más una algo más pequeña. Y antes de ponerme a formarlas, corté mis 13 trozos de queso (reconozco que yo no le meto mozzarella, le meto uno queso de cabra tierno, que está para morirse de rico), pero como esta vez me han salido 14, pues me ha tocado dividir un trozo de queso en dos, ya que pasaba de lavarme las manos para sacer el queso y partir otro trozo, con tan "buena suerte" que la que he partido es la que lleva el queso desmenguado, pero no parto más, que me conozco y con la suerte que tengo, seguro que parto la otra con el trozo pequeño... Cuando las haga de nuevo os pongo como quedan normalmente. Espero que os gusten mucho las "Mozzarella-Stuffed Slow Cooker Meatballs", como las llaman en Tasty.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!
   

 

martes, 9 de junio de 2015

Kabsa de pollo


Ingredientes:
- 300 gr. de pollo.
- 60 gr. de cebolla.
- 50 gr. de pimiento verde.
- 100 gr. de tomate fresco.
- 160 gr. de arroz basmati.
- 2 dientes de ajo.
- 3'2 gr. de Baharat. (pinchando aquí tendrás la receta)
- 3'2 gr. de Cúrcuma.
- 1 cucharadita de jengibre fresco.
- 1 loomi.
- Unas hojas de cilantro fresco.
- Unas hojas de perejil fresco.
- 2 vainas de cardamomo.
- 1 clavo de olor.
- 1/2 rama de canela.
- Sal.
- 310 ml. de agua o caldo de pollo.
- Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Comienza preparando todos los ingredientes. Corta el pollo en trozos no muy pequeños. Pela y pica la cebolla, el tomate y los ajos. Pica el pimiento verde y el jengibre.
   En una olla pon un chorrito de aceite de oliva virgen extra y sofríe los trozos de pollo. Cuando estén dorados, aparta y reserva.
   Mientras que el pollo se dora, enjuaga el arroz con ayuda de un colador y ponlo en un bol cubierto de agua mientras que sigues haciendo el resto de la receta.
   En la misma olla en la que has pasado el pollo, pon la cebolla cortada, añade un poco de sal y deja que pierda el crujiente. Añade el pimiento y haz lo mismo. Saltea un poco el ajo y el jengibre.Añade el tomate en cubos y deja también que se haga un poco. Vuelve a incorporar el pollo que tenías reservado. Pon en la olla todas las especias (clavo, canela, cardamomo, loomi, cúrcuma y baharat), mueve para que se impregne todo de ellas y añade el agua o caldo (dependiendo de lo que pongas, así echas más o menos sal). Tapa la olla y deja cocer unos 15-18 minutos a fuego no muy fuerte.
   Transcurrido ese tiempo, escurre el arroz y añádelo a la cazuela, mezcla todo bien y vuelve a tapar, dejando de nuevo el fuego suave, para que se haga el arroz muy despacio.
   Pasados 15 minutos el arroz debe estar listo, destapa, comprueba y si está en su punto, añade el cilantro y el perejil picado. Mezcla bien todo antes de servir.

Notas:
   IMPORTANTÍSIMO: Las cantidades que pongo en la receta de hoy son para dos personas, no os vayáis a emocionar y hacer esto para más gente, que no quiero tener que pagar después unos postres para todos. Habitualmente no digo nada, ya que siempre doy por hecho que la gente que entra en el blog controla más o menos lo que come la familia y ya hacen la proporción que necesiten, pero por si acaso, hoy digo que son las cantidades que uso para Caco y para mi, como digo, dos.

   Y aclarado el tema cantidades, sigo con la receta. Ya os he hablado muchas veces de lo importante que es hacer una buena "mise en place" para llevar a buen puerto la receta que nos propongamos. Así evitaremos quebraderos de cabeza, olvidos y demás cosas que pueden llegar a hacer de nuestro plato un auténtico fracaso. En este tipo de recetas es muy recomendable y, para el poco trabajo que cuesta...
  

   Recomendación sobre el pollo: preferible que sea del contramuslo o del muslo. Podéis pedir al carnicero que os lo deshuese o hacerlo en casa (es por un tema de comodidad a la hora de comer, pero si preferís que lleve hueso, también quedará genial).
   El pollo se puede hacer de dos formas, como yo explico en la receta o hacer un pequeño cambio. Tenéis la opción de sacarlo de la olla una vez que haya cocido esos 15-18 minutos, ponerlo en una fuente que pueda ir al horno y hacerlo a 180º C mientras que se cuece el arroz. Pasado ese tiempo, se sirve el arroz y se pone encima el pollo. Reconozco que está bueno, más aún si ahumas el pollo con ayuda de un carbón, pero me puede la comodidad habitualmente y casi siempre lo hago todo del tirón.


   En esta foto se puede apreciar que los trozos de las verduras no son tan pequeños como otras veces. Esto hará que el plato tenga un aspecto más rústico. También se puede ver que las verduras no están del todo pochadas, ya que tienen que cocer mucho rato y queremos que se noten y no se deshagan.


   Es importante que una vez que se añada el agua o el caldo, se tape la olla y se baje el fuego (si aumentáis mucho las cantidades esperad a que arranque a hervir antes de taparlo y bajar el fuego).


   Además de la cúrcuma y del Baharat (pinchando aquí llegaréis a la receta), se utiliza clavo de olor (aunque parezca una tontería, especifico que es "de olor", porque no es la primera vez que veo preguntar a alguien si me refiero a la especia o a uno metálico), canela (ojo, respetad la cantidad de canela, es decir, para el doble, una ramita entera y así id subiendo la proporción, cardamomo (si queréis que suelte más aroma podéis pinchar con la punta de un cuchillo), loomi, que es como una especie de lima seca, si la conseguís, pinchadla con una puntilla para que suelte todo su aroma y sabor en el arroz, pero tranquilos, que si no sois capaces de dar con una de ellas, no pasa nada. A veces, cuando no tengo en casa y me apetece hacer "machboos", lo hago sin problema.
   Como siempre, si no encontráis algún ingrediente, recordad que aunque sean parte del plato, siempre se puede probar sin ellos y más adelante, cuando se tengan todos volver a hacerlo y ver las diferencias.
    Y no se os olvide, si no os gusta mucho el cilantro fresco, mejor que no le pongáis, no se vaya a echar a perder el plato ya que lo tenemos listo!!! Del perejil no digo nada, ya que es bastante menos potente.

Apuntes:
    Mira, mira, mira esta con lo que viene ahora esta, ¿kabsa?, y eso ¿¿qué es???. Pues  resumiendo mucho, no deja de ser un arroz muy especiado y con carne, en este caso de pollo, aunque también se puede utilizar cordero, ternera, incluso con pescado se puede hacer, pero no olvidéis que, si se cambia el ingrediente principal, también habrá que modificar tiempos.
   Es un plato muy extendido en toda la zona de Oriente Medio y, dependiendo de la zona en la que se prepara, puede tener diferentes matices e incluso diferentes nombres, como "Majboos" o "Machboos", que es como yo llamo a este plato habitualmente.


   Y seguro que alguno dirá: Pero vamos a ver, tú has ido a ese sitio para probarlo y apernder a hacerlo? La respuesta es NO, no he ido. Lo que me lleva a pensar que igual algún día ve alguien de por allí la receta y se echa las manos a la cabeza, de igual forma que me las llevo yo cuando veo que alguien hace "paellas" con chorizo, por poner el ejemplo más típico, pero es lo que hay...

   Hoy no me voy a extender mucho, pero como casi siempre, antes de despedirme hasta la semana que viene (eso espero, no me gustaría tardar más, puesto que tengo una receta muy rica casi preparada), os recomiendo que os animéis con este arroz. Aunque parezca muy lioso, se hace en un plis-plas. Solo hay que seguir la receta y en serio, hacer una buena "mise en place", o preparación previa antes de comenzar a cocinar. Que se pide el arroz remojado, pues pongo el arroz en agua después de enjuagarlo, no se me vaya a olvidar, que dice que pique las verduras, pues lo pico todo, que tengo que preparar especias, pues las pongo en un platito... Para que os hagáis una idea:


  Veis a lo que me refiero, no?? Que siiiiii, cansinaaaaaaaa!!! Valeeee valeeeeee, después no digáis al destapar la olla eso de: Dios, que no le puse...!!! Ojo, los ingredientes de la foto son de otra receta!!

   Si soy tan cansina es por un motivo muy simple, aún recuerdo unas barras de pan preciosas, de esas por las que sientes orgullo de madre, que se las podía haber comido sin problema un hiperhiperhiperhipertenso, puesto que no llevaban ni gota de sal... Madre del amor hermoso, qué cosa más mala!!!

   Pues nada, ahí os quedáis, que yo voy a ver como van mis garbanzos con chocos en la olla lenta. Aunque quedan un par de horas de cocción por lo menos.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

lunes, 23 de marzo de 2015

Alas de pollo especiadas "a la japonesa"


Ingredientes:
- 1200-1500 gr. de alas de pollo.
Para la marinada:
- 1 ajo.
- 4 gr. de jengibre fresco rallado.
- 30 ml. de salsa de soja.
- 15 ml. de aceite de oliva virgen extra.
- 15 ml. de salsa de pescado.
- 2'5 ml. de mirin.
- 3 gr. de sal.
- 1 gr. de pimienta molida.
Para el glaseado:
- 250 ml. de mirin.
- 30 ml. de salsa de soja. 
- 15 ml. de salsa de pescado.
- 1 gr. de pimienta.
- 10 ml. de zumo de limón.
- 1 ajo.
- 8 gotas de tabasco.
- La piel rallada de 1/2 limón.
- Sésamo.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es preparar la marinada. En un bol pon todos los ingredientes (el ajo lo mejor es que vaya bien machacado) y mueve hasta que veas que se han mezclado bien. Echa en esa marinada las alas de pollo, tapa con un papel film y pon en la nevera al menos ocho horas.
   Precalienta el horno a 180 ºC. Una vez pasadas esas horas macerando, pon las alas en la rejilla del horno y deja a media altura entre 20-30 minutos. Importante poner una bandeja debajo para que recoja los jugos que suelte el pollo y no te ponga la solera del horno muy sucio. Si quieres, puedes dar la vuelta a las alas a mitad de cocción.
   Mientras que se hacen, prepara el glaseado. Para ello, pon en un cazo todos los ingredientes (de nuevo, intenta que el ajo vaya bien machacado), menos el sésamo, que lo reservas para el final y pon en el fuego, primero a fuego fuerte, hasta que empiece a hervir y una vez que hierva, baja la intensidad del fuego para que se vaya caramelizando el líquido. Mueve de vez en cuando. El tiempo que tarda la salsa en estar es más o menos el tiempo que tardan en estar las alas de pollo.
   Una vez finalizado el tiempo, pasa las alas a un bol y echa la salsa por encima, moviendo para que todo se mezcle bien y añade el sésamo, moviendo de nuevo, para que todas las alas tengan algo.
   Sirve rápido, para que no se enfríen.

Notas:
   Aunque parezca a simple vista un plato complicado, no lo es, es más difícil encontrar algunos ingredientes que hacer el plato, que es casi todo mezclar y poco más. Vamos a las fotos con explicación, por si hay dudas.


   En la foto de la izquierda está el jengibre a punto de pasar por el rallador. Con un centímetro más o menos es suficiente. A la derecha arriba está ya rallado, así veis la cantidad total. Y el ajo, lo que hago es pasarlo por un prensa ajos en vez de machacarlo, ya que así queda mucho mejor.


      Ahí tenéis las salsas, para que sepáis las que son. El aceite lo tenéis en casa seguro. La salsa de soja se encuentra fácilmente en todos o casi todos los supermercados (ojo, cuidado con la salsa de soja, que las hay muy dulces y son capaces de estropear cualquier plato) y, tanto el mirin, como la salsa de pescado, los podéis encontrar en tiendas en los que vendan productos japoneses.


   En esta foto podéis ver las alas en la marinada y una vez colocadas en la parrilla. Tenéis dos opciones, una, poner las alas enteras y otra, que es como yo lo hago, partirlas en dos, de esa forma se pueden manejar mejor a la hora de mezclarlas tanto con la marinada con la glasa. También será más cómodo a la hora de comer. Pero podéis hacerlas de las dos formas.


   Esta foto es para que veais la razón de poner una bandeja debajo, ya que como se puede ver, cae el jugo que sueltan y si no lo hacéis así, pondréis el horno "hecho unos zorros"... Como he dicho en la elaboración de la receta, tenéis la opción de dar la vuelta a las alas a mitad de horneado para que se doren por todos lador por igual, aunque no es realmente necesario.


   Ya os he dicho en varias ocasiones que es bueno tener una báscula de precisión y un juego de cucharas y tazas medidoras, puesto que nos facilita mucho la vida a la hora de elaborar algunas recetas. Pero como sé que muchos no me hacéis caso, en la foto podéis ver la cantidad de ralladura y de zumo de limón. Sí, ese hielo es limón. Tengo por costumbre tener siempre ralladura y zumo de limón congelados, así voy más rápida cuando hago ciertas recetas.


   Aquí veis la salsa antes de poner en el fuego (izquierda) y una vez pasados los 20 minutos de tenerla al fuego. Como se puede ver, la salsa espesa y se queda como si fuera una melaza. No se os olvide mover de vez en cuando. La salsa estará cuando al moverla, la espuma que hace se mantenga un tiempo y tarde en bajar, pero cuidado, que si nos pasamos de cocción quedará muy espesa. El truco de la cuchara "velada" es una opción para saber el punto justo.


   Tal vez en esta foto se ve mejor el punto del glaseado. Ya sabéis, primero se añade la salsa y una vez que están bien impregnadas, se echa el sésamo, ya que de esa forma se quedará bien pegado.

Apuntes:
   Llevaba tiempo con ganas de poner esta receta en el blog, mucho tiempo y por fin los he conseguido después del parón que he tenido. Es una de esas recetas que amas o que odias, aunque por el momento aún no he encontrado a nadie que las odie cuando las he preparado.
   La receta me la encontré un día navegando por internet, de pura chiripa y me gustó tanto que la apunté en mi libreta para hacer. Buahhhhh... Cuando la hice la primera vez decidí que se quedaba a vivir conmigo!!!

   Como ya he comentado, las salsas necesarias no son muy difíciles de encontrar. En Sevilla hay un super con productos asiáticos y con seguridad que, tanto el mirin como la salsa de pescado, los podéis encontrar allí. La calle está a espaldas de la plaza del Duque, si no recuerdo mal, se llama calle Aponte, hay un restaurante chino y justo al lado, el super del que hablo. En Madrid debe haber mil sitios en los que comprarlos, por ejemplo en "Tokio-ya", que está en la avenida Presidente Carmona. Creo que también tenían tienda en Barcelona, de todas formas tienen web. Y hablando de web, como la gran mayoría de cosas, también se puede comprar por internet. Mumumio las tiene con seguridad (acabo de verlo en su web). Ya no tenéis excusa a la hora de preparar este plato.
   Para que no haya sorpresas, os comento que es una receta con un toque dulzón, pero no dulce, que aunque parezca lo mismo, no lo es, os lo aseguro.

   Y como casi siempre, retomando de nuevo las buenas costumbres, otro lunes más por el blog, que es el mejor día para publicar, así disponéis de toda la semana para ir buscando los ingredientes y de ese modo, preparar la receta en fin de semana, que es cuando la mayoría de la gente tiene tiempo libre. Habéis hecho algo especial este finde? Yo, esperar... Y con la coña al final no he quedado con Víctor, que venía de Castellón a casa de unos primos a pasar el puente (afortunado él, que lo ha tenido). Pero no hay problema, puesto que entre Maypi y yo estamos intentando convencerle para que desayune con nosotras el día 11 antes del bautizo que tiene. Creo que con paciencia y haciendo un poco de presión, lo conseguiremos, ya os lo contaré!!

   Y poco más por hoy, ahora voy a ver si amaso algo y a probar una receta de kepchup en mi olla enana de cocción lenta, que siempre la hago al mínimo en el fuego y no sé como quedará en este nuevo trasto. Si funciona os lo cuento. Parece que se llevan ahora esas ollas por estas tierras, aunque en Estados Unidos las tiene casi todo el mundo en casa. Yo soy muy de cocinar a fuego lento, pero antes de gastarme un pastizal en una olla que no sé si voy a usar, he preferido probar con esta que tengo, que ha costado la friolera de 10 euros!! Juuaaasss... Engañé a padre para que la comprase en una tienda de Sevilla y ya está estrenada, con resultados fantásticos.

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!

lunes, 3 de marzo de 2014

Migas extremeñas


Ingredientes:
- 2 kg. de pan.
- 1 litro de agua.
- 1/2 litro de aceite de oliva virgen extra.
- Sal.
Acompañamiento:
- Torreznos.
- Ajos.
- Chorrizo.
- Guindillas.
- Sardinas.
- Melón.
- Miel.
- Leche.
- Aceitunas.
Elaboración:
   Lo primero que tienes que hacer para preparar este plato es rebanar las migas. Lo puedes hacer al modo tradicional, es decir, con panera y con un cuchillo bien afilado, partiendo lasquitas de pan, o en plan "moderno", a tropezones o con máquinas que te piquen el pan.  
   En una sartén grande pon a calentar el aceite, fríe los ajos y aparta, puesto que serán una parte del plato de hoy. Añade a la sartén un puñado de pan rebanado, que hará que la temperatura del aceite baje y no se nos queme el resto. Cuando hayan tomado un ligero color dorado (serán los "tostones"), echa con mucho cuidado unos 300 ml. de agua, la sal y mueve para que se disuelva. Añade el resto del pan que tienes rebanado y echa, ayudándote de la paleta, el resto del agua por encima a modo de lluvia. Aplasta un poco todo el conjunto y deja unos segundos para que se empape el pan. Y ahora viene el trabajo de preparar las migas. Tienes que ir aireando el pan, moviendo continuamente, para que se vaya haciendo a la vez que pierde el exceso de humedad, aunque también debes ir "picando" las migas para que se vayan soltando. Todo esto se tiene que hacer a fuego no muy fuerte, para que las migas no se te quemen.
   Cuando con la paleta cojas un poco y al moverla veas que las migas caen sueltas, es que están listas y ya pueden ir al plato.
   Y todo lo que voy a contarte ahora, lo debes hacer antes de preparar las migas, ya que una vez que las tengas listas, se deben comer para que no se enfríen:
   Las guindillas es preferible freírlas en un aceite que no esté caliente, de ese modo te quedarán crujientes. Debes ir dando vueltas para que se hagan por todos los lados.
   El chorizo también es recomendable freírlo en aceite que no esté muy caliente, de esa manera no romperá.
   Por el contrario, los torreznos o la panceta es preferible hacerlo a fuego fuerte, así quedará bien hecho y un poco tostadito.
   A las sardinas se les quita la tripa y la cabeza, se enharinan y se fríen a fuego moderado, aunque si puedes hacerlas a la lumbre, estarán mucho más ricas.
   Cuando quede poca cantidad de migas en el plato puedes añadir un poco de leche, que es lo que se conoce como "migas canas".
   Y por supuesto, puedes acompañar toda la comida mojando la cuchara en una puntita de miel y cogiendo después las migas.

Notas:
    Con las cantidades que pongo arriba, comen unas ocho personas, por lo que, tanto si sois más como si sois menos, tan sólo hay que "echar la cuenta" y amoldar los ingredientes a los que os juntéis a comer.
   Las cantidades son aproximadas, ya que dependiendo del manejo que tengáis con la paleta, puede que admita un poco más de agua, pero para principiantes, con la cantidad que pongo puede ser suficiente.
   El plato de hoy es uno de los más sencillos a la hora de elaborarlo, pero de los más complicados hasta que le coges el truquillo de los ingredientes y "remeneos"...
   Migas hay tantas como sitios dónde se elaboran, en algunos sitios las preparan en el mismo aceite en el que han frito todos los ingredientes, por lo que quedan rojitas por la grasa que suelta el chorizo. En otros añaden pimentón, por lo que igualmente quedan unas migas "colorás". En mi casa y en mi pueblo en general, los acompañamientos de las migas, excepto los ajos y las guindillas, se fríen en una sartén aparte y se sirven como guarnición. Aunque hay gente a la que le gusta mezclar todo con las migas. Ya lo dejo a vuestra elección.

   Si queréis ver la forma de hacerlas con más detalle pinchando aquí veréis un vídeo en el que lo explico, espero que os guste!!

Apuntes:
   Espero que os animéis a preparar este rico plato de migas, ahora que aún no ha llegado el calorcito, porque con las temperaturas muy altas no es que sea un plato que apetezca mucho, aunque yo lo como en cualquier época del año, para qué os voy a engañar...

   Qué tal vuestro fin de semana?? El mío ha sido un poco diferente, porque hemos hecho una pequeña quedada unas amigas de Facebook. A diario estamos en contacto en esa "oficina" virtual, pero un día, de rebote, cuando una me preguntó dónde comprar unas especias que necesitaba para hacer el pollo tikka masala le dije el sitio perfecto para hacerlo y cuando me dijo el día que iba a ir, le dije que contase conmigo, porque tenía que ir a por unas especias que me faltaban... Claro, no iba a ser yo sola, los otros tormentos de Madrid también se apuntaron y por fin llegó el día 1 de marzo!!!
   Habíamos quedado en Callao, 12:00 horas Zulú, llovía, sí, menudo día que amaneció, pero allí estaban Mayte y Loreto cuando salí de la boca de metro. Sandra ya había avisado que solía ser tardona y llegó con un retraso de unos diez minutillos, pero y mi Bea?? Llegó 40 minutos tarde!! Madre mía el frío que pasamos esperando!!! Eso sí, creo que le recordamos tantas veces su tardanza, que ya tuvo su castigo.
   Aunque la quedada era por dos motivos, el primero conocernos en persona y el segundo llevarles a la tienda de Yuli para que conocieran la que yo considero la mejor tienda de especias de todo Madrid, antes fuimos a otro sitio, porque yo necesitaba un aparatejo para marcar pasta fresca, este en concreto:


   El nombre de la tienda no lo digo, no por nada, si no porque muchas de las cosas que allí venden se encuentran más baratas en otros sitios, y no está la cosa para tirar el dinero... Lo iba a estrenar el sábado, pero al final llegué a casa a las mil y la cena fue una lasaña que ya estaba hecha, porque no eran horas de ponerse a cocinar, por lo que está esperando a ser estrenado!!
   Y en la tienda de Spicy Yuli, bueno, mejor ni hablar, porque estuvimos de reloj dos horas y media!!! Qué paciencia tuvo la pobre, aunque su marido Beto también nos tuvo que aguantar las tonterías, porque estábamos todas con el pavo en lo alto. Normalmente cuando yo voy, compro mis especias, charlo un ratito y después ella se queda atendiendo a los clientes que allí siguen, pero este viaje íbamos dejando pasar a la gente que llegaba para que no tuvieran que esperar... Y menos mal, porque yo ya no podía del hambre que tenía, por lo que no me puedo imaginar si los otros hubieran aguantado tanto!!!


   Ahí una fotino que resume el día. Los de abajo son Beto y Yuli, no os asustéis de la foto, pero el señor marido tiene gracia para aburrir!! En otra aparece Sandra pendiente de las explicaciones de Yuli, porque esa noche tenía que preparar una cena y le marcaba las directrices a seguir (Yuli, si lees esto tranquila, que la cena se aplazó para el sábado que viene). Comimos en una hamburguesería que tiene carnes exóticas, como bisonte, cebra, y algunas más, pero me han quitado mi favorita, la de avestruz, cachis!!. Y ya a última hora, nos tomamos un café de despedida, que se suponía iba a durar poco, por eso le dije a mi chico que se viniera ya para el centro y terminó alargándose hasta las 10 de la noche, por lo que los maridos de algunas de ellas se pusieron un tanto nerviosos al no llegar a casa a las siete, que es cuando se supone que iban a llegar. Claro, que culpa de ese nerviosismo era porque las dos, Loreto y Mayte se quedaron sin batería en el teléfono y no estaban localizables... Mujeres!!!

   Después de todo esto, ayer lo único que me apetecía era estar tirada en el sofá, por eso la receta ha tenido que esperar a hoy. Ahora queda que a Yuli se le olvide esta visita con las amigas de "oficina" y que me vuelva a dejar entrar en la tienda, que estoy sin curry ayurvédico!!! Nota para esta quedada?? Un diez y con ganas de volver a repetirla, porque ha estado genial!!!

   Nos vemos en siete días... Feliz semana a todos!!!

lunes, 9 de diciembre de 2013

Canelones de merluza




Ingredientes:
- 300 gr. de filetes de merluza.
- 6 lonchas de jamón de York.
- 6 lonchas de queso.
- 400 gr. de tomate triturado.
- 200 gr. de requesón.
- 1 cebolla pequeña (100 gr.).
- 50 gr. de queso rallado.
- 1 ajo.
- 1/2 cucharadita de orégano.
- 1/2 cucharadita de tomillo.
- 1 hoja de laurel.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.
Elaboración:
   En una olla vas a preparar la salsa de tomate. Pon un poco de aceite, rehoga el ajo y la cebolla muy picados. Cuando estén tiernos añade el tomate, el orégano, el tomillo y la hoja de laurel, deja cocer unos 30 minutos. Si ves que el tomate es muy ácido añade una cucharadita de azúcar. Y por supuesto no olvides dar el punto de sal.
   Mientras que la salsa de tomate se va haciendo, pon una olla al fuego con agua, cuando comience a hervir añade sal e introduce los filetes de merluza, una vez que suba de nuevo el hervor cuenta unos diez minutos, tiempo suficiente para que la merluza se haga. Aparta en un cuenco y desmenuzala. Añade el requesón, unos golpes de pimienta molida y mezcla todo muy bien. Prueba para ver el punto de sal.
   Una vez que tengas el tomate hecho, pon una loncha de jamón de York, encima una loncha de queso y 1/6 de la mezcla de merluza y requesón. Enrolla y ve poniendo en una fuente que pueda ir al horno, a la que previamente le habrás puesto un poquito de aceite extendido con un papel de cocina. Haz lo mismo con las otras cinco lonchas de queso y jamón, repartiendo el relleno entre ellas.
   Cubre cada rollito con un poco de la salsa de tomate y espolvorea queso rallado por encima. Mételo en el horno, que previamente tendrás encendido a 190º C y déjalo hasta que el queso gratine. Unos diez minutos deberían ser suficientes.

Notas:
   Empezaré diciendo que aunque en los ingredientes he puesto requesón, esta vez he utilizado queso batido, porque cuando fui a la compra no tenían el requesón de marras y tuve que cambiar, pero queda también riquísimo, por lo que el cambio ha sido todo un acierto. La primera foto que pongo es la de la merluza con el queso batido y la pimienta antes de mezclar, para que veáis el aspecto.


   Siguiente foto, la de las lonchas de York y queso con la mezcla, sé que no debe haber dudas, pero la pongo para que veáis que son lonchas de las grandes, de esa forma será mucho más sencillo cerrarlos y no se os saldrá.


   Y por último, una vez que hemos hecho los rollitos, a la fuente, se pone la salsa de tomate y el queso rallado (la cantidad que he puesto en los ingredientes es orientativa, porque a mi me encanta el queso gratinadito y siempre suelo pasarme un poco...





   Sí, el día que hice las fotos para el blog preparé desde el principio en un plato de los que puede ir al horno un par de rollitos, así no tuve que moverlos de la fuente, con otra ventaja añadida, que se mantuvieron calientes mientras que hacía las fotos!!!
   No os asustéis, pero al sacar la fuente del horno vais a ver que en el fondo hay un caldito clarucho, lógico, porque la salsa de tomate soltará agua, pero no es ningún inconveniente, al revés, de esa forma no se secarán.

Apuntes:
   Antes de que se me olvide, os digo que esta es una receta fantástica para que los niños coman pescado, porque no se enteran y si lo hacen, porque los hay muy listos, les encanta!!! No, claro que no tengo hijos, pero tengo sobrinos, no lo olvidéis...

   Es curioso el tema del origen de las recetas, de cómo empezamos a hacer algo y a medida que pasa el tiempo la consideramos nuestra. Sí, hay recetas que hago desde hace mil años y que ni por asomo podría decir de dónde las cogí, ya que llevo media vida apuntando recetas que me gustaban y si al hacerlas me convencían, iban de cabeza a mi libreta. Pero de esta sí que sé el origen, básicamente porque tengo en margen de la receta la palabra "lolo" y eso significa que la cogí de una revista que no sé si seguirá existiendo, la Teleindiscreta, que compraba mi abuelo (lolo) para estar al día de la programación de la tele y que traía muchas veces coleccionables de recetas y esta fue una de ellas. En aquella época comenzaba yo a hacer mis primeros pinitos en la cocina y me animaba con recetas facilonas como esta de hoy, qué tiempos aquellos, en los que además de la cocina traía las pegatinas de la serie de "V", os acordáis?? Sí, la de los lagartos!!

   Qué tal ha ido el puente?? Sé que hay mucha gente que ha tenido  que trabajar y aquí en Madrid hoy no es festivo, por lo que esta mañana a las ocho en punto he dejado de "morder chaparros" y he vuelto a los madriles... Qué rápido acaba lo bueno!!! Habéis hecho algo interesante?? Yo he estado en el pueblo, ha tocado juntarse allí con toda la familia. Los bares al final los he pisado poquito, un par de días para cenar por ahí y una noche tocó tomar unas copillas por ahí, pero ha sido super casero, el viernes tocó sesión de ropa de bebé. Mi hermana pequeña está de nuevo embarazada y no os hacéis una idea de la cantidad de "jatos" que pudieron sacar de cajas en las que tenían la ropa de mis otros sobrinos...


   El sábado tocó barbacoa, sí, en pleno diciembre una barbacoa, el tiempo ha acompañado y ha sido una maravilla disfrutar del patio. No hay fotos, lo siento, pero es que creo que teníamos tanta hambre que no cai en hacer alguna fotillo. Eso sí, terminamos como gatos panza arriba de tanto comer!!! Por la noche tocó cenar fuera, la embarazada tenía antojo y no íbamos a dejar que se quedase con las ganas. Eso sí, aún no sé cómo pudimos cenar, porque después de la barbacoa tocó una tarde de dulces, en serio que no sé cómo fuimos capaces, pero nos lo zampamos casi todo!!!


   Y el domingo tocó ir al campo a dar una vuelta con mi padre, mi chico y mis sobrinos, para que desbravasen un poco (hablo de los sobrinos), me reí un montón con ellos, se empeñaron en regalarme todas las margaritas "jediondas" que se encontraban por el camino, menos mal que las iba tirando con disimulo... No os hacéis una idea de lo bien que se estaba en el campo, vamos, que yo pasé hasta calor!!! Me sobraba el jersey que llevaba...





   Sí, lo que veis en mi cabeza es una de esas margaritas... Es que ya no sabía dónde ponerlas!!! Llegó un momento en el que les dije que ya estaba bien, que no arrancasen más flores y claro, ya que no me las regalaban a mí, decidieron que nadie más disfrutaría de ellas y las pisotearon mientras que el abuelo se hacía con unas bellotas, que por cierto, estaban buenísimas!!!


   Y así ha pasado el fin de semana largo, revuelta a muchachos, disfrutando de ellos, que ya hasta Navidad no vuelvo a verlos, aunque no voy a llorar, porque con cuatro días he tenido para quitarme el mono...
   Y esta mañana ha sonado el despertador y para Madrid, eso sí, cuando he llegado al pantano me he parado a echar una foto (tengo costumbre de viajar sin prisas), era espectacular la niebla que bajaba por el río, os pongo una foto aunque no podáis ver el movimiento que tenía. Después de hacer la foto me ha tocado adentrarme en ella... Si ponéis el ratón encima de la foto y le dais veréis todas más grandes.


   Es una pasada!!! Menos mal que hoy no le ha dado a ningún jabalí, cierva, ... , por cruzarse en la carretera, aunque iba pisando huevos, es imposible correr por ahí.

   Y poco más... Bueno, en realidad el finde ha dado mucho de sí, pero tampoco os voy a castigar con las mil historias que han pasado. Aunque sí os diré que este fin de semana ha cocinado mi madre!!! Bueno, sólo un día, pero es que lo hace tan poco que solemos hacer una fiesta en casa cada vez que pasa. El domingo que viene os pondré la receta de lo que guisó, en casa lo llamamos "el guiso de la Veneda", porque así se llamaba la mujer que se lo enseñó a mi abuela. Está buenísimo, pero es un plato que yo me niego a hacer mientras que mi madre esté en este mundo dando guerra, ¿¿es o no?? Claro, sabía que me daríais la razón!!!

Nos vemos en siete días... Feliz semana a todos!!!