martes, 9 de mayo de 2017

Ensalada de col (Coleslaw)


Ingredientes:
- 400 gr. de col.
- 100 gr. de zanahoria.
- 50 gr. de manzana.
- 150 gr. de mahonesa.
- 100 gr. de yogur natural.
- 10 gr. de mostaza.
- 15 ml. de vinagre de manzana.
- 1 tsp. de sal.
- 1 tsp. de azúcar.
Elaboración:
   En un cuenco haz la salsa, mezclando la mahonesa, el yogur, la mostaza, el vinagre, el azúcar y la sal. Reserva todo mientras preparas el resto de ingredientes.
   Pica la col en juliana, ralla la zanahoria y corta la manzana en bastoncitos muy pequeños. Pon todo en un bol grande y añade la salsa que has preparado, removiendo bien. Deja que repose en la nevera al menos una hora, para que coja bien todos los sabores.
  
Notas:
   Tanto la col, como la zanahoria y la manzana están pesadas una vez limpias. Y dicho esto, sigamos con las mínimas explicaciones que hay que dar.


   En el caso de la col, como ya he dicho, la corto en juliana y siempre quito la parte más dura. Si os apetece una ensalada más "divertida" en cuanto a colores se refiere, podéis utilizar varios tipos de col. En la foto de la manzana podéis ver el tamaño de los bastoncitos. Se puede hacer más fino, pero me gusta sentirla al masticar. Lo de la manzana es opcional y se puede omitir, pero a mi me encanta el puntazo de frescor, mezclado con un pelo de acidez que le da al conjunto de la ensalada.


   Con la zanahoria tenéis dos opciones, picarla en bastoncitos, al igual que la manzana, como es el caso de la foto de la izquierda, o rallarla, como en la foto de la derecha. Normalmente, yo siempre la rallo, pero de las dos formas queda estupenda.


   Aunque en el apartado de apuntes cuento algunas cosas sobre la salsa y las diferentes opciones, aquí os digo que aunque yo utilice vinagre de manzana, se puede usar perfectamente vinagre de vino.


   Cuando aliñéis la ensalada mi consejo es que siempre reservéis un poco de la salsa para ponerla justo antes de servirla, de ese modo quedará, como decirlo... Como más fresca.


   Y poco más que decir de esta receta. Y no olvidéis eliminar el agua que se forme en el fondo si la tenéis varios días en la nevera. A mi me suele durar un par de días, tres como mucho, dependiendo del hambre que se gaste en casa.

Apuntes:
   Ya sé que no traigo nada nuevo con esta ensalada, pero seguro que hay gente que, a pesar de lo sencilla que es, no la ha preparado nunca en casa.
   Lo que cuento ahora es algo personal sobre esta receta, ya que como todo, es cuestión de gustos. Por ejemplo, desde hace bastante tiempo, he decidido que como más me gusta es con un reposo no muy largo, vamos, que como digo en la elaboración, con una hora tendrá más que suficiente para estar en su punto justo, ya que así las verduras mantendrán todo el crujiente y no le dará tiempo a la col a soltar mucha agua.
   Aunque os parezca una contradicción, para que la col se mantenga tersa por más tiempo (si se va a comer en el día no es necesario), es aconsejable ponerla una vez picada en un escurridor, añadir una cucharada de sal y dejarla un par de horas para que suelte el agua. Evidentemente, después habrá que secarla bien. De nuevo sé no estoy diciendo nada nuevo, ya que seguro que más de uno lo hace con calabacines, pepinos y demás.
   Sigo con el tema salsas, ya que esta ensalada admite varios aliños. El que he puesto arriba es el que más me gusta para acompañar el pulled de pollo (aquí el enlace al vídeo).
    Ni qué decir tiene, que el aliño más sencillo es el de aceite, vinagre, sal y pimienta, que es ideal para acompañar algunos tipos de pulled, como el "estilo de Texas",  elaborados con cerdo. Pero también se pueden hacer cambios a la mía, por ejemplo, podéis cambiar el yogur por buttermilk (que es suero de leche) o por sour cream (nata agria). O hacerla tan solo con mahonesa. También si le ponéis un poco de cebolla rallada queda genial. Eso ya lo podéis ir viendo vosotros.

   Y poco más que contar por hoy, si se me ocurriera algo nuevo, vengo, edito y os lo cuento, que sé que me estoy quedando (dejando, para ser más correcta) algo en el tintero y no hay forma de recordarlo... Madre mía, ¡¡¡cómo están las cabezas!!!

   Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


domingo, 30 de abril de 2017

Flan de queso perfecto


Ingredientes:
- 7 yemas de huevo.
- 4 claras de huevo.
- 120 gr. de azúcar.
- 400 gr. de leche condensada.
- 180 ml. de leche.
- 340 gr. de leche evaporada.
- 225 gr. de queso crema.
- Punto de sal.
- 1 cucharadita (tsp.) de vainilla líquida.
- Caramelo líquido.
Elaboración:
  Precalienta el horno a 170º C. Elige un molde redondo (yo utilizo uno de 23 cm. de diámetro y de 4'5 cm. de altura) y una fuente en la que quepa, ya que debe ir al baño María. Prepara caramelo suficiente para cubrir el  fondo del molde, o utiliza uno comercial, echa en el molde y reserva.
    En un cuenco grande bate las yemas junto con la leche, leche condensada, leche evaporada, sal y vainilla hasta que esté bien mezclado.
   En otro cuenco, con ayuda de unas varillas, bate las claras, el azúcar y el queso crema hasta que esté bien cremoso. Una vez que lo tengas, mete a esta dos tazas de la mezcla de las yemas y mueve bien hasta que quede suave. Cuando lo tengas, vierte todo esto en lo que nos queda de la primera mezcla sin dejar de mover.
   Vierte toda la preparación en el molde (si quieres que quede más fino, cuela mientas lo vas echando) en el que ya tienes el caramelo y ponlo en el horno al baño María (con agua caliente y con agua suficiente para que cubra 1/3 del molde) entre 45-55 minutos. El flan estará cuando al introducir un cuchillo, brocheta o similar, salga limpio.
   Saca el molde del baño María, deja sobre una rejilla unas dos horas y antes de desmoldar, ponlo en el frigorífico para que se asiente bien. Para desmoldar, dale la vuelta en un plato lo suficientemente grande para que el caramelo no se te derrame por la encimera.

Notas:
   Medianos, la respuesta a la pregunta del tamaño de los huevos es medianos. Ya he dicho muchas veces que si no digo nada, siempre utilizo ese tamaño, pero todavía sigue habiendo "apampanaos" como Mollete, que me lo pregunta una y otra vez... Y sí, por supuesto que lo podría poner al inicio de la receta, pero así sé si se lee todo o solo lo que se cree necesario.
   Sé que en principio la lectura de la elaboración puede parecer complicada, pero si lo leéis dos veces seguro que me entendéis. Por si quedan dudas, os pongo la forma que tengo para dar esta receta a los amigos que me la han pedido:
Ingredientes (ojo, que el orden está cambiado con respecto a como los he puesto al inicio):
1.-   7 yemas.
2.-   180 ml. de leche.
3.-   340 gr. de leche evaporada.
4.-   400 gr. de leche condensada.
5.-   Pizca de sal.
6.-   1 tsp. de vainilla.
7.-   4 claras.
8.-   225 gr. de queso crema.
9.-   120 gr. de azúcar.
10.- Caramelo líquido
Bol 1: Bate/mezcla bien los 6 primeros ingredientes. 
Bol 2: Bate las claras, el queso y el azúcar hasta que esté cremoso. 
Echa dos tazas del bol 1 al 2, mezcla bien. Y batiendo despacio, añade todo el bol 2 en el 1. Echa en un molde con caramelo en el fondo y hornea al baño María a 170° C unos 45-55 minutos. Deja enfriar y desmolda.
   Ese es el resumen y por el momento quien lo ha hecho no ha tenido problemas de entendimiento. 
El queso crema es el queso tipo Philadelphia, pero cualquier marca sirve. Y dicho esto, pongo alguna foto, para que no quede esto tan soso...


   Vamos con el caramelo, yo no suelo comprarlo, me gusta hacerlo en casa, pero más bien a lo perro, es decir, en el microondas, azúcar, un pelo de agua y en unos minutos está listo. Viendo la foto me estoy dando cuenta de que este molde lo tengo bastante perjudicado, y no es que me de pena, ya que lo compré de urgencia hace como cinco años en un chino, pero me da pereza buscar otro similar.


      Aquí podemos ver los ingredientes de los dos tipos de mezclas que hay que hacer. La verdad es que en el de la derecha se distinguen los tres, pero en el de la izquierda los diferentes tipos de leche no se ven, cosa evidente, aunque sí se pueden ver la yema y la pasta de vainilla.



      Por un lado, aquí se ve cuando añado ya la mezcla completa del bol 2 al 1, disculpad las fotos, pero echar con una mano el líquido y con la otra la foto, no es fácil, por eso mismo, por faltarme una mano, no aparece el colador en la foto de la derecha, ya que sí, siempre cuelo la mezcla, así el flan queda mucho más fino al paladar. Evidentemente, tal y como hice la foto, solté la cámara y cogí el colador.



    Esta foto es tan solo para que veais a que alura queda el líquido del borde del molde, lo pongo, ya que en la siguiente foto podéis ver como sube.



   Y sí, me acabo de dar cuenta de una cosa, la foto de más arriba me la podría haber ahorrado, ya que aquí también se ve lo que queda para llegar al borde, pero como estoy apampaná, pues así me pasa...



   Aquí con cacharro para ver si sale seco, que salió, y sí, también salió esta vez algo más "dorado" de la cuenta, pero qué le vamos a hacer!! Sí, eso para hasta en las mejores familias. Aunque ponga 45-55 minutos, yo siempre lo tengo con los primeros 45, es más, alguna vez lo he tenido antes, dependiendo en el horno que lo haga, pero ya sabéis que hasta que no probéis en el vuestro, no sabréis el tiempo justo.



   Y no podía dejar de poner un par de fotos del flan, que no es que valgan para algo, pero es que o las ponía, o se quedaban en el tintero y eso no puede ser. Aprovecho para recordar que utilicéis un plato bien hermoso para dar la vuelta al flan. Evidentemente, no hace falta decir que los podéis hacer individuales, por lo que el tiempo de horno variará algo.


Apuntes:
   ¡¡El flan que nunca falla!! Realmente ese es el nombre que debería poner en el encabezado de la receta y seguro que sube rápido en el buscador.
   Es muy rico, a la vez que es muy fácil de elaborar (de verdad). Lo único importante a tener en cuenta es que hay que calcular los tiempos de reposo en el molde, por lo demás, no tiene más misterio.


   ¿Y esta foto ahora? Simple, el otro día, haciendo el flan, vi las yemas así, con esa forma de flor y me hizo mucha gracia, por lo que le hice una foto con el teléfono, para compartirla en Instagram. Evidentemente, tal y como la compartí, hice otra con la cámara para ponerla aquí (lo sé, es absurdo, pero soy así).
   Esta receta es otra de las clásicas que nunca falla, vamos, al menos siempre que la he hecho, quien la ha probado ha terminado contenta (bueno, no todos, que Garbiñe me dice que para ella está demasiado dulce, pero como a veces la vasca está un poco pa'llá, pues no le hago ni caso). Desde luego, no pongo en duda que es una bomba calórica pero, ni es un flan que se hace todos los días, ni te lo bajas entero de una sentada. Hay quien, cuando lo hago, le pone nata montada para acompañar (por si no tiene bastante ya solo). Si os apetece, pues le añadís ese extra, ya que siendo sincera, le queda divino de la muerte osheeeeeaaaa.

   Estoy yo pensando que hace un montón de tiempo que no os enseño como va creciendo Carlota, ¿verdad?. Pues voy a poner remedio ahora mismito y os pongo un par de fotos de la criatura, que a mi se me hace grande para los tres años que acaba de cumplir hace poco, aunque yo de niños y tamaños entiendo lo justo...

 Aquí está con el refresco que se estaba tomando el abuelo y que le quitó con la frase típica de "porfaaaa, dame un poquito, lolo", a lo que padre fue incapaz de resistirse... Ainssss, ¡¡esos abuelos blandurrios!!.


 Y aquí con Bulma, el nuevo miembro de la familia de mi hermana al fondo, mal que le pese a mi madre. Al final, después de mucho hacerse de rogar, ha permitido que la perrina conociera el pueblo y hasta ha dejado que corretee libre por el patio. No sé si es amor de tía, pero mi sobrina me tiene realmente enamorada, aunque eso creo que ya lo he dicho muchas veces.

   En fin, que no me alargo más por hoy. Aprovechando que estoy sola en casa, voy a ver si adelanto un poco la que quiero que sea la próxima entrada, al menos iré poniendo los ingredientes y demás, que de esa forma sé que no me costará tanto arrancar otro día.

   Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!

lunes, 27 de febrero de 2017

Philly cheese steak


Ingredientes:
- 400 gr. de ternera.
- 110 gr. de cebolla (1/2)
- 60 gr. de pimiento verde (1)
- 100 gr. de champiñones (4)
- 70 gr. de queso.
- 1 tsp. de ajo molido.
- 1 tbsp. de salsa Perrins.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 4 panecillos de viena.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es rallar el queso, (en mi caso Enmental), abrir los panecillos por la mitad, sin llegar al final y picar la cebolla, pimiento verde y champiñones en juliana.
   En una mitad de la plancha pon un chorro de aceite y cocina un poco la cebolla hasta que pierda el crujiente. Añade el pimiento verde y deja que se haga un poco. Mientras que acaba de cocinarse, saltea la ternera en la otra mitad de la plancha. Cuando esté casi lista, añade los champiñones laminados a la cebolla y el pimiento y deja que se cocinen un poco.
   Une todos los ingredientes y mezcla bien. Añade el ajo molido, la salsa Perrins, rectifica de sal y pimienta y vuelve a mezclar todo.
   Haz cuatro montones y pon encima de cada uno parte del queso que tienes rallado. Deja que se derrita (en este punto lo mejor es taparlo para que se haga antes).
   Cuando el queso se haya derretido reparte esos montones en los panecillos, que previamente habrás tostado un poco y sirve acompañado de ensalada, si lo quieres más ligero o de patatas fritas, si las calorías no son un problema.

Notas:
   Antes de nada, decir que según voy poniendo ingredientes en la plancha voy salando, de ese modo controlo mejor las cantidades y todo va cogiendo mejor sabor desde el principio. También decir que la "tsp." de ajo corresponde a una cucharita de café, o a 3'5 gr., para los que utilizáis báscula de precisión y la "tbsp." en el caso de la salsa Perrins, corresponde a una cucharada sopera o,  en medidas exactas, a 15 ml.


   La carne original de esta receta es ternera, pero si os apetece, la podéis preparar también con pollo, eso sí, cortado en tiras similares a las de la foto. De este modo se hará más rápido y los bocados serán más agradables y compensados con el resto de los ingredientes.


   Ya sabéis de la importancia de tener a mano y listos todos los ingredientes de una receta antes de comenzar a prepararla, lo que en el argot de cocina se conoce como "mise en place". Después vienen las prisas y si se nos olvida algo podemos echar a perder nuestro plato.


   No he puesto en los ingredientes el tipo de queso por un sencillo motivo y es que lo suyo es que pongáis el queso que más os guste, eso sí, siempre que funda bien. Esta vez le he puesto Enmental, pero otras veces pongo Provolone, Gouda o el que tenga más a mano. Como ya he dicho muchas veces, yo lo rallo con uno de mis amados Microplane, pero por supuesto que se puede poner en lonchas finas. Como digo, lo importante es que funda bien.


   Con respecto a los panecillos (en este caso son comprados, antes de que algún bicho diga algo), pueden ser alargados o redondos, lo único importante (bueno, importante, lo que se dice importante...) es que sean tiernos. En la foto no se aprecia bien, pero están cortados, como digo en la elaboración, sin llegar hasta el final. Si os gustan sin tostar, pues nada... Pero en el caso de os gusten tostados, podéis hacerlo en la tostadora que tengáis o como hago yo, que los hago en la misma plancha, antes de empezar a elaborar el relleno. Quien dice tostados dice un poco calentitos, que están mucho mejor.


   En esta secuencia de fotos os muestro lo que he explicado más arriba. Ni que decir tiene que si no hay plancha en casa lo suficientemente grande para hacer todo, se puede hacer en sartén. Es más, si ese fuera el caso y no os apeteciera ensuciar dos sartenes, perfectamente se puede hacer todo en la misma, eso sí, poniendo la carne después de la cebolla y añadiendo el pimiento y los champiñones una vez que esta estuviera bien salteada. Por cierto, aunque la sal la voy poniendo según voy añadiendo ingredientes, la pimienta la pongo una vez que está todo mezclado.


   Aunque al inicio de las notas os he puesto las cantidades tanto de la tsp. como de la tbsp., os pongo una foto para lo que aún no las tenéis. Como siempre os la recomiendo, ya que es una forma muy rápida de tener ciertas medidas controladas.


   Aquí veis los montoncitos de queso y como quedan una vez fundidos. Evidentemente la cantidad que yo he puesto es orientativa, ya que si os gusta con más es tan sencillo como poner un extra (sí, yo a veces pongo bastante más)


   Y así es como tapo yo los montones de carne con el queso para que funda bien, ya que para la plancha no tengo una tapadera que me de para taparlo todo. Un trozo de papel de aluminio y listo, una cosa menos que se ensucia.

Apuntes:
   Empiezo diciendo que la semana pasada no publiqué por dos motivos, uno, que estaba perrísima y otro, que no quería poner dos semanas seguidas una receta dulce y como no tenía nada preparado, no me apetecía hacer algo a prisa y corriendo. Dicho esto, sigamos pues...

   Este fin de semana ha tocado estar en casa tranquila, nada de pueblo, nada de salir, no por gusto propio, la verdad, por lo que tengo poco que contar, pero para que esto no se quede más soso que la comida de un hipertenso en un hospital, creo que os voy a contar un poco la historia de este bocata.
   Primero decir que llegó a mi vida gracias a uno de esos programas americanos de televisión dedicados a mostrarnos las comidas rápidas. Tal y como lo vi, lo apunté en mi libreta de pendientes y se convirtió en un imprescindible en mi cocina desde hace ya mucho tiempo. Unas veces lo hago con ternera y otras con pollo, dependiendo de lo que tenga más a mano.
   Este bocadillo, llamado en origen "steak sandwich", se creó allá por 1930, en un modesto puesto de perritos calientes de Philadelphia. Cuentan que Pat Olivieri, aburrido de comer siempre lo mismo, mandó comprar un poco de ternera y decidió ponerla en un pan de perrito, junto con un poco de cebolla para cambiar un poco. Un taxista que allí estaba en ese momento, le dijo que le preparase uno y le dijo que se dejase de perritos, que empezase a vender eso. Y junto con su hermano, Harrie Olivieri, es lo que hizo. Años más tarde, por deseo de algunos clientes, fue cuando se le empezó a añadir queso.


   En la foto podéis ver los diferentes tipos de bocadillos que hacen, comienza con el básico de cebolla y carne y a eso, se le van añadiendo al gusto otros ingredientes. Puedes pedirlo con champiñones, con pimientos, puedes elegir entre tres tipos diferentes de queso, en fin, que hay unas pocas de combinaciones posibles.
   Fuera de esa ciudad se le conoce con el nombre de "Philadelphia cheese steak", en el caso de este que lleva queso y sin el "cheese" de por medio cuando no lo lleva. Evidentemente por un ahorro del lenguaje, familiarmente se le conoce como "Philly cheese steak". Y el que yo preparo es un "echa de todo lo que tengas"

   En fin, que como siempre digo, no me enrollo más, espero que os animéis a prepararlo en casa, ajustando las cantidades a vuestro gusto personal, ya que los ingredientes que pongo son meramente orientativos y el fin es que con eso ya vayáis jugando hasta dar con vuestro bocata perfecto.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!


martes, 14 de febrero de 2017

Chai masala


Ingredientes:
- 4 anises estrellados.
- 4 tsp. de vainas de cardamomo.
- 3 tsp. de granos de pimienta negra.
- 1 varita de canela.
- 1 tsp. de clavo.
- 1 tsp. de jengibre molido.
Elaboración:
   Saca las semillas de las vainas de cardamomo e introdúcelas junto con todas las especias excepto el jengibre en un molinillo y reduce a polvo. Una vez que lo tengas, mezcla con el jengibre y guarda en un bote de cristal.
    Con un cuarto de cucharadita de esta mezcla tendrás para aromatizar un té.

Notas: 
    Os paso las cantidades en gramos, por si sois de los de balanza (yo suelo manejar las dos cosas, dependiendo de lo que haga).
- 4 gr. de anís estrellado.
- 11 gr. de cardamomo verde.
- 7.5 gr. de granos de pimienta negra.
- 3.7 gr. de canela en rama.
- 1.6 gr. de clavo de olor (25 unidades).
- 2 gr. de jengibre molido.
   Si os apetece y sois de los que tenéis siempre en la nevera jengibre fresco (ese es mi caso), podéis eliminar de la mezcla el jengibre molido y cada vez que uséis la masala (mezcla), poner un trocito fresco, que podrá sen entero o rallado, dependiendo de la intensidad que busquéis.
 Una vez sacados las semillas de carmamomo de sus vainas, pesarán más o menos unos 7.5 gr., lo digo por si ya lo tenéis molido, así os hacéis una idea.


   Madre mía, qué sequísimo tenía el cardamomo esta vez... Por cierto, ni que decir tiene, que con las vainas podéis aromatizar la leche para algún flan, pan, bizcocho o lo que os apetezca. Aquí no se tira nada.


   Y ese es el aspecto que tiene una vez molido. Con estas cantidades da para llenar casi un bote de especias del tamaño estándar, vamos, de los que se suelen ver en las tiendas. Os digo en la elaboración que lo moláis en molinillo, pero si tenéis la "infernal" (Thermomix), os quedará divino.

Apuntes:
   Empezaré comentando algo muy importante, hay tantas mezclas para el té como casas en las que se elabora. Pasa un poco como en Extremadura con las migas, que las haces de una forma y siempre hay alguien que te dice eso de "pues en mi casa no se hace así", arrugando el hocico... O peor, te mencionan a la abuela para dar más fuerza y tipismo "pues en casa de mi abuela siempre se ha hecho así", cosa que es peor, ya que te toca decir eso de "¡¡pues en la de la mía, no!!". A lo que voy, como todos tenéis casa, esta receta es solo una idea, después vosotros podéis hacer cambios hasta que deis con vuestra mezcla perfecta.

   Ya en las notas os he comentado uno de esos cambios que podéis hacer, que es cambiar el jengibre seco por el fresco, con lo que el té ganará en potencia, del mismo modo que si cambiáis la canela por la cassia, que le dará un punto más fuerte. También, si os gusta lo cítrico, le podéis poner un poco de cilantro (a ver, seco, de esos que vienen en granitos, no le vayáis a poner fresco, por Dios). Y el anís estrellado se puede cambiar por hinojo, o combinar los dos, ya que el aroma anisado del hinojo es diferente.

   Reconozco que a veces no utilizo este "mix" ya preparado, lo dejo para los días en los que no tengo ganas de estar abriendo botecitos y lo más rápido es poner un poco de esta mezcla al té. Cuando lo hago sin moler, dejo infusionar las especias enteras (al gusto, dependiendo del toque que le qiera dar ese día) junto con el té. Eso sí, tanto en enteras, como molidas, siempre desde el principio.

   Es curioso, la gente suele decir la frase de "me he preparado un té chai masala", realmente la palabra "chai" ya significa té (con leche), por lo que vendría a ser como una redundancia. Lo digo a modo de información. La verdad es que en origen, este tipo de té lleva leche, pero yo lo hago sin ella normalmente, infusiono especias y té en el agua y listo, al igual que tampoco le pongo nada de azúcar ni miel. Pero por si queréis, una forma de prepararlo, aunque es más largo, es cocer leche con las especias durante tres minutos más o menos y a eso, añadir el agua en la que ha infusionado el té, edulcorar con lo que más os guste.

   Y poco más por hoy, espero no tardar en volver con una receta "de verdad", pero es que llevaba muchísimo tiempo con ganas de compartir con vosotros esto. Ah, por cierto, mi amiga Nieves (Copito para mí), dice que le parece muy fuerte esta mezcla, pero como ya os he dicho, esto es solo una base, después ya lo podéis ir cambiando todo a vuestro gusto. Ya, pispás, corto, adiós...

Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


martes, 7 de febrero de 2017

Galletas Shortbread


Ingredientes:
- 200 gr. de mantequilla.
- 108 gr. de azúcar caster.
- 231 gr. de harina de repostería.
- 55 gr. de almidón de maíz (Maizena).
- Sal (opcional).
Elaboración:
   Pon en un bol la mantequilla atemperada partida en trozos, añade el azúcar y bate hasta conseguir una crema.
   Mezcla la harina y el almidón de maíz e incorpóralos a la mantequilla y azúcar en tres veces. Cuando tenga un aspecto terroso, pon todo en la encimera y con las manos mézclalo bien hasta que quede una pasta fina. Envuelve en papel film y refrigera una hora más o menos para que coja cuerpo.
   En la encimera, ayudándote de un rodillo, estira hasta obtener un pastón de 1/4 de centímetro y corta en bastones del tamaño que quieras. Pásalos a una placa y refrigera de nuevo mientras que se calienta el horno a 170º C.
   Hornea entre 15-18 minutos o hasta que veas que los extremos están dorados. Saca del horno, deja reposar unos minutos en la placa y pasa a una rejilla para que terminen de enfríar.

Notas:
   Antes de nada, seguro que alguien dice que las cantidades son raras, pero tiene una explicación sencilla. Con las que he puesto, da justo para una bandeja. Pero os dejo las cantidades originales que me pasaron, por si queréis hacer más cantidad. Evidentemente si elegís la segunda columna de cantidades os saldrán galletas como para una boda...
- 325/650 gr. de mantequilla.
- 175/350 gr. de azúcar caster.
- 375/750 gr. de harina.
- 90/180 gr. de Maizena. 
   Dicho esto, añado que yo siempre le pongo un poco de sal, lo que vienen siendo "dos pizcas" (a gramo por pizca, que para eso las tengo bien pesadas), vamos, poco o nada, que dirían algunos. Pero es que me encanta ese punto salado que le da a estas galletas. Otra cosita que se me olvidaba, si les ponéis unas avellanas troceadas quedan también buenísimas.


   Como ya he dicho, lo mejor es tener la mantequilla atemperada, que hará que el batido sea más rápido. Con respecto al azúcar caster, si no lo encontráis lo mejor es que utilicéis azúcar glas, ya que se integrará mucho mejor en la mantequilla que si se usa el azúcar blanquilla de toda la vida.


   La mezcla estará lista cuando presente aspecto de crema y haya blanqueado. Como suelo hacer poca cantidad, siempre lo hago en un bol y bato con unas varillas eléctricas.


   En este punto ya está toda la harina integrada y como veis, tiene aspecto como de migas. Lo mejor es pasar a una encimera y acabar de integrar todo bien con las manos. Puede que os desesperéis durante un momento, pero al final se separa de las manos.


   Este es el aspecto que tiene cuando está listo. Si queréis, os podéis ayudar con una rasqueta para separar de la encimera.


   Pasado el tiempo de reposo en el frigorífico,  podeís estirar en la encimera directamente (si lo hacéis así, lo mejor es que espolvoreéis un poco de harina para que no se pegue), o poniendo un silpat o un papel de hornear, lo que falicitará bastante el trabajo. Para estirar, entre el rodillo y la pasta, siempre pongo un papel film, así no se me pega la masa al rodillo.


   Con ayuda de una rasqueta o de lo que tengáis en casa, mientras que se va estirando es conveniente que le vayáis dando a la masa una forma rectangular o cuadrada.


   Esta vez las he hecho así, pero otra forma más rápida es hacer un rulo, meterlo en el frigorífico y después, con ayuda de un cuchillo, ir cortando las porciones del grosor que más nos guste. Yo las hago finitas habitualmente, pero alguna vez las he hecho más gruesas y quedan igual de fantásticas.


   Y siempre, para que en el horno aguanten el primer golpe de calor, lo mejor es meterlas en el frigorífico un rato, como digo, con el tiempo que tarda el horno en coger temperatura será suficiente.

Apuntes:
   Muy feas han salido, lo sé, pero os cuento. No tenía pensado hacerlas, para qué nos vamos a engañar. Y de esto que te pones a preparar un "angel food" (es un bizcocho de claras, azúcar, harina y poco más), ya que tenía que gastar el medio bote de claras que tenía en el frigorífico y al abrirlo para sacarlas veo en la primera balda un paquete de mantequilla... ¡¡Ohhhhhhh, Dios mío, me apetecen shortbread!!

   Os dejo el enlace a la misma receta en vídeo por si os apetece ver como las hago:

Galletas shortbread o galletas de mantequilla (pincha aquí para ir al enlace)

 
   Pues nada, la mantequilla como una bala, sin azúcar caster, pero no hay problema, mantequilla atemperada en el microondas en un plis y el azúcar hecho en la infernal (Thermomix) en un plas. Hice la masa y al frigo mientras que hacía el bizcocho.
   Claro, al precio que está la luz no quería tener el horno encendido más tiempo del necesario y no me podía poner a hacer monerías en las galletas, estiro después del reposo, cuchillo en mano, corte, corte, corte... Agujeritos con una brocheta a como caigan y a reposar corriendo que al angel food le quedan 10 minutos. Con lo preciosas que quedan cuando me las curro bien...

   Esta receta me la pasó hace ya mucho tiempo Sergio, el vasco-escocés que ya me pasó la tarta de zanahoria o carrot cake (pinchando aquí os llevará a la receta), buenísima, por cierto. Si no la habéis visto, os invito a que la preparéis en casa. Tengo algunas recetas más que me pasó y que os iré enseñando con el tiempo.
   Desde que me las pasó me di cuenta de que esta receta de galletas me iba a encantar y así fue. Bueno, me encantan a mi, a padre y a todo el mundo que las prueba. Para el que no las conozca, son unas recetas con bastante fama en Escocia. Hay unas que se comercializan en España que suelen venir en unas cajitas con motivos de cuadros estilo falda escocesa, no sé si os sonarán. Pues os aseguro que estas no tienen nada que envidiarlas.

   Y ahora voy a ver si se me ocurre alguna receta para poner en el canal de YouTube, que hace mucho que no pongo ninguna. Por si no lo conocéis, os dejo el enlace:
               
                                    La Cocina de Padawan (enlace a YouTube)

   Será una receta sencillita, no será de las largas con historia, que después se me queja un amigo pejiguera que tengo. Repasaré la libreta para ver alguna que sea de fácil elaboración, que no necesite mucha luz o que no sea de esas de mucho cocinar y mucho plano. En serio, no es fácil. Una larga tengo en mente, pero tengo que hablar primero con la persona que quiero que me acompañe para hacerla, que es una típica extremeña y eso se debe hacer en el pueblo.

   En fin, con respecto a la receta de hoy espero que, como digo con todas, os animéis a prepararla en casa y vengáis a contarme lo que os ha parecido, si habéis tenido alguna dificultad al hacerla, si habéis cambiado algo (tengo un amigo, que cuando le pasas una receta, sea la que sea, te la cambia entera y si es un pollo en pepitoria, por ejemplo, al final lo único en común entre las recetas es que las dos llevan carne, aunque acabe siendo carne de pescado... Por cierto, tiene un blog dedicado a la pesca, con nombre "raro" para los que no hablamos euskera, eso sí, escrito en los dos idiomas, tranquilos. La verdad es que mola mucho y os invito a que los visitéis: Euskal Arrantzalea se llama). Y con esto me despido por hoy.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!



martes, 31 de enero de 2017

Pasta con salsa al vodka


Ingredientes:
- 300 gr. de pasta.
- 30 ml. de aceite.
- 30 gr. de mantequilla.
- 200 gr. de cebolla.
- 3 dientes de ajo.
- 80 ml. de vodka.
- 200 ml. de nata líquida.
- 400 gr. de tomate triturado.
- 200 gr. de langostinos crudos y pelados (opcional).
- Copos de chile al gusto.
- 25 gr. de queso Parmesano.
- Sal.
- Pimienta.
- Extra de Parmesano al gusto.
Elaboración:
   Calienta en una sartén el aceite y la mantequilla. Añade la cebolla partida en brounoise y cuando haya perdido el aspecto de crudo, incorpora el ajo bien picado y saltea. Riega con el vodka y deja que evapore el alcohol un poco (con unos tres minutos será suficiente).
   Echa en la sartén el tomate triturado y deja que reduzca y se cocine durante unos 15 minutos más o menos. Cuando esté listo, añade la nata, los copos de chile, sal y pimienta y cocina unos cinco minutos. Todo esto a fuego medio-bajo.
   Si pones los langostinos, incorporalos en este momento a la cocción, deja que se hagan un poco y añade el parmesano rallado moviendo bien.
   Mientras que se prepara la salsa, puedes ir cociendo la pasta. Es importante dejar reservada un poco de agua de esa cocción por si quedase demasiado espesa.
   Mezcla la pasta con la salsa y sirve caliente. Acompaña con más parmesano rallado. 

Notas:
   No especifico el tipo de pasta, ya que se puede utilizar la que más os guste. Si la hacéis con macarrones, la salsa se meterá por los agujerillos y será muy jugoso, el único inconveniente es que al final quedará menos salsa en el plato que si se hace con espaguetis y no podréis mojar tanto pan...


   El ajo podéis ponerlo cortado o como yo suelo hacer, machacado en mortero. Me parece que así se nota menos al comer y se integra mejor en la salsa. Siempre hay que ponerlo cuando la cebolla está ya algo pochada.


   Podéis añadir copos de chile, aunque si lo preferís se le puede poner una cayena, o algo de picante en polvo. Por supuesto que si no os gusta nada el picante, omitís este paso y listo.


    La nata, pimienta, sal y copos de chile van todos juntos a la salsa. Como siempre digo, lo mejor es tener todos los ingredientes preparados antes de empezar a elaborar la receta, de ese modo no se olvida nada.
   En este punto ya vais a ver si la salsa queda demasiado espesa para vueltro gusto y es en este momento cuando hay que añadir el agua reservada de cocer la pasta si fuera necesario hasta dejarla a nuestro gusto.


    Recordad que si ponéis langostinos (hoy no le he puesto), van siempre antes de añadir el queso parmesano, dejando uno minutos para que se cocinen. Los 25 gramos puede parecer poco queso, pero es que, como siempre digo, los ralladores Microplane hacen que lo que rallas con ellos cunda mucho. Como siempre esto es un poco al gusto, pero para que el queso no se coma mucho el sabor del resto del plato, lo mejor es no pasarse. Además, al poner el plato en la mesa siempre se le puede poner un poquito más.
    Lo de añadir langostinos, como digo en los ingredientes, es opcional, pero le da un puntazo a esta receta. Si lo que se busca es una receta barata, dejamos los langostinos para otro día, pero en serio que con ellos está muy rica, aunque no sea la clásica receta de pasta con salsa de vodka.
   Alguno seguro que se pregunta si se puede omitir el vodka y poder, se puede, pero os aseguro que cuando no lo lleva se nota. La función que hace en la receta es equilibrar la dulzura que aportan el tomate y la nata. Pero si por cualquier cosa no podéis tomar alcohol, se elimina y no pasa nada, pero no dejéis de probar esta receta por ese detallín. 

Apuntes:
   Lo sé, llevo demasiado sin publicar absolutamente nada, pero he estado un tiempo un poco, no sé como decirlo, desencantada ¿podría valer esto? puede ser, aunque también podría decir que he estado un poco zángana, la verdad. Pero ya he vuelto, que tengo muchas recetas para compartir con todos y me quiero poner las pilas.
  Me fui con una receta de pasta y vuelvo con otra también de pasta, a la pregunta de ¿y con todas las recetas que tienes pendientes vuelves con esta? la respuesta es sí, una amiga me lo pidió y yo soy muy obediente (cuando me interesa, claro). La segunda no está decidida todavía, pensaba que lo tenía claro, pero no, todavía no. Lo que sí está claro es que la semana que viene vuelvo con otra.

   ¿Conocíais esta receta ya?, imagino que muchos sí, pero para los que os resulta nueva, os diré que allá por los años 70, incluso a principios de los 80, fue muy popular en Estados Unidos, vamos, que es una receta clásica donde las haya. Por cierto, la receta ya la han probado unos cuantos, ya que hablando un día de ella me la pidieron (hablo del año pasado) y según me cuentan, les gustó mucho cuando la han hecho en sus casas.

   Por cierto, aunque hoy sea 31 de enero, no voy a dejar de desearos a todos un feliz año nuevo, que las formas no hay que perderlas nunca, ¿verdad?. Lo bueno es que como ya se han pasado las fechas de los atracones que algunos se meten como si no hubiera mañana, pues cualquier receta que se lea es bienvenida. En fin, que no me entretengo más. Espero que si hacéis la receta, vengáis aquí a decirme si os ha gustado o no, o si habéis cambiado algo de la receta.

Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!
  

martes, 19 de julio de 2016

Pasta con langostinos y chile Ancho


Ingredientes:
- 250 gr. de espaguetis.
- 150-200 gr. de langostinos pelados.
- 1 chile Ancho.
- 2 ajos.
- Parmesano.
- Limón en cuartos.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
Elaboración:
   Pon agua a calentar y cuando hierva, cuece la pasta como lo hagas de forma habitual. Mientras que se cuece, prepara el resto de la receta.
   Lamina los ajos, parte el chile en dos y esas dos mitades en otras dos, siempre a lo largo. Cuando tengas las cuatro mitades, pícalas en laminas. Los langostinos tienes la opción de dejarlos enteros o picarlos en trozos. Ralla el parmesano.
   En una sartén con un chorro de aceite, dora los ajos y reserva. Saltea el chile durante unos segundos y reserva. Añade los langostinos y cuando estén hechos, vuelve a añadir los ajos y el chile. Añade la pasta escurrida y saltea para que se impregne bien de todos los sabores.
   Coloca la pasta en los platos donde se vaya a servir y espolvorea con parmesano al gusto y zumo de limón.

Notas:
   Ni qué decir tiene, que como en otras ocasiones, las fotos de hoy están aquí por el mero hecho de sacarlas a la luz, no por la complicación del plato, que es mínima. Antes que de que me olvide, que me conozco, os digo que con estas cantidades comen tres personas, aunque tengo que decir que estas cantidades en casa dan para comer los dos y no sobra ni gotina...


   La foto superior es del chile Ancho, en una se ve entero y en la otra veis el tamaño que tienen los trozos. Como siempre suelo decir, así lo hago yo, pero cada uno los puede partir a su antojo.


   En la elaboración de la receta os comento que el langostino puede ir en entero o picado en trocitos, a mí me gusta más picado, no por una cuestión de sabor, sino por una cuestión de comodidad. Así no tengo que andar partiendo al comer y además, se reparte mejor entre la pasta.


   Los ajos hay que dorarlos y lo más importante de todo, el chile debe pasar por el aceite de forma muy rápida, para que se haga un poco, deje su sabor, pero no se queme, ya que si así fuera, amargaría y nos echaría a perder el plato.


   Los langostinos estarán listos con un salteado rápido, para que no se pasen mucho. Si decidís partirlos, siempre podéis dejar alguno entero para adornar el plato a la hora de servir.


   Una vez que estén hechos, se añaden ajos y chile, se echa la pasta escurrida y se mezcla todo muy bien, para que se reparta y para que la pasta coja todos los sabores, que estarán en el aceite.


   Como os decía más arriba, con estas cantidades comemos dos, de ahí que haya dos trocitos de limón. Si hacéis la misma cantidad y coméis más, pues se pone un cuarto de limón para cada uno. El parmesano también lo llevo a la mesa, así cada uno se lo pone a su gusto.

Apuntes:
   Lo primero que si os puede venir a la cabeza a algunos es la pregunta de ¿dónde conseguir el chile Ancho?, pues fácil, hoy en día se consigue todo a golpe de internet. Hay una tienda en Madrid, que vende ese y otros muchos tipos de chiles, además de otras muchas especias, algunas raras y que no se consiguen facilmente en los supermercados. Se llama Black Pepper (pinchando os llevará al enlace), la lleva un chico amabilísimo llamado Luís, que os atenderá encantado y os solucionará todas las dudas que podáis tener. Como veis, no hay excusa para no realizar este plato.
   Por supuesto que si os apetece, podéis eliminar ese ingrediente, que por cierto, tiene un punto de picante no muy alto, pero el plato no sería igual. Siempre se le pueden poner unas guindillas en rodajas, pero como digo, el resultado será diferente. 

   Sigo tirando de los chiles que me trajo Amparo de México, ya os enseñé la receta de la salsa Macha, picante, bastante picante, esa sí, por los chiles con la que está elaborada, el chile Árbol, que por cierto, también tenéis en el enlace que os he puesto más arriba. 
   Evidentemente esta receta se puede hacer con cualquier tipo de pasta, pero con espaguetis me gusta mucho, por lo que es con lo que más suelo hacerla. Y otra cosa, que no pongo en notas, ya que no es imprescindible para elaborar la receta, si no como un gusto personal, al igual que el tipo de pasta y es que la cantidad de aceite es un poco al gusto, yo no le pongo mucho, pero tengo que decir que si un día le pongo más de la cuenta a la sartén, no retiro nada y así el plato queda más pringosito jugosito.

   Nada más por hoy, tan sólo que espero que el verano os esté yendo genial y los calores no os tengan aplatanaditos. Este fin de semana pasado ha tocado ir al pueblo y el paseo más grande que he dado ha sido del sofá a la piscina. Madre mía, qué calor más grande!! Pero es lo que toca en las fechas que estamos. Sólo salí de casa para ir a comprar el sábado por la mañana y después, no me han visto el pelo en la calle. Tenía pensado dar una vuelta por la viña, para ver como va evolucionando y de paso ir a ver a Miguel a la Kabila, pero el exceso de calor hizo que me lo pensase mejor. Claro, después pasa lo que pasa, que voy un día, me ven por ahí y me dicen que llevo mucho sin ir...

   Nos vemos en unos días... Feliz semana a todos!!!