lunes, 27 de febrero de 2017

Philly cheese steak


Ingredientes:
- 400 gr. de ternera.
- 110 gr. de cebolla (1/2)
- 60 gr. de pimiento verde (1)
- 100 gr. de champiñones (4)
- 70 gr. de queso.
- 1 tsp. de ajo molido.
- 1 tbsp. de salsa Perrins.
- Sal.
- Pimienta negra.
- Aceite de oliva virgen extra.
- 4 panecillos de viena.
Elaboración:
   Lo primero que debes hacer es rallar el queso, (en mi caso Enmental), abrir los panecillos por la mitad, sin llegar al final y picar la cebolla, pimiento verde y champiñones en juliana.
   En una mitad de la plancha pon un chorro de aceite y cocina un poco la cebolla hasta que pierda el crujiente. Añade el pimiento verde y deja que se haga un poco. Mientras que acaba de cocinarse, saltea la ternera en la otra mitad de la plancha. Cuando esté casi lista, añade los champiñones laminados a la cebolla y el pimiento y deja que se cocinen un poco.
   Une todos los ingredientes y mezcla bien. Añade el ajo molido, la salsa Perrins, rectifica de sal y pimienta y vuelve a mezclar todo.
   Haz cuatro montones y pon encima de cada uno parte del queso que tienes rallado. Deja que se derrita (en este punto lo mejor es taparlo para que se haga antes).
   Cuando el queso se haya derretido reparte esos montones en los panecillos, que previamente habrás tostado un poco y sirve acompañado de ensalada, si lo quieres más ligero o de patatas fritas, si las calorías no son un problema.

Notas:
   Antes de nada, decir que según voy poniendo ingredientes en la plancha voy salando, de ese modo controlo mejor las cantidades y todo va cogiendo mejor sabor desde el principio. También decir que la "tsp." de ajo corresponde a una cucharita de café, o a 3'5 gr., para los que utilizáis báscula de precisión y la "tbsp." en el caso de la salsa Perrins, corresponde a una cucharada sopera o,  en medidas exactas, a 15 ml.


   La carne original de esta receta es ternera, pero si os apetece, la podéis preparar también con pollo, eso sí, cortado en tiras similares a las de la foto. De este modo se hará más rápido y los bocados serán más agradables y compensados con el resto de los ingredientes.


   Ya sabéis de la importancia de tener a mano y listos todos los ingredientes de una receta antes de comenzar a prepararla, lo que en el argot de cocina se conoce como "mise en place". Después vienen las prisas y si se nos olvida algo podemos echar a perder nuestro plato.


   No he puesto en los ingredientes el tipo de queso por un sencillo motivo y es que lo suyo es que pongáis el queso que más os guste, eso sí, siempre que funda bien. Esta vez le he puesto Enmental, pero otras veces pongo Provolone, Gouda o el que tenga más a mano. Como ya he dicho muchas veces, yo lo rallo con uno de mis amados Microplane, pero por supuesto que se puede poner en lonchas finas. Como digo, lo importante es que funda bien.


   Con respecto a los panecillos (en este caso son comprados, antes de que algún bicho diga algo), pueden ser alargados o redondos, lo único importante (bueno, importante, lo que se dice importante...) es que sean tiernos. En la foto no se aprecia bien, pero están cortados, como digo en la elaboración, sin llegar hasta el final. Si os gustan sin tostar, pues nada... Pero en el caso de os gusten tostados, podéis hacerlo en la tostadora que tengáis o como hago yo, que los hago en la misma plancha, antes de empezar a elaborar el relleno. Quien dice tostados dice un poco calentitos, que están mucho mejor.


   En esta secuencia de fotos os muestro lo que he explicado más arriba. Ni que decir tiene que si no hay plancha en casa lo suficientemente grande para hacer todo, se puede hacer en sartén. Es más, si ese fuera el caso y no os apeteciera ensuciar dos sartenes, perfectamente se puede hacer todo en la misma, eso sí, poniendo la carne después de la cebolla y añadiendo el pimiento y los champiñones una vez que esta estuviera bien salteada. Por cierto, aunque la sal la voy poniendo según voy añadiendo ingredientes, la pimienta la pongo una vez que está todo mezclado.


   Aunque al inicio de las notas os he puesto las cantidades tanto de la tsp. como de la tbsp., os pongo una foto para lo que aún no las tenéis. Como siempre os la recomiendo, ya que es una forma muy rápida de tener ciertas medidas controladas.


   Aquí veis los montoncitos de queso y como quedan una vez fundidos. Evidentemente la cantidad que yo he puesto es orientativa, ya que si os gusta con más es tan sencillo como poner un extra (sí, yo a veces pongo bastante más)


   Y así es como tapo yo los montones de carne con el queso para que funda bien, ya que para la plancha no tengo una tapadera que me de para taparlo todo. Un trozo de papel de aluminio y listo, una cosa menos que se ensucia.

Apuntes:
   Empiezo diciendo que la semana pasada no publiqué por dos motivos, uno, que estaba perrísima y otro, que no quería poner dos semanas seguidas una receta dulce y como no tenía nada preparado, no me apetecía hacer algo a prisa y corriendo. Dicho esto, sigamos pues...

   Este fin de semana ha tocado estar en casa tranquila, nada de pueblo, nada de salir, no por gusto propio, la verdad, por lo que tengo poco que contar, pero para que esto no se quede más soso que la comida de un hipertenso en un hospital, creo que os voy a contar un poco la historia de este bocata.
   Primero decir que llegó a mi vida gracias a uno de esos programas americanos de televisión dedicados a mostrarnos las comidas rápidas. Tal y como lo vi, lo apunté en mi libreta de pendientes y se convirtió en un imprescindible en mi cocina desde hace ya mucho tiempo. Unas veces lo hago con ternera y otras con pollo, dependiendo de lo que tenga más a mano.
   Este bocadillo, llamado en origen "steak sandwich", se creó allá por 1930, en un modesto puesto de perritos calientes de Philadelphia. Cuentan que Pat Olivieri, aburrido de comer siempre lo mismo, mandó comprar un poco de ternera y decidió ponerla en un pan de perrito, junto con un poco de cebolla para cambiar un poco. Un taxista que allí estaba en ese momento, le dijo que le preparase uno y le dijo que se dejase de perritos, que empezase a vender eso. Y junto con su hermano, Harrie Olivieri, es lo que hizo. Años más tarde, por deseo de algunos clientes, fue cuando se le empezó a añadir queso.


   En la foto podéis ver los diferentes tipos de bocadillos que hacen, comienza con el básico de cebolla y carne y a eso, se le van añadiendo al gusto otros ingredientes. Puedes pedirlo con champiñones, con pimientos, puedes elegir entre tres tipos diferentes de queso, en fin, que hay unas pocas de combinaciones posibles.
   Fuera de esa ciudad se le conoce con el nombre de "Philadelphia cheese steak", en el caso de este que lleva queso y sin el "cheese" de por medio cuando no lo lleva. Evidentemente por un ahorro del lenguaje, familiarmente se le conoce como "Philly cheese steak". Y el que yo preparo es un "echa de todo lo que tengas"

   En fin, que como siempre digo, no me enrollo más, espero que os animéis a prepararlo en casa, ajustando las cantidades a vuestro gusto personal, ya que los ingredientes que pongo son meramente orientativos y el fin es que con eso ya vayáis jugando hasta dar con vuestro bocata perfecto.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!


martes, 14 de febrero de 2017

Chai masala


Ingredientes:
- 4 anises estrellados.
- 4 tsp. de vainas de cardamomo.
- 3 tsp. de granos de pimienta negra.
- 1 varita de canela.
- 1 tsp. de clavo.
- 1 tsp. de jengibre molido.
Elaboración:
   Saca las semillas de las vainas de cardamomo e introdúcelas junto con todas las especias excepto el jengibre en un molinillo y reduce a polvo. Una vez que lo tengas, mezcla con el jengibre y guarda en un bote de cristal.
    Con un cuarto de cucharadita de esta mezcla tendrás para aromatizar un té.

Notas: 
    Os paso las cantidades en gramos, por si sois de los de balanza (yo suelo manejar las dos cosas, dependiendo de lo que haga).
- 4 gr. de anís estrellado.
- 11 gr. de cardamomo verde.
- 7.5 gr. de granos de pimienta negra.
- 3.7 gr. de canela en rama.
- 1.6 gr. de clavo de olor (25 unidades).
- 2 gr. de jengibre molido.
   Si os apetece y sois de los que tenéis siempre en la nevera jengibre fresco (ese es mi caso), podéis eliminar de la mezcla el jengibre molido y cada vez que uséis la masala (mezcla), poner un trocito fresco, que podrá sen entero o rallado, dependiendo de la intensidad que busquéis.
 Una vez sacados las semillas de carmamomo de sus vainas, pesarán más o menos unos 7.5 gr., lo digo por si ya lo tenéis molido, así os hacéis una idea.


   Madre mía, qué sequísimo tenía el cardamomo esta vez... Por cierto, ni que decir tiene, que con las vainas podéis aromatizar la leche para algún flan, pan, bizcocho o lo que os apetezca. Aquí no se tira nada.


   Y ese es el aspecto que tiene una vez molido. Con estas cantidades da para llenar casi un bote de especias del tamaño estándar, vamos, de los que se suelen ver en las tiendas. Os digo en la elaboración que lo moláis en molinillo, pero si tenéis la "infernal" (Thermomix), os quedará divino.

Apuntes:
   Empezaré comentando algo muy importante, hay tantas mezclas para el té como casas en las que se elabora. Pasa un poco como en Extremadura con las migas, que las haces de una forma y siempre hay alguien que te dice eso de "pues en mi casa no se hace así", arrugando el hocico... O peor, te mencionan a la abuela para dar más fuerza y tipismo "pues en casa de mi abuela siempre se ha hecho así", cosa que es peor, ya que te toca decir eso de "¡¡pues en la de la mía, no!!". A lo que voy, como todos tenéis casa, esta receta es solo una idea, después vosotros podéis hacer cambios hasta que deis con vuestra mezcla perfecta.

   Ya en las notas os he comentado uno de esos cambios que podéis hacer, que es cambiar el jengibre seco por el fresco, con lo que el té ganará en potencia, del mismo modo que si cambiáis la canela por la cassia, que le dará un punto más fuerte. También, si os gusta lo cítrico, le podéis poner un poco de cilantro (a ver, seco, de esos que vienen en granitos, no le vayáis a poner fresco, por Dios). Y el anís estrellado se puede cambiar por hinojo, o combinar los dos, ya que el aroma anisado del hinojo es diferente.

   Reconozco que a veces no utilizo este "mix" ya preparado, lo dejo para los días en los que no tengo ganas de estar abriendo botecitos y lo más rápido es poner un poco de esta mezcla al té. Cuando lo hago sin moler, dejo infusionar las especias enteras (al gusto, dependiendo del toque que le qiera dar ese día) junto con el té. Eso sí, tanto en enteras, como molidas, siempre desde el principio.

   Es curioso, la gente suele decir la frase de "me he preparado un té chai masala", realmente la palabra "chai" ya significa té (con leche), por lo que vendría a ser como una redundancia. Lo digo a modo de información. La verdad es que en origen, este tipo de té lleva leche, pero yo lo hago sin ella normalmente, infusiono especias y té en el agua y listo, al igual que tampoco le pongo nada de azúcar ni miel. Pero por si queréis, una forma de prepararlo, aunque es más largo, es cocer leche con las especias durante tres minutos más o menos y a eso, añadir el agua en la que ha infusionado el té, edulcorar con lo que más os guste.

   Y poco más por hoy, espero no tardar en volver con una receta "de verdad", pero es que llevaba muchísimo tiempo con ganas de compartir con vosotros esto. Ah, por cierto, mi amiga Nieves (Copito para mí), dice que le parece muy fuerte esta mezcla, pero como ya os he dicho, esto es solo una base, después ya lo podéis ir cambiando todo a vuestro gusto. Ya, pispás, corto, adiós...

Nos vemos en unos días... ¡¡Feliz semana a todos!!


martes, 7 de febrero de 2017

Galletas Shortbread


Ingredientes:
- 200 gr. de mantequilla.
- 108 gr. de azúcar caster.
- 231 gr. de harina de repostería.
- 55 gr. de almidón de maíz (Maizena).
- Sal (opcional).
Elaboración:
   Pon en un bol la mantequilla atemperada partida en trozos, añade el azúcar y bate hasta conseguir una crema.
   Mezcla la harina y el almidón de maíz e incorpóralos a la mantequilla y azúcar en tres veces. Cuando tenga un aspecto terroso, pon todo en la encimera y con las manos mézclalo bien hasta que quede una pasta fina. Envuelve en papel film y refrigera una hora más o menos para que coja cuerpo.
   En la encimera, ayudándote de un rodillo, estira hasta obtener un pastón de 1/4 de centímetro y corta en bastones del tamaño que quieras. Pásalos a una placa y refrigera de nuevo mientras que se calienta el horno a 170º C.
   Hornea entre 15-18 minutos o hasta que veas que los extremos están dorados. Saca del horno, deja reposar unos minutos en la placa y pasa a una rejilla para que terminen de enfríar.

Notas:
   Antes de nada, seguro que alguien dice que las cantidades son raras, pero tiene una explicación sencilla. Con las que he puesto, da justo para una bandeja. Pero os dejo las cantidades originales que me pasaron, por si queréis hacer más cantidad. Evidentemente si elegís la segunda columna de cantidades os saldrán galletas como para una boda...
- 325/650 gr. de mantequilla.
- 175/350 gr. de azúcar caster.
- 375/750 gr. de harina.
- 90/180 gr. de Maizena. 
   Dicho esto, añado que yo siempre le pongo un poco de sal, lo que vienen siendo "dos pizcas" (a gramo por pizca, que para eso las tengo bien pesadas), vamos, poco o nada, que dirían algunos. Pero es que me encanta ese punto salado que le da a estas galletas. Otra cosita que se me olvidaba, si les ponéis unas avellanas troceadas quedan también buenísimas.


   Como ya he dicho, lo mejor es tener la mantequilla atemperada, que hará que el batido sea más rápido. Con respecto al azúcar caster, si no lo encontráis lo mejor es que utilicéis azúcar glas, ya que se integrará mucho mejor en la mantequilla que si se usa el azúcar blanquilla de toda la vida.


   La mezcla estará lista cuando presente aspecto de crema y haya blanqueado. Como suelo hacer poca cantidad, siempre lo hago en un bol y bato con unas varillas eléctricas.


   En este punto ya está toda la harina integrada y como veis, tiene aspecto como de migas. Lo mejor es pasar a una encimera y acabar de integrar todo bien con las manos. Puede que os desesperéis durante un momento, pero al final se separa de las manos.


   Este es el aspecto que tiene cuando está listo. Si queréis, os podéis ayudar con una rasqueta para separar de la encimera.


   Pasado el tiempo de reposo en el frigorífico,  podeís estirar en la encimera directamente (si lo hacéis así, lo mejor es que espolvoreéis un poco de harina para que no se pegue), o poniendo un silpat o un papel de hornear, lo que falicitará bastante el trabajo. Para estirar, entre el rodillo y la pasta, siempre pongo un papel film, así no se me pega la masa al rodillo.


   Con ayuda de una rasqueta o de lo que tengáis en casa, mientras que se va estirando es conveniente que le vayáis dando a la masa una forma rectangular o cuadrada.


   Esta vez las he hecho así, pero otra forma más rápida es hacer un rulo, meterlo en el frigorífico y después, con ayuda de un cuchillo, ir cortando las porciones del grosor que más nos guste. Yo las hago finitas habitualmente, pero alguna vez las he hecho más gruesas y quedan igual de fantásticas.


   Y siempre, para que en el horno aguanten el primer golpe de calor, lo mejor es meterlas en el frigorífico un rato, como digo, con el tiempo que tarda el horno en coger temperatura será suficiente.

Apuntes:
   Muy feas han salido, lo sé, pero os cuento. No tenía pensado hacerlas, para qué nos vamos a engañar. Y de esto que te pones a preparar un "angel food" (es un bizcocho de claras, azúcar, harina y poco más), ya que tenía que gastar el medio bote de claras que tenía en el frigorífico y al abrirlo para sacarlas veo en la primera balda un paquete de mantequilla... ¡¡Ohhhhhhh, Dios mío, me apetecen shortbread!!
   Pues nada, la mantequilla como una bala, sin azúcar caster, pero no hay problema, mantequilla atemperada en el microondas en un plis y el azúcar hecho en la infernal (Thermomix) en un plas. Hice la masa y al frigo mientras que hacía el bizcocho.
   Claro, al precio que está la luz no quería tener el horno encendido más tiempo del necesario y no me podía poner a hacer monerías en las galletas, estiro después del reposo, cuchillo en mano, corte, corte, corte... Agujeritos con una brocheta a como caigan y a reposar corriendo que al angel food le quedan 10 minutos. Con lo preciosas que quedan cuando me las curro bien...

   Esta receta me la pasó hace ya mucho tiempo Sergio, el vasco-escocés que ya me pasó la tarta de zanahoria o carrot cake (pinchando aquí os llevará a la receta), buenísima, por cierto. Si no la habéis visto, os invito a que la preparéis en casa. Tengo algunas recetas más que me pasó y que os iré enseñando con el tiempo.
   Desde que me las pasó me di cuenta de que esta receta de galletas me iba a encantar y así fue. Bueno, me encantan a mi, a padre y a todo el mundo que las prueba. Para el que no las conozca, son unas recetas con bastante fama en Escocia. Hay unas que se comercializan en España que suelen venir en unas cajitas con motivos de cuadros estilo falda escocesa, no sé si os sonarán. Pues os aseguro que estas no tienen nada que envidiarlas.

   Y ahora voy a ver si se me ocurre alguna receta para poner en el canal de YouTube, que hace mucho que no pongo ninguna. Por si no lo conocéis, os dejo el enlace:
               
                                    La Cocina de Padawan (enlace a YouTube)

   Será una receta sencillita, no será de las largas con historia, que después se me queja un amigo pejiguera que tengo. Repasaré la libreta para ver alguna que sea de fácil elaboración, que no necesite mucha luz o que no sea de esas de mucho cocinar y mucho plano. En serio, no es fácil. Una larga tengo en mente, pero tengo que hablar primero con la persona que quiero que me acompañe para hacerla, que es una típica extremeña y eso se debe hacer en el pueblo.

   En fin, con respecto a la receta de hoy espero que, como digo con todas, os animéis a prepararla en casa y vengáis a contarme lo que os ha parecido, si habéis tenido alguna dificultad al hacerla, si habéis cambiado algo (tengo un amigo, que cuando le pasas una receta, sea la que sea, te la cambia entera y si es un pollo en pepitoria, por ejemplo, al final lo único en común entre las recetas es que las dos llevan carne, aunque acabe siendo carne de pescado... Por cierto, tiene un blog dedicado a la pesca, con nombre "raro" para los que no hablamos euskera, eso sí, escrito en los dos idiomas, tranquilos. La verdad es que mola mucho y os invito a que los visitéis: Euskal Arrantzalea se llama). Y con esto me despido por hoy.

   Nos vemos en unos días... ¡¡¡Feliz semana a todos!!!